Si eres un inversor con cierta experiencia con toda seguridad que te habrás encontrado en más de una ocasión con las siglas OPV. Pues bien, son las que corresponden a las ofertas públicas de venta y que se trata de una serie de operaciones que se realizan cuando un propietario de un gran volumen de acciones de una empresa desea vender ese paquete accionarial. Si por algo se caracterizan estos movimientos en los mercados financieros es realmente porque se mueven con   un volumen de acciones por encima de lo habitual y que por tanto  las ventas se hacen de una forma muy ordenada, pero sobre que está regulada. Esto es grandes rasgos las ofertas públicas de venta.

Aunque las OPV pueden afectar a empresas no cotizadas en los mercados de renta variable de lo que nos vamos a dedicar es de las que están integradas en la bolsa. Y que podrán ser objeto de tus operaciones en bolsa para rentabilizar los ahorros que desees invertir a partir de estos momentos. En este sentido, conviene que recuerdes que en las OPV el accionista mayoritario se desprende de una parte o de todo el paquete de acciones que tuviera, y las pone a disposición del pequeño y mediano inversor. Es entonces donde tú mismo ejerces un papel fundamental a analizar si te conviene o no suscribir estas operaciones tan especiales.

Invertir el dinero en bolsa requiere unos conocimientos básicos para impulsar las operaciones con mayores garantías de éxito. No puede pasar que se desconozcan ciertos términos relacionados con el sector bursátil. Porque aparte de todo puede privar a los usuarios de canalizar correctamente sus operaciones en cualquier mercado financiero. Con el objetivo principal de mejorar sus posiciones en su cuenta corriente, sea cual fuese la estrategia de inversión que lleva a cabo.

No hace falta dominar los términos económicos de alta intensidad y que son muy propios de los altos directivos de las empresas. En este sentido, no cabe duda que con unos elementos básicos que pueden satisfacer esta demanda si se tiene en cuenta las metas que se desean alcanzar a partir de estos momentos. Por tanto, no debes renunciar a estos conocimientos bajo ningún aspecto porque de esta manera todo te irá mejor en bolsa desde estos precisos instantes. No en vano, será uno de los factores que te diferenciará de otros pequeños y medianos inversores y como consecuencia de esta tendencia conseguir mejores resultados en los mercados financieros.

La tarjeta de crédito y débito es uno de los medios de pago preferidos por los usuarios para realizar sus pagos. No faltan en la cartera y sirven para abonar la factura en el restaurante, las compras en el comercio o sencillamente retirar dinero desde los cajeros automáticos. Se ha constituido en una herramienta prácticamente indispensable para buena parte de la población. Por este motivo, uno de los mayores problemas que genera es la pérdida o robo de las mismas. Creando una serie de incidencias en sus titulares que deberán subsanar en el menor espacio de tiempo.

Ante estos escenarios, el objetivo de los usuarios debe ser doble. Por un lado, preservar sus ahorros por encima de otras consideraciones. Y en un segundo tratar de conseguir una rápida reposición del plástico para poder seguir con sus operaciones de siempre. En donde el mayor riesgo de la pérdida o hurto de una tarjeta de crédito o débito es que pueda ser utilizada por terceras personas. No en vano, la mayoría de las medidas que deberás tomar irán dirigidas en este sentido. Con un poco de imaginación y sobre todo disciplina en las actuaciones lograrás que la desaparición de este medio de pago se convierta tan solo en un susto.

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Motivos más que suficientes como para preocupar a los inversores de BBVA. Uno de los valores punteros de la renta variable española ha visto como el precio de sus acciones se ha desplomado como consecuencia de su excesiva exposición a la economía de Turquía. Una plaza que está en serios problemas tras la grave pérdida de valor de su divisa debido a la guerra comercial que están atravesando su país con respecto a los Estados Unidos. Hasta el punto de que no son pocos los analistas financieros los que piensan que estamos al principio de una crisis económica que puede afectar a todo el mundo.

En este sentido, hay que recordar que la exposición que tiene en estos momentos BBVA es muy alta, con unos activos financieros en el estado turco de hasta 84.000 millones de dólares (73.200 millones de euros). No puede olvidarse que uno de los grandes blue chips de índice de referencia de la bolsa española, el Ibex 35, controla casi la mitad de Garanti, una de las más importantes entidades bancarias del país otomano. Por este motivo, las acciones del grupo financiero que preside Francisco González se han desplomado este pasado viernes.

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Este es un proceso que puede llevar a más de un problema por parte de los inversores ya que la quiebra de una empresa cotizada es una de las cosas más serias que pueden pasar en la bolsa. Pues bien, aunque las acciones no coticen en los mercados financieros, los inversores seguirán recibiendo un cargo anual de su banco por la comisión de custodia. En cualquier caso, esta fase del proceso conlleva la suspensión de cotización, que puede ser temporal o definitivamente, y en cuyo caso se perderá el dinero de toda la inversión.

Una de las ventajas de los productos de renta fija, no todos, es que las inversiones quedan cubiertas por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) en caso de quiebra o desaparición de la entidad depositaria. Con un límite máximo de hasta 100.000 euros por titular. Esta medida de protección, en cambio, no está presente en la compra y venta de acciones en bolsa. Sino que por el contrario, los inversores perderán todo el dinero que tengan invertido en las empresas cotizadas afectadas por este hecho corporativo tan excepcional. Aunque también suele generar una serie de problemas en su gestión a pesar de ya no cotizar en los mercados bursátiles y supondrán un quebradero de cabeza para los minoristas.