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Es normal que en algún momento de nuestras vidas hayamos tenido una deuda con una empresa o con otra persona, incluso puede ser que sea a nosotros a quien nos deban dinero. Aunque se trata de algo muy común, no muchos saben que llegado el momento, una deuda puede prescribir, es decir, deja de existir y de eso queremos hablarte precisamente en esta publicación.

¿Las deudas son para siempre?

Usualmente las personas que contraen una deuda tienden a pensar que su endeudamiento prevalece hasta en tanto no liquiden la cantidad total que les han prestado, además de los intereses. Lo cierto sin embargo, es que en España, las deudas no son eternas o para siempre. Las deudas prescriben y lo hacen de diferentes formas, por ejemplo:

Según los últimos datos de la Seguridad Social, de enero de 2018, la pensión media nacional se ha situado en 1.074 euros al mes. Un importe que ha crecido en la última década, a pesar de la crisis económica, en un 40%. En 2007, la pensión media era de solo 766 euros mensuales. País Vasco, Asturias y Madrid son las comunidades autonomías que se sitúan a la cabeza, mientras que por el contrario, Extremadura y Galicia no llegan a los 900 euros al mes y se mantienen con los salarios más bajos. Por otra parte, la diferencia por sexos es notable: mientras que la retribución para los hombres es de 1.244,7 euros, la de las mujeres se ha quedado en 794,4 euros. Es decir, casi 500 euros de diferencia.

En el momento de leer estos datos seguramente que te plantes cuál es la pensión que vas a cobrar en el preciso momento en  que te llegue la jubilación. Porque en la mayoría de las ocasiones es muy probable que no tengas una idea muy clara de la cantidad que te corresponderá en esta importante etapa de tu vida. Porque puede que incluso esta estrategia te ayude a planificar los años dorados con cierta anticipación. Hasta el punto de que puedes complementarlo a través de unos ingresos adicionales, como por ejemplo los derivados de los fondos privados o planes de pensión.

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Tanto el renting como el leasing son unas operaciones financieras muy específicas que en algún que otro momento podrás demandar en función de tus necesidades reales. Pues bien, básicamente se caracterizan por constituirse en do alternativas de financiación que son muy parecidas entre sí, pero que cuentan con algunas diferencias que deberás tener en cuenta a partir de estos momentos. En cualquier caso, se basan en el alquiler a largo plazo de un bien material. Como por ejemplo, un vehículo, un inmueble, material para la empresa o incluso equipos tecnológicos.

En cualquier caso, es en la compra de un coche en donde mayoritariamente se aplican estas operaciones financieras. En donde el renting es un contrato mediante el cual, el arrendador traspasa el derecho a usar un bien a un arrendatario, a cambio del pago de rentas de arrendamiento durante un plazo determinado. Mientras que la definición de leasing, por el contrario, es la que se refiere al sistema de arrendamiento de bienes de equipo mediante un contrato en el que se prevé la opción de compra por parte del arrendatario. Como habrás comprobado son muy similares en sus concepciones.

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El número de seguridad social es probablemente uno de los más importantes documentos que todos debemos tener, ya que usualmente es requerido al momento de realizar una serie de trámites. Si quieres saber tu número de afiliación a la seguridad social, a continuación te diremos la forma de conseguirlo para que puedas llevar a cabo cualquier tipo de trámite.

¿En qué consiste el Número de Seguridad Social?

El número de seguridad social, conocido también como número de afiliación a la seguridad social, es un número único que consta de 9 dígitos y que es de carácter obligatorio para todos los ciudadanos en España que estén pensando en trabajar. Asimismo, todas aquellas personas que son beneficiarias de alguna pensión o en su caso, de una prestación, igualmente tienen la obligación de obtener este número de la seguridad social.

Cuando se acerca el momento de la jubilación surgen las primeras dudas con respecto si habremos cotizados los años suficientes como para ser perceptores de una pensión contributiva. Este hecho generará que en los años dorados podamos contar con unos ingresos regulares todos los años con los que afrontar los gastos de nuestras necesidades. Para disponer de esta importante, la Tesorería de la Seguridad Social te proporcionará todos los datos sobre tu estado laboral. Hasta el punto que conocerás con total fidelidad si vas a disfrutar de estos importes y bajo qué cuantía. En caso de dudas, no tendrás más remedio que dirigirte a este organismo para aclararlas correctamente.

Es muy conveniente antes de nada que distingas lo que son las pensiones contributivas de las que no son. Porque sus mecanismos son completamente diferentes y el que no puedas acceder a las primeras no te impedirá que seas receptor de las no contributivas. Porque esta opción dependerá de los años que hayas cotizado a través de tu carrera laboral o profesional. No en vano, la diferencia en los importes es muy relevante para el momento en que te llegue el momento del retiro en el mundo del trabajo.