No cabe duda de que las empresas eléctricas han sido las grandes protagonistas de la renta variable española durante el pasado año. En donde este sector se revalorizó en torno al 15 % y que han  propiciado que los inversores hayan  rentabilizado sus operaciones con una gran eficacia. Precisamente en un ejercicio en que la bolsa cerró el año con bajadas del 13 %. Es decir, han llevado dos vías diferentes y que han incidido en que buena parte de los inversores hayan vuelto sus miradas a este importante sector.

También el mes de enero ha sido alcista para las empresas del sector de las empresas eléctricas aprovechando el tirón comprador en todas las bolsas del mundo entero. Hasta el punto de muchas de estas compañías se han situado en máximos históricos. Con revalorizaciones muy relevantes en la conformación de sus precios. Pero ahora parece que ha llegado el momento de las correcciones, con el riego de que estas puedan ser muy intensas a partir de estos momentos. Por tanto, mucho cuidado con sus posiciones.

Uno de los aspectos más novedosos para abrir o cerrar posiciones en los mercados de renta variable se conforma a través de los soportes y resistencias. ¿Pero de verdad sabemos lo que realmente significan estas figuras tan representativas? Pues bien, antes de su correcta explicación habrá que reconocer que estos conceptos eminentemente bursátiles son un instrumento muy eficaz en el análisis técnico de los mercados financieros. Hasta el punto de que son atendidos por buena parte de los pequeños y medianos inversores para configurar su cartera de valores.

Dentro de este contexto general, puede decirse que el soporte es un nivel de precio muy fiable que está situado por debajo de su actual cotización. Su estrategia reside en que el impulso bajista se pueda ver frenado y por lo tanto el precio repuntará. En una intensidad más o menos intensa en función de muchas variables bursátiles. Siendo en cualquier caso un punto de partida para iniciar las operaciones en los mercados financieros, incluso desde posiciones más agresivas de lo normal en estos casos.

Durante los últimos años se han puesto de moda las plataformas digitales financieras como los canales para desarrollar las inversiones. Pero no se trata de operaciones convencionales, sino a través de una serie de productos basados en la renta variable que generan un mayor riesgo en las operaciones. Es decir, en donde se puede ganar mucho dinero en un corto espacio de tiempo, pero también dejarse casi todo el capital por el camino. Por eso la prudencia será el denominador común en todas las actuaciones de los inversores que optan por estas inversiones tan especiales.

Los CFD son instrumentos complejos y tienen un alto riesgo de perder dinero rápidamente debido al apalancamiento. El 66.77% de las cuentas de inversionistas minoristas pierden dinero al negociar CFD. Debe considerar si entiende cómo funcionan los CFD y si puede permitirse el lujo de asumir el alto riesgo de perder su dinero. Los servicios de intercambio de copias implican riesgos adicionales para su inversión debido a la naturaleza de dichos productos. Si los riesgos involucrados no te parecen claros, será mucho mejor que desistas de esta alternativa tan agresiva a la inversión.

La bolsa española negoció en enero 41.407 millones de euros, lo que representa un 6,8%  más que en el mes anterior y el mejor mes desde octubre, aunque un 18,6 % menos que en enero de 2018. Por otra parte, el número de negociaciones se situó en este periodo con 3,6 millones, un 15 % más que en el pasado mes. Son unos datos que demuestran la gran popularidad que tienen los mercados de renta variable entre los inversores. Más si cabe, cuando la renta fija está en estos momentos en mínimos históricos y con una rentabilidad que apenas rebasa el nivel del 0,75 %.

Pues bien, más allá de estos relevantes datos el volumen de contratación se puede constituir en una señal sobre la estrategia que deben emplear los pequeños y medianos inversores. Fundamentalmente para llevar a cabo las operaciones de compra o venta. Porque en efecto, el volumen de contratación es el número de operaciones de compraventa cerradas en un espacio temporal determinado. En este caso, llevadas a cabo en los mercados de renta variable y que al fin y al cabo determinan el estado real de estos mercados financieros. En uno u otro sentido.

La irrupción de las nuevas tecnologías está ofreciendo diferentes soluciones para los pagos por parte de los clientes bancarios. Desde donde pueden realizar sus abonos, pagos al consumo o incluso afrontar los pagos de las operaciones realizadas en los mercados de renta variable. El único requisito consiste en estar dotado de las herramientas necesarias para canalizar estos movimientos en la cuenta corriente de los usuarios. A través de toda clase de dispositivos tecnológicos y que van desde los teléfonos móviles a los aparatos de última generación.

Para conseguir estos anhelados objetivos, las entidades bancarias han dispuesto de una amplia gama de aplicaciones tecnológicas con unos sorprendentes resultados. En la mayoría de los casos, representadas por las aportaciones fintech de estos grupos financieros o desde modelos de negocio independientes. Con una finalidad en ambos casos, y que no es otra que reforzar por encima de todo las tecnologías en los servicios bancarios. Hasta el punto de que cada vez va a ser más difícil realizar los pagos con dinero físico, como pasa en estos momentos.