¿Qué hacer si te has equivocado en bolsa? Algunas soluciones

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Uno de los problemas que conlleva cualquier operación en bolsa es que te equivoques en el momento de realizar las compras a precio de mercado. Es decir, que después de varias sesiones bursátiles el precio esté muy debajo del desarrollado en su adquisición. Con unas minusvalías latentes que puede hacerte perder muchos euros en los movimientos impulsados en los mercados de renta variable.  Con toda seguridad que habrás vivido estas actuaciones en tu vida como pequeños y mediano inversor y habrás comprobado que la preocupación se habrá instalado en tu estado de ánimo.

Para que puedas subsanara estos problemas en la inversión en los mercados de renta variable te vamos a proponer una serie de soluciones para tratar de paliar este escenario que puede presentarse con cierta frecuencias en tus operaciones en bolsa. Porque en efecto, a través de diferentes estrategias estarás en condiciones, al menos de limitar las pérdidas que se pueden generar en tu cuenta de valores a partir de estos momentos. Aunque para ello tengas que adquirir ciertas habilidades en la gestión de este activo financiero de especial relevancia.

No nos podemos olvidar de que uno de los grandes errores que pueden cometer los pequeños y medianos inversores es cerrar las posiciones en bolsa cuando las cosas empiezan a salir mal. Es decir, cuando la evolución de las inversiones en los mercados de renta variable no son tal y como hubieses deseado desde un principio. De todas formas, este factor puede ser habitual en algunos casos ya que no tienes porqué rentabilizar las operaciones después de haber realizado las compras. Pueden pasar muchas semanas o incluso meses hasta que la cuenta de resultados se sitúa en terreno positivo.

Soluciones: cambiar los plazos

Una estrategia muy sencilla de aplicar o llevar a cabo se materializa a través de una variación en los plazos de permanencia. Si ves que estás perdiendo dinero en bolsa muy al principio, en vez de plantearte una inversión al corto plazo, tal y como era tu deseo inicial, puedas ampliarlo a  otros periodos más duraderos, como por ejemplo al medio y largo. De esta forma tan contundente, evitarás que tengas que realizar pésimas ventas a precio de mercado que te impongan unas severas penalizaciones en la cuenta de resultados de tu cuenta de ahorro. Tan solo deberás cambiar el chip en cuanto a tus objetivos en los mercados de renta variable.

Por otra parte, llevar a cabo esta estrategia en la inversión tan singular te ayudará a ver la bolsa de otra manera. Con más calma y sin que tengas una cierta urgencia para finiquitar las operaciones en un espacio de tiempo más o menos breve. No en vano, en las inversiones en bolsa a medio y largo plazo generalmente tienen un final más satisfactorio para defender tus intereses personales. Tan solo tendrás que cambiar tu perfil como pequeño y mediano inversor para dirigirlo a uno mucho más defensivo que hasta estos momentos. Se trata de un sistema que casi nunca falla.

Aprovechar los rebotes en los precios

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Una segunda estrategia en la inversión que puedes llevar a cabo a partir de estos momentos es la que tiene que ver con la materialización de las ventas. Si las pérdidas en tus posiciones no fuesen muy acusadas siempre tendrás a mano el recurso e aprovechar los rebotes para deshacer las posiciones en el valor. Que no te quepa la más mínima duda de que estos rebotes, tarde o temprano, aparecerán en algún momento, aunque el valor esté en una tendencia claramente bajista. Aunque bien es cierto que pueden emerger con mayor o menor intensidad, en función de las condiciones de los mercados financieros. Se trata de al menos limitar las posibles pérdidas que puedas generar en tus operaciones en los mercados de renta variable.

El principal problema que tendrás para llevar a cabo este sistema ante una equivocación en la elección de los valores en tu cartera de inversión es saber en qué parte del rebote debes aplicar tus órdenes de venta. No en vano, puede suponer una diferencia de entre el 5 % y 10 % sobre el saldo en tu cuenta de resultados. Hasta el punto de que puedes incluso perderte este repunte en las cotizaciones si te demoras en exceso para poner en práctica esta estrategia que por otra parte es muy fácil de formalizar. En donde no es necesario que apures el precio de salida ya que de lo que se trata al fin y al cabo es de no perder un euro en las operaciones en bolsa.

Cambiar un valor por otro

No cabe de esta es una de las soluciones más complejas para llevarlas a cabo porque requiere de un mayor aprendizaje en su utilización. Se trata cuando has optado por un valor que por cualquier circunstancia se ve inmerso en una profunda tendencia bajista y que le puede llevar mucho más abajo en su cotización de donde está en estos momentos. En este caso, la solución está sencillamente en cambiar de valor bursátil para dirigirte a otro que muestre un mejor aspecto técnico y si puede estar en tendencia alcista, pues mejor que mejor. No en vano, puede haber una diferencia de muchos euros de estar en una u otra posición en los mercados de renta variable.

Tan solo te supondrá un pequeño gasto adicional en las comisiones de compra y venta de acciones como consecuencia de este traspaso de acciones dentro de los mercados financieros. En función del importe de la operación puede suponer un importe que oscila entre 30 y 100 euros aproximadamente. Es decir, completamente asumible para cuantías de cierta consideración y que por otra parte amortizarás en un espacio de tiempo bastante breve. No debes de tener miedo en llevar a la práctica esta estrategia en la inversión porque es mucho el dinero que te estás jugando en este escenario tan especial.

Rentabilizarlo con el dividendo

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No cabe duda de que los valores que reparten dividendos entre sus accionistas te permiten una mayor defensa en tus actuaciones. Porque aunque estés perdiendo dinero en la cotización de los precios de las acciones los puedes amortizar a través de este pago a cuenta que se realiza de una forma regular todos los años. Pase lo que pase en los mercados de renta variable. Con un interés fijo y garantizado que está dentro de una horquilla que se mueve entre el 3 % y 10 %, en función de los activos financieros seleccionados. Para que de esta forma, al final tu cuenta de resultados esté en terreno positivo.

Por otra parte, el cobro de los dividendos irá reduciendo poco a poco el déficit que tengas en las operaciones bursátiles. Hasta que llegue un punto que hayas eliminado las pérdidas casi sin darte cuenta. Es un sistema utilizado por los inversores más defensivos de los mercados de renta variable. En donde los riesgos son mínimos, aunque tengas que elevar el plazo de permanencia de una manera muy relevante. Al igual que para desarrollar una bolsa de ahorro estable de cara al medio y largo plazo y por encima de otra serie de consideraciones de carácter técnico y puede que también desde el punto de vista de sus fundamentales.

Compensarlo fiscalmente

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En el peor de los casos, una de las soluciones que tienes a mano para limitar o anular las pérdidas se basa en algo tan habitual como compensarlo desde el punto de vista fiscal. A través de tu próxima declaración de la renta y en función de tus rendimientos de trabajo y capital. En este sentido, es muy conveniente ponerte en manos de un asesor fiscal para que te oriente sobre lo que tienes que hacer en este escenario. Porque no olvides que si tienes pérdidas en bolsa no lo tienes todo perdido. Siempre tienes el recurso fiscal para tratar de dar vuelta a la situación que se ha originado en tus inversiones.

Mientras que por otra parte, no puedes olvidar que este factor te puede ser muy favorable para el próximo ejercicio fiscal siempre y cuando esté acompañado de otros datos en tus ingresos y deducciones en la liquidación de tus cuentas personales. En cualquier caso, habrás podido comprobar en este artículo que hay soluciones de diferente índole para subsanar este escenario tan poco deseado para los pequeños y medianos inversores. Y que en algún que otro momento de tu vida te habrá pasado. Con unos efectos que pueden ser muy negativos si no llegas a alguna clase de decisiones para cortar esta pérdida en las inversiones.

De cualquier forma, deberás analizar si estas minusvalías en  los mercados de renta variable afectan a un importe muy pequeño o si por el contrario es de una gran intensidad.  Porque en cada caso, no cabe duda de que tendrá un tratamiento diferente y hasta puede que sea más personalizado. Porque no debes olvidar de que al final al cabo de lo que se trata es de solucionar este grave problema que se le puede presentar a un buen número de inversores. En especial, en los escenarios más bajistas en los mismos y que pueden llevar a sus precios mucho más debajo de lo que están en estos momentos.

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