¿Qué es el Fondo de Garantía de Depósitos?

El Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) es una bolsa de ahorro que las entidades financieras disponen para cubrir las pérdidas de los depositantes en caso de insolvencia de alguna entidad. Pero no se aplican sobre todos los productos financieros, ni mucho menos. No está disponible para la inversión en renta variable a través de todos sus productos: compra y venta de acciones en bolsa, fondos de inversión, warrants o cualquier otro de esta naturaleza. Otra cosa bien distinta es por lo que respecta a los modelos procedentes de la renta fija. En donde las situaciones no son tan homogéneas como fuese de esperar por parte de los ahorradores.

Pues bien, en esta clase de productos destinados al ahorro, solamente en los depósitos a plazo y cuenta de ahorro están habilitados los Fondos de Garantía de Depósitos. En los casos en que se produzca una situación de quiebra o desaparición de la entidad depositaria, es decir del banco en donde se tienen depositados los ahorros. Se trata de una medida de protección que está en vigor desde 2011 con el objetivo de preservar los clientes ante la posibilidad de que pueda desarrollarse esta situación tan desagradable para sus intereses personales.

De todas formas, hay unas limitaciones en su aplicación. Porque en efecto, tiene un límite máximo de hasta 100.000 euros por titular y depósito o cuenta corriente. Para que de esta forma, si ocurre la quiebra o desaparición de un banco o entidad financiera puedas recuperar los ahorros hasta los límites dispuestos. Como consecuencia de esta medida de protección, es altamente aconsejable que no suscribas una imposición a plazo o cuenta de ahorro por importes superiores a 100.000 euros. Porque todos las cantidades que excedan de esta cifra la perderás sin ocurre algunos de los escenarios expuestos anteriormente.

Garantía en los ahorros

Los depositantes, de esta forma, tienen ante sí un mecanismo muy eficaz para que no pierdan sus ahorros, tal y como sucedía hasta el año 2010. En donde sí que podías perder todo el dinero de ahorro a través de imposiciones a plazo o cuentas de alta remuneración. Además, el límite de 100.000 euros es bastante beneficioso para los ahorradores debido a que rara vez se superan estas aportaciones económicas. No en vano, es una bolsa de ahorro que no está al alcance de los pequeños y medianos inversores. Si no únicamente al alcance de unos pocos privilegiados. Con el mayor poder adquisitivo que disponen las rentas familiares.

Por otra parte, un producto muy parecido a los depósitos como son los pagarés bancarios está exento de esta medida de protección. Es decir, que si quiebra el banco donde tienes contratado el producto financiero, desde luego que puedes perder todos los ahorros guardados. No importa la cantidad por la que hayas suscrito este modelo de ahorro. Por tanto, es uno de los graves inconvenientes de este producto. En este sentido, es más recomendable optar por las imposiciones a plazo. Entre otras razones porque tendrás el dinero mucho más seguro, al menos hasta los 100.000 euros ya mencionados.

No se aplican en la renta variable

Por el contrario, el Fondo de Garantía de Depósitos, no se aplica en ninguno de los productos derivados de la renta variable. No solamente en la inversión directa en bolsa, sino en todos ellos. Hasta el punto de que también están incluidos todos los fondos de inversión, incluidos los de renta fija o monetario. Sin exclusión de ninguna clase y que et hace estar más expuesto a esta clase de riesgos en el saldo de tu cuenta corriente. Es un factor al que te deberás acostumbrar a partir de estos momentos. Para evitar situaciones no deseadas por ti, porque puede costarte mucho más dinero del que inicialmente crees.

Por otra parte, los Fondos de Garantía de Depósitos tampoco se aplican sobre derivados, futuros o inversiones en otros activos financieros. De cualquier forma, y por lo que respecta a la compra y venta de acciones en bolsa, deberá tener presentes alguna consideraciones sobre las pérdidas que podrás obtener si una empresa cotizada quiebra o deja de cotizar en los mercados de renta variable. Debido a que sus efectos serán mucho más letales en lo que a tu saldo de la cuenta corriente se refiere. Entre otras razones porque perderás todas las aportaciones económicas desarrolladas en las inversiones. A través de un proceso que será analizado para que lo contemples desde estos precisos momentos.

Suspensión de cotización en bolsa

Las empresas que cotizan en la renta variable y entran en un proceso de quiebra son suspendidas rápidamente de cotización por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Este hecho corporativo tiene dos efectos fundamentales sobre tus posiciones. Por una forma que sea una situación temporal y reanuden si valoración en los mercados financieros a los pocos meses de haberse producido esta situación tan temida por parte de los pequeños y medianos inversores. Pues bien, en este caso tan solo que quedará como solución que llegue este esperado momento. Porque mientras esto no ocurra tu inversión no valdrá nada, es decir cero.

Tus acciones volverán a cotizar cuando se suspenda la prohibición por parte de los órganos reguladores. Pero previsiblemente bajo un importante descuento en sus precios. Por lo que te costará mucho tiempo conseguir el precio de compra, si es que al fin y al cabo se alcanza. Esto es lo que ha pasado recientemente con algunos valores del mercado continuo español, como por ejemplo con Sniace. En donde sus acciones volvieron a cotizar después de varios años en situación de no actividad. En donde no puedes vender tus acciones, excepto en un caso muy puntual como el que te vamos a exponer a continuación.

Acudir a los mercados secundarios

La única posibilidad que tienes para recuperar la liquidez es dirigiéndote al mercado secundario. Es aquí donde podrás vender las posiciones abiertas en bolsa. Pero bajo un precio más bajo que el marcado en su última cotización. Además, no será seguro de que puedas formalizar la venta debido a la gran escasez de demandantes. No en vano, en estos momentos la valoración de tu inversión será nula. De todas formas, es la única opción para no perder todo tu dinero invertido. Si no que por el contrario, será solo una parte, aunque muy importante sobre el montante de la operación.

Otros de los principales inconvenientes de este movimiento, es que a pesar de que tus acciones no cotizan en los mercados financieros, tu banco te cargará una comisión de mantenimiento todos los años. Con un gasto no excesivamente elevado, pero que representará un grave problema para tus intereses particulares. Con un desembolso que oscila entre 5 y 20 euros todos los años, en función del capital invertido. Con pocas posibilidades para salir de este complicado proceso al que et enfrentas en este momento. No lo olvides a partir de ahora porque puede pasarte si una cotizada quiebra o entra en un concurso de acreedores.

Suspensión temporal en la cotización

Por el contrario, si se produce este escenario tan especial, tendrás una mínima posibilidad para recuperar parte de tu dinero. Para ello no te quedará más remedio que esperar un tiempo que se puede dilatar durante excesivos años sin que puedas disponer de tus participaciones en las compañías cotizadas afectadas. Un proceso que se intensificará a medida que tus aportaciones económicas sean más exigentes. Hasta el punto de que puede generarte más de un problema del que te costará mucho esfuerzo salir de él. Es algo que no debes olvidar si vas a invertir en los mercados financieros,

De cualquier forma, no son casos excepcionales los que han atravesado por este proceso de suspensión de cotización. En torno a seis o siete valores han pasado por este trance  que sin lugar a dudas ha arruinado a cientos y cientos de pequeños y medianos inversores. Desde ahora ya sabrás lo que te puede pasar si la empresa en donde inviertes el dinero se ve involucrada en estos hechos corporativos de especial importancia para todos los inversores en general.

Empresas suspendidas en bolsa

En este sentido, una de los últimos casos fue el de la tecnológica Gowex que dejó sin los ahorros a los accionistas que en esos momentos fueron muchos. Debido a la popularidad de la empresa que no paraba de subir y subir en los mercados de renta variable. Hasta llegar a unos niveles que llamaron la atención a los agentes financieros encargados de vigilar el desarrollo de su cotización. Con el resultado final que ya todos sabemos, para desgracia de los inversores que quedaron atrapados en sus acciones. No en vano, perdieron los ahorros de una manera definitiva.

Otros casos conocidos por todos han sido los de Martinsa Fadesa, Renta Corporativa, Sniace y en cierta Pescanova. Todo un aviso para navegantes sobre los riesgos que puede generar invertir en empresas poco recomendables para los inversores. Más allá de lo que pasado más recientemente a los inversores del Banco Popular tras su absorción por el Santander. Y que ha sido hasta ahora el caso más grave en la renta variable española. Donde había un buen número de inversores minoristas.


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Economía en general

Soy un apasionado de la información, y especialmente de la economía y trasladar mis informaciones a la gente para que puedan gestionar mejor su dinero. Eso sí, con objetividad e independencia, faltaría más.

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