
Visa y Mastercard están en la fase final de un acuerdo con los comercios para rebajar las comisiones de intercambio que pagan las tiendas cuando un cliente paga con tarjeta, según fuentes citadas por The Wall Street Journal.
El pacto, pendiente aún de validación judicial, prevé una reducción media de alrededor de una décima de punto porcentual a lo largo de varios años y cambios en las reglas de aceptación de tarjetas que darían más margen a los negocios.
Qué cambia con el acuerdo
De prosperar, las redes recortarían las tasas que hoy suelen moverse entre el 2% y el 2,5% por operación, aplicando un descenso progresivo equivalente a unos 10 puntos básicos.
Además, se introduciría una flexibilización de la norma que obligaba a aceptar «todo tipo de tarjeta» de una marca: los comercios podrían rechazar tarjetas con recompensas o programas premium, que suelen encarecer la transacción.
La aceptación se podría dividir por categorías (tarjetas con recompensas, sin recompensas y comerciales), y el paquete también contempla aspectos relacionados con recargos al uso de determinadas tarjetas, según las conversaciones avanzadas.
Impacto para comercios y clientes
Para los negocios, la medida implicaría ahorros potenciales de miles de millones a medio plazo, con especial alivio en restauración y comercio minorista, donde el pago con tarjeta es dominante.
Al ganar margen sobre qué medios aceptar y en qué condiciones, los comercios podrían orientar mejor a los clientes hacia opciones de menor coste, algo que históricamente se vio limitado por reglas «anti-direccionamiento».
Para los consumidores, podría cambiar la experiencia de pago en algunos establecimientos: ciertas tarjetas con altas recompensas podrían no ser aceptadas en todos los puntos de venta, mientras que las tarjetas estándar tenderían a tener más presencia.
Callejón legal y supervisión
El acuerdo deberá ser revisado por un tribunal federal en EE. UU., en un contexto en el que un intento similar fue rechazado por la justicia el año pasado.
Visa y Mastercard declinaron comentar y, según Reuters, la información no ha podido ser verificada de forma independiente por el medio; el sector afronta múltiples demandas colectivas por supuestas tarifas excesivas.
En paralelo, el año pasado se pactó un arreglo estimado en 30.000 millones de dólares para limitar comisiones de tarjetas comerciales, con compromisos de bajar al menos 0,04 puntos porcentuales durante tres años y mantener el promedio siete puntos básicos por debajo del nivel actual durante cinco años, sin admitir infracciones.
Repercusión para España y la UE
Aunque el pacto se cocina en Estados Unidos, podría marcar un precedente observado fuera del país. En la Unión Europea existen topes a la tasa de intercambio, lo que configura un entorno distinto.
En España, donde rige el marco europeo de intercambio regulado para tarjetas de consumo, cualquier ajuste global de reglas de aceptación o recargos por parte de las redes sería seguido de cerca por comercios y adquirentes.
Si se consolidan cambios en la aceptación por categorías o en la política de recargos, podrían verse renegociaciones de condiciones con proveedores de servicios de pago, con impacto potencial más visible en pequeños y medianos establecimientos.
Qué falta por concretar
Quedan por definirse el calendario de aplicación, el alcance exacto de la bajada de comisiones por vertical y los límites a la posibilidad de recargo o rechazo de determinados plásticos.
En este contexto, a los comercios les conviene revisar sus contratos de adquirencia y TPV, evaluar el mix de pagos y preparar estrategias de coste y aceptación para cuando el marco definitivo entre en vigor.
Si finalmente se aprueba, el acuerdo reordenaría parte de la cadena de pagos en EE. UU., con alivio progresivo de costes para los comercios y más flexibilidad en la gestión de tarjetas, mientras reguladores y tribunales valoran su impacto sobre competencia y protección al consumidor, un debate que se sigue con atención a ambos lados del Atlántico.