El idilio que mantenía la empresa aeroespacial de Elon Musk con los inversores parece haber hecho una pequeña pausa técnica en su camino hacia las estrellas. Tras un estreno en bolsa que dejó a muchos con la boca abierta por su fulgurante ascenso, los títulos de SpaceX han vivido su primera jornada de números rojos, rompiendo una racha de tres sesiones consecutivas de ganancias que habían inflado su valor casi a la mitad de su precio inicial.
Este movimiento ha pillado a algunos a contrapié, especialmente después de que la firma llegara a coquetear con subidas intradía del 6% para acabar dándose la vuelta por completo. Al final del día, el mercado dictó sentencia con un descenso cercano al 5%, lo que ha provocado que la compañía pierda su puesto frente a gigantes como Amazon en el ranking de capitalización mundial. Aun así, conviene no perder de vista que el precio actual sigue estando muy por encima de los 135 dólares fijados en su debut bursátil.
La volatilidad y el papel de la Reserva Federal
Uno de los motivos que explican este vaivén en las gráficas es la escasa cantidad de papel que circula actualmente en el mercado. Con apenas un 4,2% de acciones disponibles para negociar en estos primeros días, cualquier orden de venta un poco más grande de lo habitual puede mover el precio con mucha facilidad. Se espera que, a medida que pasen los meses y los directivos puedan empezar a soltar lastre vendiendo sus participaciones, la cotización gane en estabilidad pero también sufra cierta presión vendedora.
Por si fuera poco, el entorno macroeconómico no ha ayudado precisamente a calmar los ánimos en los despachos de los inversores. La decisión de la Reserva Federal de no tocar los tipos de interés, sumada a la incertidumbre sobre futuras subidas, ha provocado un enfriamiento generalizado en el sector tecnológico. En este escenario de tipos altos, los activos de mayor riesgo suelen ser los primeros en resentirse cuando el optimismo flaquea un poco en Wall Street.
Rotación de carteras y el ojo de los grandes inversores
Resulta curioso observar cómo se está produciendo un trasvase de capital desde otras empresas del mismo dueño. Muchos operadores parecen estar vendiendo sus posiciones en Tesla para apostar por SpaceX, considerándola una opción mucho más pura en inteligencia artificial y tecnología de vanguardia. De hecho, el volumen de compra por parte de los pequeños inversores ha sido tan brutal que ha superado la suma de varias de las compañías más grandes de Estados Unidos juntas.
Mientras tanto, figuras conocidas en el mundo de las finanzas como Michael Burry observan los toros desde la barrera, considerando que las apuestas bajistas son todavía demasiado caras. No obstante, el mercado de opciones ya muestra que el sentimiento está cambiando, con un equilibrio notable entre compradores y vendedores que buscan protegerse ante posibles caídas futuras. En el viejo continente, los analistas siguen con lupa estos movimientos, ya que cualquier estornudo de SpaceX suele resfriar a las tecnológicas europeas vinculadas al espacio.
El horizonte de la inclusión en índices bursátiles
De cara al futuro próximo, la entrada de la compañía en los grandes índices podría servir de paracaídas para el precio de sus acciones. El Nasdaq ya ha movido ficha para agilizar su incorporación, lo que obligará a muchos fondos de inversión a comprar títulos de forma automática para replicar el índice. Esta demanda forzada suele ser un buen combustible para mantener las cotizaciones a flote, aunque habrá que esperar algo más de un año para verla dentro del prestigioso S&P 500 debido a sus normas de rentabilidad.
A pesar de este bache temporal, el sentimiento general entre los gestores de fondos parece ser de cautela más que de pánico. Muchos ven en estos recortes una oportunidad para ampliar sus posiciones a precios algo más razonables, confiando en que el valor a largo plazo de la compañía sea sólido. El tiempo dirá si este tropiezo es solo una anécdota en su trayectoria bursátil o si el mercado ha empezado a poner los pies en la tierra tras el entusiasmo inicial de la salida a bolsa.