SOS: diagnóstico de los mercados de renta variable

Son muy pocos los valores de los mercados de renta variable que se están salvando de esta auténtica sangría en las bolsas. Con un derrumbe nunca conocido en la historia de la bolsa y en donde lo peor está en  el hecho de lo que pueda pasar a partir de estos momentos. Debido al hecho de que buena parte de los analistas financieros piensan que los mercados todavía no han tocado suelo y por tanto se pueden desarrollar nuevos tirones bajistas en las próximas semanas. Al menos hasta que la curva de infectados por el coronavirus no descienda en sus niveles. Y esto puede que suceda en uno o dos meses, pero no en el corto plazo.

Por otra parte, no nos podemos olvidar que los inversores no pueden optar por las posiciones bajistas en los mercados de renta variable al suspenderse las ventas a crédito. De esta forma, sus movimientos son más limitados y para protegerse el único recurso que tienen en estos momentos son los fondos de inversión ligados a la volatilidad y más en concreto al VIX, el llamado índice del miedo que está en unos niveles máximos en toda su historia. Aunque quizás sea ya un poco tarde para tomar posiciones en este activo financiero de tanto riesgo. Había que haberlo hecho en el preciso momento en que los mercados de renta variable empezaron a caer a plomo.

Desde este desesperante escenario que se plantea la inversión privada son muy pocas las estrategias que se pueden aplicar en estos días. A no ser que se opte por la liquidez en la cuenta de ahorro para aprovecharse de los precios tan bajos con los que se cotizarán los valores y que suponen una oportunidad histórica de la que nunca han gozado los pequeños y medianos inversores. Este es el aspecto positivo que nos genera el actual estado que presentan los mercados de renta variable en todo el  mundo, no solo en el nuestro. Ya no se trata de perder dinero, sino de que sea lo menos posible.

Mercados de renta variable: análisis

De todas formas, no todas las opiniones son tan altamente negativas. Porque en efecto, desde el departamento de análisis de Bankinter consideran que en el mes de abril se puede producir la recuperación de los mercados de renta variable. No piensan que el valor de gran parte de las acciones valgan ahora mismo un 35 % menos que hace tan solo unas semanas, tal y como se descuenta en los principales índices bursátiles. Sino que por el contrario, son activos financieros que tenderán a recuperarse, al menos  a plazos de permanencia largos. En cualquier caso, advierten, los movimientos y actuaciones de los pequeños y medianos inversores no deben regirse por el pánico ya que es un mal consejero en estos casos tan especiales.

Mientras que por otra parte, no se puede olvidar que este hecho es un tema puntual y en más o menos tiempo se solucionará. En este sentido, también la recesión económica tendrá una fecha de caducidad que puede ser de tan solo unos meses o trimestre a todo un curso entero. Como consecuencia de ello, las inversiones que vayan dirigidas al largo plazo podrán salir airosas de este escenario tan complejo por el que estamos atravesando en este año. En donde al final el tan temido cisne negro apareció, aunque con un protagonista con el que nadie contaba.

Fondos monetarios como refugio

Otra de las opciones que tienen los pequeños y medianos inversores es la dirigirse hacia los fondos de inversión monetarios. En donde ganar dinero no se logrará, pero al menos servirá para no perderlo. Algo es algo en el actual panorama en el complicado mundo del dinero. Aunque tiene el inconveniente de que habrá que soportar unas comisiones que puede encarecer este producto financieros entre el 1 % y 2 % sobre el capital invertido. Desde este punto de vista se trata de una estrategia en la inversión menos satisfactoria que la liquidez en la cuenta de ahorro de los bancos. En cualquier caso, deberemos asumir que no son momentos para buscar productos con los que rentabilizar los ahorros, sino que por el contrario deben protegerse por encima de otras consideraciones más agresivas.

A partir de ahora nos esperan días muy duros en todos los mercados de renta variable. Pero a diferencia de las crisis económicos técnicas en esta hay unos plazos definidos que pueden ayudar a canalizar estas operaciones. No en vano, y a diferencia de otras, las caídas en bolsa se han desarrollado en muy pocas semanas y no en espacios de tiempo más elevados. Este hecho ha producido que los pequeños y medianos inversores hayan tenido un menor poder reacción para ejecutar sus ventas al precio deseado.  Hasta el punto de que muchos de ellos se hayan quedado enganchados a sus posiciones abierta en los mercados financieros. Con los efectos que ya sabemos todos que se han producido.

Las bolsas permanecerán abiertas

Los miembros de la FESE, que comprende las bolsas de toda Europa, no son inmunes a los efectos desencadenados por la rápida difusión del Covid-19 y su impacto en el entorno económico. Si bien esta situación no está exenta de desafíos para las bolsas, es crucial que los mercados permanezcan abiertos. Los mercados de acciones regulados cumplen una función social y económica que debe prevalecer en tiempos de incertidumbre. Las bolsas desempeñan un papel fundamental en la formación de los precios, la transparencia y la liquidez. Impedir que cumplan esta función tendría un enorme impacto no solo en la economía sino también en la sociedad.

Estas funciones se han puesto a prueba en el pasado; por ejemplo, durante la crisis financiera, cuando se agotaron otras fuentes de liquidez, los mercados bursátiles siguieron funcionando con éxito. Esta situación no es diferente y los mercados deben seguir estando operativos para mantener la confianza. Los principios rectores de los miembros de la FESE siguen siendo la transparencia y la objetividad, especialmente en estos tiempos de incertidumbre.

Las bolsas europeas permanecerán y deberán seguir estando abiertas en todo momento para garantizar la seguridad, la integridad y la equidad de manera segura y transparente.

1. Técnica y operativamente: los mercados siguen funcionando de manera ordenada y transparente a pesar de las condiciones de negociación extremas que ha provocado la crisis de Covid-19. Los controles y cortacircuitos instalados funcionan normalmente y con la flexibilidad necesaria para satisfacer la demanda del mercado. Se han activado planes de contingencia que garantizarán que todo funcione como se ha diseñado, incluso en el contexto de los protocolos de «trabajo desde casa».

2. Funcionamiento ordenado de los mercados financieros: el constante flujo de noticias da lugar a una revisión continua de las valoraciones de los inversores de los valores y genera la necesidad de reequilibrar las carteras de forma dinámica. Se prevé que la crisis actual siga generando tanto un flujo de noticias negativas, por ejemplo, las decisiones de cierre, como un flujo de noticias positivas, por ejemplo, el impacto de los importantes planes de apoyo del gobierno. Los inversores deben adaptarse a las circunstancias económicas en constante cambio y los controles establecidos en las ubicaciones de negociación son aún más importantes en esas condiciones de mercado tan volátiles, ya que los cortacircuitos permiten a los inversores absorber nueva información. En términos más generales, la valoración del precio del riesgo debe seguir siendo transparente, accesible y fiable en todas las clases de activos para que los inversores puedan valorar las carteras y tomar decisiones informadas de inversión y cobertura en estas condiciones de volatilidad.

3. Contractualmente: el cierre de los mercados desencadenaría todo tipo de cláusulas contractuales procíclicas en una amplia gama de contratos de financiación e, incluso, operativos. Estas consecuencias potenciales y abiertas podrían generar una series impredecible de incumplimientos. En concreto, los contratos de derivados, se consideran fiables con precios de referencia observables que permiten un proceso ordenado de vencimiento y liquidación.Estos instrumentos se utilizan a menudo como representaciones o instrumentos de cobertura para muchos mercados extrabursátiles conexos, por ejemplo, los mercados de crédito. El cierre de los mercados LIT probablemente tendría un impacto material en el funcionamiento de una amplia gama de mercados extrabursátiles, dado que la eliminación de los principales instrumentos de cobertura haría extremadamente difícil una gestión de riesgos más amplia.

4. Consecuencias regulatorias y de litigios, así como efectos sobre los inversores más pequeños: el cierre de los mercados provocaría la expansión masiva de todo tipo de acuerdos bilaterales fuera del mercado, fuera de las ubicaciones de negociación transparentes y sin las protecciones que prevalecen en dichas ubicaciones. Todos los inversores se verían afectados por esa situación, pero los pequeños inversores serían los más perjudicados por un cambio a unos acuerdos tan opacos entre inversores profesionales que solo podrían ajustar sus posiciones en la reapertura de las ubicaciones de negociación de referencia.

El cierre de los mercados no cambiaría la causa subyacente de la volatilidad del mercado, eliminaría la transparencia del sentimiento de los inversores y reduciría el acceso de estos a su dinero; todo ello agravaría la ansiedad actual del mercado y daría lugar a una disminución negativa de los resultados para los inversores.


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