Santander da un salto en EEUU con la compra de Webster Bank por 12.200 millones

  • Banco Santander acuerda la adquisición de Webster Financial Corporation por 12.200 millones de dólares
  • La operación combina un 65% de pago en efectivo y un 35% en acciones nuevas de Santander
  • El grupo pasará a estar entre los diez mayores bancos minoristas y de empresas en EEUU y entre los cinco primeros por depósitos en el noreste
  • La entidad prevé sinergias de costes de unos 800 millones de dólares y un RoTE del 18% en EEUU en 2028, manteniendo sus objetivos de capital y de retribución al accionista

Acuerdo Banco Santander y Webster Bank en Estados Unidos

Banco Santander ha movido ficha en Estados Unidos con una de las mayores operaciones corporativas de su historia reciente. La entidad presidida por Ana Botín ha alcanzado un acuerdo para adquirir Webster Financial Corporation, matriz de Webster Bank, por 12.200 millones de dólares, con el objetivo de reforzar de forma decidida su presencia en el mercado norteamericano y ganar tamaño en la banca minorista y de empresas.

La compra de Webster llega en un momento en el que el grupo español encadena beneficios históricos —14.101 millones de euros en 2025, el mayor resultado jamás registrado por un banco español— y después de varias operaciones relevantes en Europa, como la adquisición de TSB en Reino Unido y la venta parcial de su negocio en Polonia. Con este movimiento, el banco acelera el giro del foco de crecimiento hacia Estados Unidos y el noreste del país, un área que la propia Botín había señalado en distintas ocasiones como prioritaria.

Detalles de la operación y precio pagado

Detalle de la compra de Webster Bank por Banco Santander

Según la documentación remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el banco español valora Webster en 12.200 millones de dólares, unos 10.100-10.300 millones de euros al cambio actual. La contraprestación asciende a 75 dólares por acción de Webster, estructurada en dos tramos: 48,75 dólares en efectivo y 2,0548 acciones de nueva emisión de Santander en forma de American Depositary Shares (ADS) por cada título de la entidad estadounidense.

Este precio supone una prima aproximada del 14% sobre el valor medio ponderado de las acciones de Webster en los tres días previos al anuncio, cuando cotizaban en torno a 65,75 dólares. Tras hacerse pública la operación, la reacción en bolsa ha sido dispar: los títulos de Webster repuntaron alrededor de un 9%, mientras que las acciones de Santander que cotizan en Nueva York sufrieron caídas de más del 6%, reflejando el típico ajuste de mercado ante una gran adquisición pagada en parte con capital propio.

El esquema de pago combina aproximadamente un 65% en efectivo y un 35% en acciones nuevas de Santander, lo que obliga a una ampliación de capital relevante. La entidad cifra este aumento de capital en torno a 3.500-3.700 millones de euros, dependiendo de la cotización de sus títulos. Pese a ello, el banco insiste en que el uso de su exceso de capital y la generación futura permitirán mantener una posición holgada en solvencia.

En términos de valoración, el precio abonado implica pagar alrededor de 6,8 veces el beneficio estimado para 2028 de Webster una vez incorporadas las sinergias de costes, y aproximadamente 2 veces su valor contable tangible a cierre del cuarto trimestre de 2025. El grupo calcula que el retorno sobre el capital invertido rondará el 15% y que la operación aportará un incremento del 7%-8% al beneficio por acción del grupo en 2028.

Impacto en capital, solvencia y financiación

Capital y solvencia de Banco Santander tras la compra

La entidad subraya que la compra de Webster se afrontará principalmente con excedente de capital y la propia generación de recursos del grupo. Santander cerró 2025 con una ratio de capital de máxima calidad CET1 del 13,5%, por encima del rango objetivo del banco, situado entre el 12% y el 13%. Tras la ejecución de la operación, la entidad calcula que esta ratio se situará en torno al 12,8% y volverá a superar el 13% en 2027, manteniéndose en la parte alta de su banda de referencia.

La aportación de Webster equivale a cerca del 4% de los activos totales de Santander, por lo que la compra se enmarca dentro de la estrategia de adquisiciones complementarias, conocidas en el sector como operaciones bolt-on, diseñadas para acelerar el crecimiento orgánico sin tensionar de forma excesiva el capital. En este contexto, la entidad también cuenta con el colchón generado por desinversiones recientes, como la venta de una participación mayoritaria en su filial de Polonia, que le reportó miles de millones en recursos y plusvalías.

Desde la óptica de la financiación, la integración de Webster mejorará el perfil de fondeo en Estados Unidos. El grupo espera que la ratio de préstamos sobre depósitos en ese mercado se sitúe cerca del 100%, frente al 109% actual, gracias a la sólida base de depósitos de alta calidad que aporta el banco adquirido. Esa mejora en el equilibrio entre crédito y ahorro debería traducirse en una reducción del coste de financiación del negocio estadounidense.

Una de las claves del mensaje lanzado al mercado es que esta adquisición no alterará los planes de retribución al accionista. El consejo ha confirmado sus objetivos de devolver a los inversores, entre 2025 y 2026, alrededor de 10.000 millones de euros mediante dividendos y recompras de acciones, a lo que se suma un programa adicional de recompra de 5.000 millones aprobado recientemente. De hecho, Ana Botín ha defendido que la ampliación derivada de la compra de Webster se verá compensada, en términos de creación de valor, por esas recompras.

Posición de Santander en Estados Unidos tras la compra

Posición de Santander en el mercado bancario de Estados Unidos

Estados Unidos se ha consolidado en los últimos años como uno de los principales motores de beneficio del grupo. En los últimos ejercicios, la filial norteamericana ha registrado crecimientos relevantes en resultado neto y rentabilidad, apoyada en el negocio de financiación al consumo, especialmente en el segmento de crédito para automóviles, y en la expansión de su actividad de banca de inversión.

Con la integración de Webster, Santander pasará a estar entre las diez mayores entidades de banca minorista y de empresas de Estados Unidos por volumen de activos, y se colocará entre las cinco principales por depósitos en los estados clave del noreste del país, donde quiere concentrar su crecimiento. El grupo calcula que, tras la operación, su balance conjunto en ese mercado alcanzará aproximadamente 327.000 millones de dólares en activos, con unos 185.000 millones en préstamos y 172.000 millones en depósitos.

La región noreste —con estados como Connecticut, Massachusetts, Nueva York o Nueva Jersey— representa un área de alto poder adquisitivo y fuerte densidad de clientes particulares y empresas. En palabras de la propia Botín, el peso económico de esta zona es comparable al de “todo Reino Unido”, lo que justifica la apuesta del grupo por crear un gran banco regional en lugar de buscar, por ahora, una presencia física homogénea en todo el país.

La operación también se alinea con el despliegue de Openbank, la plataforma de banca digital de Santander, que desembarcó en Estados Unidos en 2024. Mientras que Openbank se dirige sobre todo a un público digital y a la captación de depósitos online, Webster aporta una red consolidada de oficinas y una fuerte relación con clientes locales, lo que permite al grupo combinar canales físicos y digitales en un mercado especialmente competitivo.

En el horizonte regulatorio, la integración de Webster acercará a Santander al umbral fijado por la Reserva Federal (FED) para ser catalogado como banco de “exposición significativa” en Estados Unidos —conocido como nivel III—, un estatus que se alcanza al superar los 250.000 millones de dólares en activos en el país. Este escalón implica mayores exigencias regulatorias, pero también refuerza el posicionamiento de la entidad entre los grandes actores del sistema financiero norteamericano.

Quién es Webster y por qué encaja en la estrategia del grupo

Perfil de Webster Bank y su negocio en Estados Unidos

Webster es un banco estadounidense con una larga trayectoria, fundado en 1935 y con sede en Stamford (Connecticut). Su actividad se centra en la banca minorista y de empresas, así como en determinados nichos especializados como los servicios financieros para el sector sanitario. La entidad está especialmente bien posicionada en mercados con rentas altas y en la financiación de compañías de tamaño medio, segmentos considerados estratégicos por Santander.

La franquicia estadounidense de Santander, por su parte, se ha apoyado históricamente en la financiación al consumo, sobre todo en la división de crédito para automoción, y en los últimos años ha ampliado su presencia en banca de inversión. El encaje entre ambos bancos se considera muy alto: Webster aporta una base de depósitos diversificada y de calidad, una red de clientes empresariales y una eficiencia operativa destacada, mientras que Santander suma alcance internacional, músculo tecnológico y capacidad de producto.

De acuerdo con las cifras facilitadas por el grupo, Webster se encuentra entre las entidades más eficientes y rentables de su segmento en Estados Unidos. Esta característica es clave para las aspiraciones del banco español, que quiere elevar la rentabilidad de su negocio en el país y acercarla a los niveles de sus mejores franquicias a nivel global.

La adquisición de Webster se suma a otras operaciones previas con las que el grupo ha ido ajustando su perímetro. En Europa, la compra de TSB en Reino Unido y la venta de un amplio porcentaje de su filial en Polonia muestran un patrón claro: rotar activos, desprenderse de negocios menos estratégicos y reforzar su presencia donde ve más potencial de crecimiento rentable, entre ellos Estados Unidos y México, mercados que la propia Botín había mencionado como prioritarios desde hace años.

Desde el banco se insiste en que la transacción no altera la estrategia de crecimiento orgánico, sino que la acelera, al tiempo que permite capturar oportunidades adicionales de ingresos y mejorar el mix de negocio en uno de sus mercados clave. Hasta el cierre efectivo de la operación, tanto Santander como Webster seguirán operando de forma independiente, sin cambios en cuentas, oficinas o servicios para los clientes de ninguna de las entidades.

Sinergias, eficiencia y objetivos de rentabilidad

Sinergias y rentabilidad de la operación entre Santander y Webster

Más allá del aumento de tamaño, una de las grandes bazas de la operación reside en las sinergias de costes y en la mejora de la eficiencia. Santander calcula ahorros recurrentes cercanos a los 800 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente el 19% de la base de costes conjunta de ambas entidades en Estados Unidos. Estos ahorros procederán de la integración de estructuras centrales, la unificación de plataformas tecnológicas, la renegociación con proveedores y la optimización de procesos.

En términos operativos, la base de costes agregada de los negocios combinados, que ronda actualmente los 4.451 millones de dólares, se reduciría gradualmente hasta situarse en torno a 3.500 millones en un plazo de tres años. Para lograrlo, el grupo prevé un coste de reestructuración cercano a 1.600 millones de dólares, destinado a cubrir ajustes organizativos, integración de sistemas y otros gastos asociados al proceso de fusión.

El objetivo es que la ratio de eficiencia del negocio en Estados Unidos —que mide la relación entre gastos e ingresos— se sitúe por debajo del 40% en 2028, un nivel que colocaría a la entidad combinada entre las más destacadas del país en términos de control de costes. Paralelamente, Santander aspira a que el retorno sobre el capital tangible (RoTE) de su franquicia estadounidense alcance el 18% en ese mismo horizonte temporal.

Estas metas forman parte de una estrategia más amplia del grupo, que persigue un RoTE global superior al 20% en 2028. La dirección considera que la compra de Webster es “estratégicamente clave” para llegar a esa cifra, tanto por la contribución directa del negocio estadounidense como por la mejora del perfil de riesgo, rentabilidad y financiación del conjunto del banco.

En paralelo, la entidad insiste en que la operación se ha diseñado manteniendo una disciplina estricta en la asignación de capital. El uso de exceso de capital, combinado con la generación orgánica y un tamaño de adquisición limitado en relación con el balance total, permite al grupo sostener su política de dividendos y recompras sin tener que renunciar a otros proyectos de crecimiento en Europa o Latinoamérica.

Gobernanza, integración y equipo directivo en EEUU

La reorganización del equipo directivo en Estados Unidos es otro de los elementos relevantes de la transacción. Tras el cierre de la compra, Christiana Riley seguirá actuando como country head de Santander en Estados Unidos y consejera delegada de Santander Holdings USA (SHUSA), manteniendo la máxima responsabilidad sobre la estrategia y la supervisión del negocio del grupo en el país.

El actual consejero delegado de Webster, John Ciulla, pasará a dirigir Santander Bank NA, la entidad que aglutinará todos los negocios de Webster y que se integrará en la estructura del grupo. A su lado, Luis Massiani, director general y de operaciones (COO) de Webster, asumirá el mismo cargo tanto en SHUSA como en Santander Bank NA, con la misión de liderar el proceso de integración y coordinar la unificación operativa de ambas entidades.

La idea del grupo es preservar en buena medida el equipo gestor de Webster y aprovechar su conocimiento del mercado local, especialmente en la banca minorista y de empresas del noreste estadounidense. El banco ha señalado que quiere asegurar la continuidad de las relaciones con clientes y comunidades, un elemento sensible cuando se producen fusiones de entidades regionales con fuerte arraigo.

En cuanto a la estructura corporativa, la sede actual de Webster en Stamford está llamada a convertirse en un centro corporativo clave dentro de la red de localizaciones estratégicas de Santander en Estados Unidos, que incluye también plazas como Boston, Nueva York, Miami o Dallas. De esta forma, el grupo refuerza su presencia física en un corredor económico muy relevante del país.

Para el diseño y ejecución de la operación, Santander ha contado con el asesoramiento financiero de Centerview Partners, Goldman Sachs y Bank of America Europe DAC. En el plano jurídico, la entidad se ha apoyado en Davis Polk & Wardwell LLP como despacho de referencia en Estados Unidos y en Uría Menéndez como asesor legal en España, un tándem habitual en las grandes transacciones del grupo.

La transacción está sujeta a las autorizaciones regulatorias habituales en operaciones de este tipo y al visto bueno de los accionistas de ambas entidades. El calendario manejado por Santander sitúa el cierre definitivo en el segundo semestre de 2026, momento a partir del cual comenzarán a materializarse progresivamente las sinergias de costes e ingresos previstas.

El acuerdo para hacerse con Webster consolida a Banco Santander como uno de los grandes actores europeos con mayor presencia en Estados Unidos y refuerza su estrategia de combinar crecimiento orgánico y adquisiciones selectivas en mercados clave. La entidad sale de un año con resultados récord, mantiene su política de remuneración al accionista y, al mismo tiempo, apuesta por una operación que le permitirá ganar escala, mejorar su eficiencia y elevar la rentabilidad de su negocio en el mayor mercado financiero del mundo, especialmente en el noreste estadounidense, donde aspira a ser un referente en banca minorista y de empresas.

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