Reinversión de dividendos – ¿Es una opción inteligente?

El interés compuesto con los dividendos

Los dividendos forman parte de la remuneración a los accionistas que muchas empresas cotizadas reparten de sus ganancias. Es una forma gratificar y distribuir beneficios entre quiénes adueñan títulos de las compañías. Sin embargo existen diferentes perfiles de inversores, cómo a tipos diferentes de personas existimos. La pregunta qué se hacen muchos es qué hacer con los dividendos que van a recibir. Una de las más famosas posibilidades, es la reinversión de dividendos.

Definir qué tipo de perfil inversor eres, si vas a largo o corto plazo, o si estás en una compañía que realmente te interesa o no, son preguntas que se deben responder. Con ello, conseguirás tomar decisiones más acertadas sobre como gestionar las rentabilidades obtenidas por dividendos. A veces, no será la misma situación personal, las ambiciones, necesidades o más allá de los personal… la confianza que tienes depositada en la compañía. Habrá veces que será más o menos interesante invertir en ella, y hacer un buen balance sobre tus intenciones, te llevará hacia la dirección que deseas.

El efecto del «interés compuesto»

Reinvertir las ganancias y el efecto bola de nieve

Uno de los efectos que podemos notar en el largo plazo tras la reinversión de dividendos es el del interés compuesto. Este tipo de inversión radica en la idea de sumar al capital que se tenía los intereses generados. De este modo, el año próximo la rentabilidad no sólo se obtiene del mismo capital, sino del capital más el interés. La rentabilidad total es ligeramente más alta, y perpetuar en el largo plazo este tipo de reinversiones suele traer más beneficios que si por el contrario no incrementamos nunca el capital que inicialmente se aportó.

También es conocido en jerga de pie de calle como «efecto bola de nieve». Su base parte de la analogía que hace referencia al lanzar una bola de nieve cuesta abajo. Al principio, cogerá muy pocos copos al tratarse de una bola pequeña. A medida que vaya descendiendo la bola irá creciendo y aumentando de tamaño. Al final, habrá una bola de nieve muy grande.

Para hacerse una idea de las diferencias que pueden lograrse al reinvertir el capital, podemos suponer la evolución de diferentes tipos de carteras. Habrá alguna con dividendos bajos, otra con empresas con dividendos más altos, etc… Vamos a ver qué rentabilidad se obtendría en con retornos variables, unos sin reinvertir, y otros reinvirtiendo. Lo de los 30 años es puramente didáctico, en el sentido que en raras ocasiones una inversión será tan larga, pero sirve para tener una referencia del cambio que se produce.

Diferencias estimadas entre no reinvertir y reinvertir los dividendos

Diferencias reinvertir y no hacerlo los dividendos de una empresa

En la imagen pueden observarse las diferencias en el largo plazo sobre el capital inicial. Partiendo de una inversión de 10.000 euros por ejemplo, nos encontramos con dos notables escenarios diferentes. Un primer escenario en el que el cobro de los dividendos no es reinvertido, y un segundo escenario en el que sí se reinvierte. En ambos casos se supone que las acciones han sido mantenidas al largo de los años, de lo contrario el cobro de dividendos no habría sido posible.

  1. Dividendos al 2%. Al tratarse del dividendo más bajo, las diferencias que podemos apreciar en el largo plazo son muy muy ligeras. Aún y así, se nota una leve diferencia tras 30 años. 16.000 euros de no haberse reinvertido nada, a 18.113 euros en caso de reinversión del dividendo.
  2. Dividendos al 4%. En el 4% ya podemos hablar de diferencias notables. Tras 30 años los respectivos capitales serían de 22.000 euros no reinvertidos respecto a 32.433 euros en caso de reinversión.
  3. Dividendos al 6%. Sí, conseguir estas rentabilidades no son usuales, y en raras ocasiones serán posibles. Aún y así existen empresas con dividendos sustanciales. En estos casos, y de «perpetuarse» dichas remuneraciones, nos encontraríamos con una cartera en 30 años que amasaría 28.000 euros de no reinvertirse, respecto a la otra de 57.435 que sí habría reinvertido.

Cuando no es buena opción la reinversión de dividendos

cuando no es buena opción invertir los dividendos

Las posibilidades a las que podemos optar son múltiples. A veces por condiciones personales u otras de mercado. Los dividendos proveen de cierta liquidez, pero reinvertir esas ganancias será una decisión a tomar dependiendo los escenarios que puedan darse. En los siguientes casos se puede observar qué y por qué sería aconsejable no reinvertir las rentabilidades obtenidas en la misma empresa.

  • Necesidad de liquidez. Anticipar posibles gastos y no tener suficientes ahorros disponibles serían motivos para decantarse por esta opción. A nadie le interesa coger un crédito a un porcentaje mayor al dividendo percibido. Qué sentido tendría gastar en un porcentaje de intereses mayor al cobrado?
  • Las condiciones del mercado no son propicias. Puede darse eventualmente que se considere que el mercado está caro, y no encontrar lugar donde reinvertirlos. Aunque los simuladores muestren que reinvertirlos es en el largo plazo un incremento de capital, todos sabemos que comprar en momentos caros no es buena idea. El criterio para determinar si el mercado está caro o barato ya entraría dentro del método de análisis particular que cada inversor haga.
  • Hay empresas más atractivas donde invertir. No siempre reinvertir los dividendos en la misma empresa de donde los recibimos es buena idea. Un ejemplo típico, cuando se distribuyen más dividendos que beneficios recibidos. Es decir, un payout superior al 100%. Buscar otras empresas más «atractivas» es una alternativa.
  • No se tiene claro que hacer. Reconocer que existe cierta incertidumbre no es malo. Lo precipitado sería aventurarse por el «hay que hacer algo». El no hacer nada es también una decisión, y a veces habrá que tomarla. Tarde o temprano siempre llega el momento en el que existe una oportunidad, y en el peor de los casos, se dispondrá de liquidez para necesidades que puedan tenerse.

Conclusiones

La reinversión de dividendos siempre y cuando dispongamos de capital y nuestro interés sea incrementarlo, será en el largo plazo una buena opción. Hemos visto que no siempre los incrementos serán notorios, pero sí constantes. Asimismo, definir los objetivos, analizar las condiciones y atendiendo las necesidades personales serán cruciales en la toma de decisiones. De hacerse correctamente una buena gestión del capital, conllevará un incremento de este mismo.

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