Récord de gasto en pensiones de abril en la Seguridad Social

  • La nómina de pensiones contributivas alcanza 14.336,2 millones de euros, un 6,07% más interanual.
  • La pensión media del sistema sube a 1.368,4 euros y la de jubilación a 1.569,7 euros.
  • Se pagan 10,48 millones de pensiones a 9,47 millones de personas, con mayoría de jubilación.
  • Crecen las jubilaciones demoradas y el complemento para reducir la brecha de género.

personas mayores y sistema de pensiones

La Seguridad Social ha vuelto a marcar un máximo histórico en el gasto mensual en pensiones durante abril, consolidando la senda de incremento que se viene observando en los últimos años. El repunte se explica tanto por el aumento del número de beneficiarios como por la mejora de las cuantías tras la última revalorización.

En este contexto, el sistema afronta el pago de más de diez millones de prestaciones cada mes, con una nómina que ya supera los 14.336,2 millones de euros destinados a pensiones contributivas. Los datos difundidos por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones permiten tomar el pulso al funcionamiento del sistema público y a la evolución de las diferentes modalidades de pensión.

Una nómina récord de 14.336,2 millones de euros en abril

Según las cifras oficiales, en abril la Seguridad Social ha destinado 14.336,2 millones de euros al pago de la nómina ordinaria de las pensiones contributivas. Esta cantidad supone un incremento del 6,07% respecto al mismo mes del año anterior y encaja con la trayectoria ascendente que se registra mes a mes en el gasto en pensiones.

El avance del desembolso mensual se concreta en que la nómina se ha encarecido en 821 millones de euros en comparación con abril del ejercicio previo. Apenas un mes antes, en marzo, el gasto ya se había situado en 14.307,7 millones de euros, lo que evidencia que la curva continúa subiendo aunque sea a un ritmo relativamente gradual.

Esta nómina incorpora íntegramente la revalorización de las pensiones aprobada para 2026. Con carácter general, las prestaciones contributivas y las de clases pasivas han subido un 2,7%, en línea con la variación media del IPC entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025, lo que busca preservar el poder adquisitivo de los pensionistas.

El impacto presupuestario de estas subidas se ve reforzado por otros incrementos adicionales: las pensiones mínimas han aumentado un 7,07%, con subidas que alcanzan el 11,4% en el caso de las pensiones con cónyuge a cargo y de viudedad con cargas familiares. Por su parte, las pensiones no contributivas y el Ingreso Mínimo Vital (IMV) también han experimentado un alza del 11,4%, ampliando la protección a los hogares con menos recursos.

En conjunto, el esfuerzo financiero refleja tanto el efecto de la revalorización ligada a la inflación como el progresivo envejecimiento de la población, que se traduce en un mayor número de personas con derecho a prestación dentro del sistema y en la declaración de la renta para pensionistas.

Más de 10,4 millones de pensiones para cerca de 9,5 millones de personas

datos de gasto en pensiones

Durante el mes de abril, la Seguridad Social ha abonado 10.476.332 pensiones a un total de 9,47 millones de beneficiarios. Esta diferencia entre el número de prestaciones y el de personas se debe a que algunos pensionistas perciben más de una pensión, por ejemplo de viudedad y jubilación.

Del total de pensiones abonadas, la mayor parte corresponde a las de jubilación, que suman 6,68 millones de prestaciones. Les siguen las pensiones de viudedad, con 2,3 millones, mientras que más de un millón se clasifican como pensiones de incapacidad permanente. A ello se añaden más de 336.000 pensiones de orfandad y 46.768 prestaciones en favor de familiares.

Si se observa el reparto del gasto, aproximadamente tres cuartas partes de la nómina mensual se concentran en las pensiones de jubilación. En concreto, estas suponen el 73,2% del total, con 10.499,2 millones de euros. Las prestaciones de viudedad absorben 2.281,9 millones, mientras que la incapacidad permanente representa 1.331,6 millones. Las pensiones de orfandad alcanzan 185 millones y las de favor de familiares suman 38,4 millones.

En términos de número de personas, algo más de dos tercios de los beneficiarios son jubilados, mientras que el resto se reparte entre viudedad, incapacidad, orfandad y prestaciones a favor de familiares. Esta distribución confirma que la jubilación es el pilar central del sistema de pensiones contributivas en España.

Evolución de la pensión media: sistema y jubilación

La mejora de las cuantías se deja notar con claridad en los importes medios. De acuerdo con los últimos datos disponibles, la pensión media del sistema, que integra todas las modalidades (jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y prestaciones en favor de familiares), se situó en abril en 1.368,4 euros mensuales.

Esta cifra supone un aumento del 4,5% respecto a abril del año anterior, reflejando tanto el efecto de la revalorización general como los ajustes adicionales en las pensiones mínimas y determinadas prestaciones con mayores necesidades de protección. Se trata de un incremento significativo, especialmente en un contexto marcado por la atención al coste de la vida.

Si se analiza solo la pensión media de jubilación, el importe asciende a 1.569,7 euros mensuales. Esta cuantía la perciben más de dos tercios del total de pensionistas, alrededor de 6,6-6,7 millones de personas, y supone un alza del 4,4% en comparación con abril del año anterior.

Las nuevas altas también muestran importes elevados. La cuantía mensual media de las recientes jubilaciones reconocidas en el sistema alcanzó en marzo, último dato disponible, 1.653,6 euros. Esto indica que las pensiones que entran ahora en el sistema suelen ser más altas que la media general, en parte porque corresponden a carreras laborales más largas y con bases de cotización superiores.

En el caso de la viudedad, la pensión media abonada en abril se situó en 973,9 euros mensuales (en algunos registros próxima a 973,4 euros). Aunque esta modalidad no alcanza los importes medios de la jubilación, también se ha beneficiado de los incrementos aplicados y de las mejoras específicas para pensiones con cargas familiares.

Diferencias entre regímenes: general, autónomos y otros sectores

Las estadísticas desglosadas por regímenes muestran notables diferencias en las cuantías. La pensión media de jubilación del Régimen General se sitúa en 1.729,6 euros mensuales, claramente por encima de la media global del sistema y reflejo de trayectorias laborales con mayores bases de cotización.

En el caso del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, la pensión media de jubilación es de 1.058,5 euros mensuales. Esta brecha respecto al Régimen General evidencia las menores cotizaciones históricas de muchos autónomos, algo que sigue siendo objeto de debate en torno a la adecuación de sus pensiones futuras y al impacto de la reforma del sistema de cotización por ingresos reales.

Hay regímenes específicos que destacan por encima del resto. La Minería del Carbón presenta una pensión media de 2.998,3 euros, la más elevada del conjunto del sistema, fruto de condiciones laborales históricamente más duras y marcos de protección particulares. Por su parte, el Régimen del Mar registra una pensión media de 1.734,2 euros, también superior al promedio general.

Estos contrastes ponen de manifiesto la variedad de realidades existentes dentro del sistema contributivo, donde no todas las carreras laborales se traducen en prestaciones similares. La estructura por regímenes, las bases de cotización, las particularidades sectoriales y la duración de la vida laboral influyen de forma decisiva en el importe final percibido.

Más de 96.000 nuevas altas y auge de las jubilaciones demoradas

Los datos del primer trimestre del año revelan una intensa actividad en nuevas altas de jubilación. Entre enero y marzo se registraron 96.612 nuevas pensiones de jubilación en el sistema, lo que confirma la tendencia al alza derivada del envejecimiento poblacional y del acceso de las cohortes del baby boom al retiro.

De estas nuevas altas, casi un 13% corresponden a jubilaciones demoradas voluntarias. En concreto, el 12,7% de las jubilaciones reconocidas en el periodo inicial del año se produjeron más allá de la edad ordinaria, porcentaje que supone casi dos puntos más que al cierre del ejercicio anterior y ocho puntos por encima de los niveles de 2019.

Este cambio de comportamiento se explica, en buena medida, por la entrada en vigor en 2022 de nuevos incentivos para retrasar la jubilación y por la reconfiguración del marco legal de la jubilación anticipada. La combinación de desincentivos para el anticipo y beneficios adicionales para quienes prolongan su vida laboral está empujando la edad efectiva de retiro al alza.

Como resultado, la edad media de acceso a la jubilación se sitúa en 65,2 años, frente a los 64,4 años registrados en 2019. Además, aproximadamente el 66,1% de los nuevos jubilados se retiran con la edad ordinaria (en torno a 64.160 personas), mientras que el resto adelanta o retrasa el acceso a la prestación en función de sus circunstancias personales y profesionales.

En lo que respecta a la gestión administrativa, el tiempo medio de resolución de los expedientes de jubilación se situó en marzo en 11,7 días, muy por debajo del plazo máximo de 90 días previsto para estos procedimientos. Este margen indica que, pese al elevado volumen de solicitudes, la tramitación se mantiene dentro de plazos razonablemente ágiles.

Complemento para reducir la brecha de género en las pensiones

Otro de los elementos que influyen en la configuración final de las prestaciones es el complemento para la reducción de la brecha de género, vigente desde febrero de 2021. Su objetivo es compensar las lagunas de cotización y las carreras laborales más interrumpidas que sufren, sobre todo, muchas mujeres debido a las tareas de cuidados.

En abril, un total de 1.463.374 pensiones contaban con este complemento. En torno al 75% de las personas que lo perciben son mujeres, es decir, unas 1.097.463 beneficiarias. El importe medio mensual asociado a este complemento se sitúa en 76,92 euros por pensión, que se suman a la cuantía principal de la prestación.

El diseño del complemento establece una cuantía fija por cada hijo. Tras la revalorización aplicada en 2026, el importe se sitúa en 36,9 euros mensuales por hijo. Se reconoce a quienes acreditan un determinado número de hijos y se solicita en el momento en que se tramita la pensión, ya sea de jubilación, viudedad o incapacidad, siempre dentro de los requisitos legales.

En cuanto a la distribución por tamaño de familia, el 24% de las pensiones complementadas corresponde a beneficiarios con un hijo (alrededor de 350.538 pensiones). La mitad del total, el 50%, se concentra en pensionistas con dos hijos (en torno a 731.223). Cerca del 17,7% de los titulares tienen tres hijos (unos 259.235), mientras que el 8,4% restante (122.375) se asocia a familias con cuatro hijos.

Este mecanismo pretende corregir, al menos parcialmente, las diferencias históricas en las carreras de cotización entre hombres y mujeres. Aunque no resuelve por completo la brecha, contribuye a que las pensiones de quienes han tenido más responsabilidades de cuidado se vean reforzadas, especialmente en los tramos más bajos de renta.

Clases Pasivas y otros colectivos protegidos

Junto al sistema general de la Seguridad Social, siguen teniendo un peso relevante las denominadas Clases Pasivas del Estado, que agrupan a determinados colectivos de empleados públicos. Aunque este régimen se encuentra cerrado para nuevas incorporaciones en muchos casos, continúa generando un volumen significativo de gasto en pensiones.

En marzo, último mes con datos disponibles, la nómina mensual de las pensiones de Clases Pasivas ascendió a 1.776,9 millones de euros. Esta cantidad supone un incremento de 108,7 millones respecto al mismo mes del año anterior, lo que equivale a un aumento del 6,5% interanual, en línea con la evolución general del gasto en pensiones contributivas.

El número de pensiones de Clases Pasivas en vigor alcanzó las 738.790 prestaciones, 14.475 más que un año antes, lo que implica una variación anual del 2%. Este tipo de pensión es percibido por 718.840 personas, lo que refleja que, al igual que en el sistema general, hay beneficiarios que acumulan más de una prestación.

El Régimen de Clases Pasivas incluye fundamentalmente al personal militar y al personal civil de la Administración General del Estado, así como a miembros de la Administración de Justicia, de las Cortes Generales y de otros órganos constitucionales o estatales. También abarca a funcionarios que fueron transferidos a las comunidades autónomas y que mantienen este marco de protección específico.

Aunque su peso sobre el conjunto del gasto total es menor que el del sistema contributivo de la Seguridad Social, las Clases Pasivas representan un componente relevante del esfuerzo presupuestario destinado a pensiones públicas y siguen reflejando la evolución demográfica de los antiguos cuerpos de funcionarios del Estado.

El cuadro general que dejan los datos de abril dibuja un sistema de pensiones que combina un fuerte crecimiento del gasto con mejoras notables en las cuantías y una mayor protección a colectivos específicos, al tiempo que aumenta el número de beneficiarios y se retrasa progresivamente la edad efectiva de jubilación. Todo ello plantea desafíos de sostenibilidad a medio y largo plazo, pero también confirma el papel central que las pensiones públicas siguen desempeñando en la renta de millones de hogares en España.

sentencias destacadas campaña de renta 2025
Artículo relacionado:
Sentencias y novedades fiscales que marcan la campaña de Renta