Ratio de Autonomía Financiera

Como calcular el ratio de autonomía financiera

La autonomía financiera es la capacidad que tiene una empresa o persona de no depender del dinero de nadie para satisfacer sus propósitos. Las ratios económicas nos sirven como una gran herramienta de contabilidad para analizar estados económicos que de entrada podrían ser «complejos». Así con un sólo vistazo podemos ver que tan conveniente o favorable es lo que se esté calculando. Para este caso y artículo, vamos a explicar todo sobre la ratio de autonomía financiera.

Tras haber leído el artículo, vas a tener una completa noción acerca de qué es la ratio de autonomía financiera, cómo calcularla y las implicaciones que tiene para una empresa. Gracias a esta ratio, las decisiones que puedan tomarse pueden ser más ajustadas cuanto mayor es la ratio. Por el contrario, menos decisiones se consideran que se pueden tomar si el grado de autonomía financiera es más bajo. También sirve como una herramienta para según que empresas para calcular que tan bien optimizados están los recursos propios frente a la deuda. Para comprenderlo en su totalidad, no dejes de seguir leyendo hasta el final.

¿Qué es el ratio de autonomía financiera?

El ratio óptimo de autonomía financiera es de 0'8 o superior

El ratio de autonomía financiera trata de definir la dependencia que tiene una empresa de sus acreedores, es decir, de a quiénes les debe dinero, la deuda. Este cálculo pasa por determinar los fondos propios que posee una empresa en relación a su deuda. En consecuencia, la ratio nos da una relación con su capacidad de endeudarse. Cuanto mayor es esta ratio mayor es la capacidad de la empresa en su supervivencia en el futuro, sobretodo teniendo en cuenta que en algún momento pueden plantearse escenarios de incertidumbre. Un buen ejemplo sería el entorno actual que estamos atravesando donde la pandemia pone a prueba estas ratios. Las empresas con un buen ratio de autonomía tienen más probabilidades de salir menos perjudicadas que aquellas cuya ratio no era muy favorable antes de los problemas que puedan suceder.

Hay quién usa los términos «Patrimonio Neto» para decir «Fondos propios», no importa. Lo importante es que tanto si usamos unas u otras palabras nos vengamos a referir a lo mismo. En este caso, para saber los fondos propios hay que restar al total de los activos el total de los pasivos (deuda).

Fórmula para calcular el ratio de autonomía financiera

El ratio de autonomía financiera es la relación entre patrimonio neto entre la deuda total de una empresa

Cómo hemos comentado anteriormente, es una relación entre los fondos propios y la deuda. La fórmula se calcula dividendo los Fondos Propios del total de Pasivo (deuda) tanto a corto como a largo plazo. El número resultante es la ratio de autonomía financiera. Para poder entenderlo mejor, vamos a exponer un ejemplo con dos empresas que imaginemos son de un mismo sector. Por ejemplo, empresas que se dedican al transporte de personas.

  1. En el primer caso, nos encontramos con una empresa cuyo fondos propios en total ascienden a 1.540.000 euros. Su deuda total asciende a 2.000.000 euros. Esto significa que sus fondos propios lo dividimos entre su deuda, es decir, sus pasivos, obtenemos 0,77. Este seria el ratio de autonomía financiera.
  2. Para el segundo caso, tenemos una empresa cuyo tamaño es menor y cuenta con unos fondos propios de 930.000 euros. Luego tenemos que su deuda total asciende a 240.000 euros. Tras dividir los fondos propios entre su deuda obtenemos que tiene un ratio de autonomía financiera de 3,87.

Para este caso y ejemplo, he pretendido poner un caso algo «sonado», el del segundo ejemplo. Por un lado, veríamos como la ratio de la segunda empresa es mucho más elevada, del 3’87. Es más estable económicamente, de eso no cabe duda. Sin embargo, podría seguramente crecer mucho más, pero todo ese potencial sólo existiría de manera latente, no lo estaría aprovechando.

¿Cómo interpretar la ratio?

Una ratio baja indica que la empresa está demasiado endeudada

De manera general, se dice que una empresa dispone de una buena autonomía financiera cuando más de la mitad de sus recursos provienen de sus propios fondos. Pero para tener una idea, el número mínimo de esta ratio que se espera que tenga una empresa debe ser 0’8 o superior. Una ratio entre 0’7 y 1’5 «suele» ser lo más usual y además el valor más óptimo.

Por un lado la empresa tendría liquidez y recursos para afrontar difíciles momentos. Puede que estos momentos no sean muy complicados, pero bajar la guardia y confiarse en exceso no suele llevar buenos resultados. Por otro lado, no estaríamos hablando de endeudamientos muy grandes, lo que significaría que tiene una buena autonomía financiera y en caso de necesidad o inversiones no pondría mucho en riesgo su supervivencia. Por eso mismo, tener o intentar mantener una ratio elevada, es muy importante, ya que representa un signo de fortaleza y estabilidad.

Como dato, hay que añadir que no existe una ratio de autonomía financiera universal y aplicable a todas las empresas. Cada sector es distinto, y dependerá no sólo del campo en el que se esté trabajando, sino también de la competencia y los objetivos empresariales presentes de cada momento.

¿Cómo afecta un incremento de deuda en la ratio?

Teniendo en cuenta los ejemplos de las dos empresas expuestas anteriormente, podríamos ver qué tanto más podría endeudarse la segunda empresa. Vamos a verlo en perspectiva. De solicitarse 1 millón de euros para inversiones y/o compra de activos, el valor de la empresa aumentaría desde sus 1.170.000 euros (sus activos antes de descontar la deuda para saber el patrimonio neto) a 2.170.000 euros.

La deuda aumentaría hasta los 1.240.000 euros (los 240.000€ más los 1.000.000€ extras). Su patrimonio neto se mantendría en 930.000€. Esto significa que su ratio de autonomía financiera pasaría a ser de 930.000 € dividido entre 1.240.000 € sería 0’75. Casi igual, que el caso de la primera empresa.

Evidentemente este cálculo es simple con números redondos, y en la realidad las comisiones e impuestos derivados de los pasivos y la adquisición de activos habrían que descontarse del activo total. Pero en lo que se refiere a la optimización de funcionamiento económico, podemos ver que ahora la segunda empresa a casi doblado su tamaño. Por ende, su facturación será mayor y su flujo de caja operativo aumentará, permitiéndole crecer más que antes. A la par, todavía dispondrá de recursos propios para afrontar algún difícil momento, pero el ratio de autonomía muestra que endeudarse más podría comenzar a ser peligroso y no sería recomendable.


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