¿Qué son los dividendos? – ¿Cómo beneficiarse de ellos?

Explicación sobre lo que son los dividendos

Los dividendos son una forma de retribución económica para el accionista. Un accionista es toda aquella persona que posee como mínimo una acción sobre una empresa. Y una de las formas de repartir el beneficio obtenido es a través de los dividendos. De este modo, el accionista, cobra anualmente una cantidad previamente fijada por la empresa.

Existen múltiples tipos de empresas, diferentes pagos, a veces más elevados y otras veces no. Todo depende en realidad, de la estrategia, de las ganancias, y del valor de capitalización determinada de una empresa. Muchas de ellas, a veces ni siquiera los reparten. Paralelamente, existen algunas con repartos muy cuantiosos. Existen diferentes estrategias y formas de enfocar una inversión a raíz de la retribución que pueden esperarse de los dividendos. Por eso mismo, vamos a destinar el artículo de hoy a hablar de los dividendos.

¿De dónde salen los dividendos?

Cómo saber la rentabilidad por dividendo que ofrece una empresa

Cómo hemos visto al inicio del artículo, los dividendos vienen del beneficio obtenido por una empresa. Concretamente, del beneficio limpio. En la Junta General, una vez se consideran cubiertas todas las necesidades de la empresa, se acuerda que parte se destina al reparto en dividendos. Normalmente, la empresa no debe de tener resultados negativos, o en el mejor de los casos. Para que esto no ocurra, y que tenga un sólido estado financiero, antes deberán destinarse los beneficios a cubrir las pérdidas anteriores para tener reservas y fondos que garanticen el buen funcionamiento.

Una vez pactada la parte de los beneficios que se van a distribuir, se señalan unos días de reparto en el calendario. Los dividendos suelen cobrarse con una regularidad definida, dependiendo la empresa, puede ser un reparto anual, fraccionados en dos pagos anuales (por semestre), o trimestralmente, o incluso más pagos en algunos casos. Para optar al pago por dividendos, existe lo que se llama una «fecha de descuento». Es el día en el que se descuenta el valor del dividendo del de la acción. Por ejemplo, tenemos una empresa que cotiza a 9’50€, y reparte un dividendo de 0’20€ el 4 de abril, pero su fecha de descuento es el 20 de marzo. Esto significa que ese día la acción pasaría de costar 9’50€ a 9’30€, por los 0’20€ destinados al pago.

¿Cómo calcular el valor y rentabilidad del pago de dividendos?

Por qué hay empresas qeu no reparten dividendos y otras sí

Dependiendo de la empresa, e incluso el sector, los pagos en dividendos pueden diferir. Eso es porque hay empresas que suelen ser más generosas que otras. De hecho, aunque el dividendo es variable, lo interesante es encontrar empresas dónde el pago del dividendo sea sostenido e incrementado al largo de los años. Existen algunos valores, cuyas compañías han ido aumentando durante muchos años ininterrumpidamente el pago de dividendos. Incluso en periodos de crisis, los han mantenido. A este selecto grupo de compañías se las conoce como «Aristócratas de los Dividendos«.

El reparto del dividendo por eso, viene fuertemente condicionado por la posición de la empresa, tanto económica como estratégica. Hay empresas muy solventes como Google (Alphabet), donde no se reparte dividendo, ya que se considera que la reinversión de los beneficios puede traer un mayor valor para el accionista, al incrementarse su posición y obtener mayores beneficios. Otras en cambio, pueden destinar una parte muy pequeña, como el 10 o el 20% de sus beneficios. Mientras que otras, suelen ser muy regulares, y repartir de media un 50%, como es el caso del Banco Santander.

Por un dividendo muy alto, conviene ponerse en alerta. A veces puede ocurre porque el valor de cotización de las acciones es bajo, y de allí su rentabilidad. Otras en cambio, puede que la empresa atraviese por momentos difíciles, y por no «descontentar» a los accionistas, reparten un excesivo porcentaje, en algunos casos incluso, por encima de lo que se ha conseguido en beneficios. Algo muy peligroso en el largo plazo, repartir más de lo que se obtiene.

¿Qué porcentaje de rentabilidad se obtiene con los dividendos de las acciones?

cómo calcular el valor de reparto de dividendos en las acciones

Todo dependerá de la cotización de las acciones, es decir, de la capitalización bursátil de ese momento. Por ejemplo, no es lo mismo un dividendo de 0’10€ a un precio por acción de 4’00€ que a 2’00€. En el segundo caso la rentabilidad será el doble, al pasar de un 2’5% a un 5% de rentabilidad respectivamente. Sin embargo, como hemos visto previamente, también depende del porcentaje que se destina del beneficio al reparto.

Para una empresa que ha ganado 1.000 millones que reparte el 50% de su beneficio limpio, repartiría 500 millones en dividendos. En este hipotético caso, deberíamos voltear la mirada a su capitalización bursátil. Imaginemos que su valor de capitalización es de 10.000 millones. Esto significaría que si repartiera 500 millones, la rentabilidad obtenida sería de un 5%.

La formula a aplicar derivaría de calcular el porcentaje entre el valor de capitalización de la compañía entre el reparto de beneficios.

Es interesante siempre aprovechar oscilaciones en las cotizaciones. De este modo, a medida que una acción desciende su precio, la rentabilidad por dividendo suele incrementarse. A no ser que la compañía esté atravesando problemas que afecten y comprometan sus estados financieros.

¿Y las empresas de alta o altísima rentabilidad por dividendo?

Empresas con altos dividendos pueden suponer un riesgo y hay que evaluar su viabilidad

Este tipo de situaciones se dan en casos puntuales. Nos podemos encontrar con que hay una recesión o crisis, y la economía está contrayéndose. En esos casos, los valores a los que cotizan muchas compañías pueden volverse «más atractivos». En estos casos, cabrá evaluar la viabilidad e impacto económico que las circunstancias puedan tener para la empresa.

Otras sin embargo, es que están destinando una mayor retribución que la que sanamente deberían. Puede deberse a que su tesorería lo permite, o para contentar a los inversores. Hablamos de rentabilidades grandes del 10% o incluso más. O casos en los que los múltiplos a los que cotiza la empresa son excesivamente altos por la rentabilidad que ofrecen. Hay que estudiar estos casos, ver si realmente son sostenibles las cifras arrojadas, y evaluar que tan conveniente puede ser una inversión de este tipo. Por ejemplo, una empresa que cotiza a 40 veces beneficios anuales, y nos ofrezca un dividendo del 5%, es muy sospechoso (implicaría que es el doble de lo que ha ganado).

A menudo, ir en caza de dividendos muy altos acaba llevando sustos o afectaciones en nuestra cartera que podrían haberse evitado.


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