¿Qué es un SWAP?

SWAP son las siglas de un contrato que todavía es poco conocido por ciertos agentes en el mundo del dinero. En concreto se refiere a un contrato financiero entre dos partes que acuerdan intercambiar flujos de caja futuros de acuerdo a una fórmula preestablecida. Se trata de un producto un poco complejo y al que no están habituados a operar buena parte de los usuarios que se manejan en los mercados financieros. Una de sus características más relevantes es que el SWAP puede realizarse para intercambiar flujos en otras divisas internacionales. En este caso, se deberán especificar cuáles son ambas monedas y también su posterior cálculo.

Uno de los aspectos más importantes de este contrato financiero es que para empezar debe tener un valor económico. Es su condición previa para entenderlo correctamente ya que será determinante para entrar o salir en el mismo, siempre que queden muy claros los compromisos por las dos partes de este proceso monetario. Desde este escenario general, este contrato tan especial del que hablamos se caracteriza fundamental porque se trata de un derivado.

En efecto, básicamente un SWAP es un derivado financiero en el que los intercambios futuros están referenciados a tipos de interés. Precisamente en este apartado es donde puedes rentabilizar las operaciones y obtener un beneficio en los movimientos abiertos, aunque de una forma mucho más compleja que a través de los productos financieros más tradicionales. No en vano, esta clase de contratos entre dos partes están destinados a un perfil de usuario muy determinado y desde luego que no todos son sensibles a esta manera de operar tan especial.

SWAP: ¿cuáles son sus finalidades?

En primer lugar, deberás tener en cuenta que estos contratos financieros tienen unos objetivos básicos y que serán los que explicarán mejor su funcionamiento. ¿Deseas conocerlos para entender mejor su estructura? Pues bien, uno de ellos consiste en que minimiza las oscilaciones de los tipos de interés. Esto en la práctica quiere decir que corres menos riesgo para asumir unos intereses que sean abusivos o al menos claramente expansivos. Desde este punto de vista, es un producto muy beneficioso para tus intereses empresariales y hasta desde la óptica de la inversión.

Otro de los aspectos por lo que destaca el SWAP es porque con su aplicación se reducen sensiblemente los riesgos del crédito. Esto es algo que te habrá pasado con cierta frecuencia con las líneas de financiación que hayas contratado hasta ahora. Pues bien, esto no te pasa con este derivado financiero o por lo menos con la misma intensidad. Porque además implica que en las operaciones que desarrolles hasta ahora los riesgos de liquidez serán sensiblemente menores. No en vano, es muy difícil que no cuentes con soportes monetarios. Por lo tanto, un valor añadido de los denominados SWAP es que te crearán mayores seguridades en cada una de las operaciones realizadas.

Clases de derivados financieros

Si por algo se caracterizan estos productos financieros tan especiales es porque son más flexibles que otros. ¿Esto qué quiere decir realmente? Pues algo tan sencillo como que dispones de varios modelos para operar desde estos momentos. No estás ante un modelo hermético y homogéneo que se limita tan solo a una finalidad. Si no que por el contrario, encontrarás varias clases de estos productos tan especiales, tal y como vas a poder comprobar a continuación. No en vano, tiene muchas más aplicaciones de las que puedes imaginarte desde un principio.

Desde luego que el SWAP más habitual de todos es el que está ligado a la tasa de interés. Hasta el punto de que muchas veces siempre que hablamos de este derivado nos estamos refiriendo a este activo financiero. Desde este escenario general, no cabe duda de que se intercambian flujos de intereses, en misma divisa y en fechas pactadas por las partes. Esta es su principal diferencia con respecto a otras vinculaciones que vas a ver a continuación. Aunque todas ellas están dentro del contrato que representa este derivado financiero en estos momentos.

Swaps de materias primas

Se trata de otro modelo que va adquiriendo cada vez más relevancia y que también atiende a su denominación original como es commodity swaps. En este caso en concreto, su operativa es bastante parecida a la de la tasa de interés de la que te hablamos anteriormente. Aunque son una serie de apreciaciones que caracterizan a este nuevo contrato financiero. Para que los entiendas un poco mejor, te diremos que esta transacción es un intercambio de dinero basada en el precio del oro. Bien es cierto que hemos mencionado al metal amarrillo, pero podría ser otra materia prima. Como por ejemplo, plata, petróleo, platino o cualquier otro activo financiero de estas características tan especiales.

Por otra parte, tampoco puedes olvidarte de que los swaps de materias primas sigan la misma estructura que en el modelo anterior. Es decir, se encarga de compensar diferencias en el precio variable (mercado) y el precio establecido (fijo) en el contrato. Esta es una sutil diferencial por lo que hace inconfundible a este producto financiero. Aunque también es bien cierto que es muy complejo para operar con él. En especial, si no tienes el debido aprendizaje como para asegurar la operación con la debida corrección. Porque cualquier cálculo erróneo puede hacerte perder mucho dinero a partir de estos momentos. No lo olvides a partir de estos momentos si no deseas llevarte alguna que otra sorpresa en tu vida.

Swaps de índices bursátiles

Desde luego que estamos frente a uno de los contratos más innovadores de todos por las implicaciones en la inversión que tiene. Porque en efecto, si por algo se caracterizan estos productos tan novedosos es porque te permiten intercambiar, de la misma forma que los otros swaps mencionados anteriormente, el rendimiento del mercado de dinero por el rendimiento de un mercado bursátil. De esta forma, el rendimiento bursátil se refiere a variables tan diversas e importantes como son en realidad la suma de dividendos recibidos o la ganancia de capital, entre algunas de las más relevantes.

De todas formas, no pienses que estás ante un modelo más o menos tradicional, porque realmente no lo es. Sino que se trata de un contrato mucho más complejo que puede crearte más de un problema si no estás habituado a operar con esta clase de productos financieros tan innovadores. No en vano, cualquier fallo puede generar que te dejes muchos euros por el camino a partir de estos momentos. En cualquier caso, no es lo mismo que la compra y venta de acciones en la bolsa. No tiene nada que ver ya que parten de realidades totalmente contrapuestas.

Se trata de un producto muy complejo

En cualquier caso, estamos ante un producto financiero sustancialmente diferente. En donde no hay ninguna duda de que está destinado para realizar grandes inversiones. Si eres un pequeño y mediano inversor es mejor que te olvides de este modelo porque no llegarás a contratarlo nunca por sus especiales características. Desde esta perspectiva general, se utiliza en todos los casos como si se tratara de un seguro frente a subidas en los tipos de intereses. Para que de esta forma, el cliente pueda protegerse económicamente de los posibles cambios que puedan producirse en el futuro y que puedan afectar a sus inversiones.

En este sentido, esta clase de derivados financieros lo que hace es protegerte, pero necesitas aplicarlo correctamente y siempre para amplias sumas de capital. No se realiza para pequeñas puntas de ahorro, tal y como pasa en las imposiciones a plazo fijo, pagarés bancarios y hasta en la mayoría de productos basados en los mercados de renta variable. No en vano, su principal particularidad se basa en que su precio deriva del valor de otro activo que pueden ser bonos, divisas, riesgo crediticio o tipos de interés a los que se denomina subyacente. Esta es a grandes rasgos su más relevante aportación al sector de la inversión.

Información exacta del producto

Por último, no puedes olvidar de que las entidades financieras deben informar correctamente de este producto. Porque no basta con informar y facilitar los folletos necesarios, el servicio de la entidad debe ir más allá. Hasta el punto de que es un producto que no es sensible a todos los inversores. Ni mucho menos y por este motivo te lo tienen que advertir muy explícitamente para que no caigas en un grave error del que puedas arrepentirte a los pocos días de su contratación. No en vano, estamos hablando de un producto financieros con muchos riesgos latentes y que es muy difícil para operar, sea cual fuese su modalidad.

Por otra parte, también puede generarse conflictos judiciales como consecuencia de las malas prácticas bancarias en su aplicación. Hasta el punto, de que algunos de los afectados solicitan la nulidad del contrato por vicio en el consentimiento. Tal y como ha pasado en los últimos año y que han originado que sean mucho más prudentes en el momento de su contratación. Porque al fin y al cabo, ha tenido unos efectos perversos sobre los intereses de estas personas. Debido a que no eran un producto financiero destinado a ellos. Por tanto, la precaución deberá ser el principal denominador común de tus actuaciones.



Soy un apasionado de la información, y especialmente de la economía y trasladar mis informaciones a la gente para que puedan gestionar mejor su dinero. Eso sí, con objetividad e independencia, faltaría más.

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