Qué es la tasa de usura, cómo se calcula y en cuánto se fijó para enero de 2026

  • La tasa de usura para créditos de consumo y ordinarios se fijó en el 24,36 % efectivo anual para enero de 2026 en Colombia.
  • El tope se obtiene multiplicando por 1,5 el Interés Bancario Corriente, que quedó en el 16,24 % para consumo y ordinario.
  • Superar la tasa de usura convierte el crédito en usurario y puede acarrear sanciones penales para la entidad que cobra.
  • Analistas recomiendan pagar a tiempo, evitar financiar grandes compras con tarjeta y usar alertas para no caer en mora.

Gráfico ilustrativo sobre tasa de usura

La tasa de usura se ha convertido en una referencia clave para entender cuánto pueden cobrar los bancos y demás entidades financieras por los créditos que ofrecen. Aunque suele verse como un dato técnico, en la práctica determina cuánto termina pagando una persona por financiar una compra o por aplazar el pago de una deuda.

En Colombia, a comienzos de 2026, se ha producido un ajuste a la baja en la tasa de usura aplicada a los créditos de consumo y ordinarios, lo que supone un ligero respiro para quienes utilizan tarjetas de crédito o recurren a préstamos de este tipo. Aun así, sigue siendo un nivel que obliga a ser prudente con el endeudamiento.

Qué es la tasa de usura y quién la define

En la normativa colombiana, la tasa de usura es el límite máximo legal de intereses que una entidad puede cobrar por un préstamo, ya sea en concepto de intereses remuneratorios (los que se pagan por el uso del dinero) o moratorios (los que se aplican por retrasarse en los pagos). Todo lo que esté por encima de ese tope se considera usurario.

De acuerdo con la regulación vigente, cobrar por encima de la tasa de usura constituye una conducta sancionable, ya que puede configurarse como delito de usura. En estos casos, el contrato de crédito puede verse afectado y el deudor tendría derecho, como mínimo, a no pagar los intereses considerados ilegales.

El cálculo parte del llamado Interés Bancario Corriente (IBC), que es el promedio de las tasas que efectivamente cobran los bancos y demás entidades de crédito para cada modalidad de préstamo. Este valor es el punto de partida para fijar el techo máximo permitido.

La Superintendencia Financiera de Colombia es el organismo encargado de recopilar la información que remiten los establecimientos de crédito, calcular el IBC y certificarlo periódicamente mediante resolución. Esa certificación se realiza, según el tipo de crédito, con diferentes frecuencias: mensual, trimestral o anual.

Para las operaciones de consumo y ordinario, microcrédito y consumo de bajo monto, la Superintendencia toma los datos financieros y contables que le remiten los bancos y entidades vigiladas y, con esa base, publica las tasas que servirán de referencia para todo el sistema.

Cálculo de la tasa de usura: la relación 1,5 veces el IBC

Ilustración sobre cálculo de tasa de usura

El Banco de la República detalla que la tasa de usura se calcula como 1,5 veces el Interés Bancario Corriente para cada modalidad. Es decir, se multiplica el IBC por 1,5 y el resultado marca el tope máximo de interés permitido.

Por ejemplo, si el IBC para consumo y ordinario fuera del 19,16 % efectivo anual, al aplicar la fórmula se obtiene: 19,16 % x 1,5 = 28,74 %. Ese 28,74 % sería entonces el límite legal que ninguna entidad puede superar al cobrar intereses por un crédito de ese tipo.

En la práctica, esto significa que la tasa de usura no es una cifra arbitraria, sino que se mueve en función de las tasas reales que está aplicando el sistema financiero. Si los bancos bajan el coste promedio de sus préstamos, el IBC cae y, en consecuencia, también se reduce el tope máximo legal.

Es importante distinguir entre interés remuneratorio e interés moratorio. El primero corresponde al rendimiento o precio pactado por prestar un capital durante un periodo determinado; el segundo es la indemnización que se cobra al deudor por el retraso en el cumplimiento de su obligación según el plazo acordado. Ambos están sujetos al límite de la tasa de usura.

Según la explicación del banco central, el objetivo de este mecanismo es evitar que los usuarios paguen intereses desproporcionados, sin impedir al mismo tiempo que las entidades financieras reciban una remuneración por el riesgo que asumen al prestar dinero.

Tasa de usura para enero de 2026: cifras clave

Para el periodo comprendido entre el 1 y el 31 de enero de 2026, la Superintendencia Financiera certificó una nueva reducción en los tipos de referencia para los créditos de consumo y ordinarios. Con base en la información reportada por los establecimientos de crédito entre el 28 de noviembre y el 19 de diciembre de 2025, se expidió la Resolución 2288 de 2025.

En esa resolución, el Interés Bancario Corriente para la modalidad de consumo y ordinario quedó fijado en el 16,24 % efectivo anual. Esta cifra supone una baja de 44 puntos básicos (0,44 puntos porcentuales) frente al valor vigente en diciembre de 2025, cuando se situaba en el 16,68 %.

A partir de ese IBC, y aplicando el factor de 1,5 veces, la tasa de usura para créditos de consumo y ordinario se estableció en el 24,36 % efectivo anual para enero de 2026. Esto implica un descenso de 0,66 puntos porcentuales respecto a diciembre, periodo en el que el tope se encontraba en el 25,02 %.

La consecuencia inmediata es que disminuye el techo máximo de intereses que bancos y entidades financieras pueden cobrar por préstamos de consumo y ordinarios, incluidas las compras realizadas con tarjetas de crédito que se pagan a plazos o los saldos diferidos en estos productos.

Según las entidades consultadas en diferentes medios económicos, las compras que se financien durante enero serán, en términos de intereses, algo menos costosas que las realizadas en diciembre, siempre que se mantengan condiciones similares de plazo y monto.

Impacto en las tarjetas de crédito y en los usuarios

La tarjeta de crédito es uno de los productos donde el efecto de la tasa de usura se nota con más claridad, ya que suele aplicarse una de las tasas más altas del mercado dentro de la categoría de consumo. Una reducción del tope, aunque sea moderada, repercute en los intereses que se generan sobre los saldos pendientes.

Con la nueva tasa de usura del 24,36 % efectivo anual, las compras financiadas y los pagos diferidos verán una ligera rebaja en el coste financiero frente al mes anterior. Aun así, el nivel de tipos sigue siendo elevado, por lo que un uso intensivo de la tarjeta puede seguir saliendo caro si se acumulan saldos por pagar.

Analistas del sector financiero insisten en que el verdadero problema aparece cuando el usuario entra en mora. En palabras de expertos como Juan Pablo Vieira, la tasa de usura «solo entra en juego cuando hay retraso», y un desfase de apenas 24 horas ya puede activar el cobro del interés máximo permitido sobre la deuda.

Ante este panorama, se aconseja evitar financiar compras de alto valor con tarjeta de crédito cuando las tasas de interés se mantienen en niveles altos, ya que se trata de una de las formas de endeudamiento más costosas a medio plazo.

Otra recomendación habitual es activar alertas de pago y recordatorios que ofrecen las entidades financieras, con el fin de reducir el riesgo de olvidar una cuota y caer en mora por un simple descuido, lo que podría desencadenar la aplicación de los intereses máximos de usura.

Otras tasas vinculadas a la usura por tipo de crédito

Además de los créditos de consumo y ordinario, la Superintendencia Financiera certifica tasas efectivas anuales para distintas modalidades de crédito, que sirven como base para determinar sus respectivos límites de usura. Cada segmento refleja un nivel de riesgo diferente y, en consecuencia, tipos de interés dispares.

En el ámbito productivo, el crédito de mayor monto se situó en una tasa efectiva anual del 26,80 %, mientras que el crédito productivo rural se fijó en el 18,65 %, por debajo del crédito productivo urbano, que alcanzó el 38,49 %.

En el segmento popular, utilizado por micronegocios y actividades de menor escala, las tasas son sensiblemente más altas. El crédito popular productivo rural se ubicó en el 50,88 %, y el crédito popular productivo urbano se situó en el 59,83 %, reflejando un mayor riesgo percibido por las entidades en estos préstamos.

Para otras modalidades, las autoridades financieras también han publicado topes de usura específicos. Por ejemplo, el crédito de consumo de bajo monto —orientado a operaciones pequeñas pero de alto riesgo relativo— presenta un máximo legal de interés notablemente más elevado que el de consumo tradicional.

En conjunto, estas cifras muestran que el coste del crédito depende en gran medida del tipo de producto y del perfil de riesgo asociado. Aunque la tasa de usura actúa como protección general, los usuarios deben fijarse en la tasa concreta que aplica a la modalidad de préstamo que contratan.

La tasa de usura en diciembre de 2025: contexto previo

El movimiento a la baja observado en enero de 2026 llega después de un periodo en el que la tasa de usura venía registrando niveles relativamente altos. Para diciembre de 2025, el tope para créditos de consumo y ordinarios se situó en el 25,02 % efectivo anual.

Ese valor se derivó de un Interés Bancario Corriente del 16,68 % para dicha modalidad, lo que supuso un incremento respecto de noviembre, cuando la tasa máxima era del 24,99 %. Como resultado, los préstamos concedidos en diciembre, especialmente los ligados a compras navideñas, se encarecieron ligeramente.

En ese mismo mes, la Superintendencia Financiera también comunicó las tasas vigentes para otros tipos de crédito. Por ejemplo, el crédito de consumo de bajo monto se situó en el 45,16 % efectivo anual, mientras que el crédito productivo de mayor monto se fijó en torno al 27,32 %.

En el ámbito rural y urbano productivo, las cifras fueron cercanas al 18,62 % y 38,85 %, respectivamente, y en el segmento popular, los topes rondaron el 49,58 % en crédito rural y el 59,94 % en crédito urbano. Estos datos sirven como referencia para entender desde qué nivel han descendido algunas de las tasas actualmente certificadas.

En términos prácticos, las familias y empresas que se endeudaron en diciembre lo hicieron bajo condiciones algo menos favorables que las que rigen en enero de 2026, si se compara únicamente el límite legal de intereses permitido por la regulación.

Qué ocurre si se supera la tasa de usura

La legislación colombiana es clara al señalar que cobrar intereses por encima de la tasa de usura es un comportamiento ilícito. El Código Penal tipifica la usura como un delito, de manera que la entidad o persona que aplica un interés superior al permitido se expone a consecuencias penales.

Además, desde el punto de vista civil, los contratos que superan la tasa de usura pueden ser cuestionados y el deudor tendría derecho, en muchos casos, a pagar únicamente el capital prestado, excluyendo los intereses que se consideren usurarios.

La Superintendencia Financiera, como organismo de supervisión, vigila el cumplimiento de estos límites por parte de los establecimientos de crédito. Si detecta irregularidades, puede imponer sanciones y ordenar ajustes en los contratos para que se adecúen a la normativa.

Por ello, se recomienda que los usuarios revisen con detalle la tasa de interés efectiva anual que les están cobrando en sus productos financieros y la comparen con los topes oficiales publicados. Cuando hay dudas, es posible acudir a la entidad para solicitar aclaraciones o presentar reclamaciones.

En casos de presunta usura, también es viable recurrir a instancias de defensa del consumidor financiero, que pueden orientar sobre los pasos a seguir y, si es necesario, acompañar procesos ante autoridades de supervisión o judiciales.

Consejos para reducir el impacto de una tasa de usura elevada

Aunque el descenso reciente en el tope legal de intereses para enero de 2026 supone cierto alivio, las tasas siguen siendo relativamente altas en comparación con otros momentos del ciclo económico. Por eso, la gestión del endeudamiento personal sigue siendo un aspecto clave.

Una de las recomendaciones más repetidas por los expertos es pagar puntualmente las cuotas de los créditos, e incluso anticiparse a la fecha límite cuando sea posible. Al evitar la mora, se reduce el riesgo de que se apliquen intereses máximos y se encarezca rápidamente la deuda.

Otra sugerencia frecuente es limitar el uso de la tarjeta de crédito para financiar compras grandes, sobre todo en periodos de tipos elevados. Siempre que se pueda, es preferible recurrir a modalidades de crédito con tasas más bajas o a plazos más cortos que permitan liquidar la obligación en menos tiempo.

Resulta útil aprovechar las herramientas digitales que ofrecen los bancos, como alertas por SMS, correo electrónico o aplicaciones móviles, que recuerdan las fechas de vencimiento de los pagos. Estas notificaciones pueden evitar descuidos que deriven en recargos y en la aplicación del interés máximo permitido.

Por último, los especialistas recomiendan comparar ofertas entre diferentes entidades antes de contratar un préstamo, revisar cuidadosamente las condiciones y optar por opciones de financiación acordes con la capacidad de pago real, evitando comprometer más ingresos de los razonables para mantener un presupuesto saneado.

El nuevo nivel de la tasa de usura para enero de 2026, con un tope del 24,36 % para créditos de consumo y ordinarios y referencias específicas para otras modalidades, marca un escenario algo más favorable que el de finales de 2025, pero que sigue exigiendo prudencia. Conocer cómo se calcula este límite, qué implicaciones legales tiene y de qué forma influye en productos como las tarjetas de crédito permite a los usuarios tomar decisiones financieras más informadas y protegerse mejor frente a posibles abusos en el cobro de intereses.

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