Qué es la ley de morosidad

Qué es la ley de morosidad

Ser calificado como «moroso» no es algo positivo, ni mucho menos. Y para no caer en ese atributo es importante conocer qué es la ley de morosidad, qué características tiene y los plazos que se establecen.

Si nunca antes te lo habías planteado y quieres saber más sobre la ley de morosidad, a continuación te lo vamos a contar todo.

Qué es la morosidad

Qué es la morosidad

Si nos vamos al diccionario de la RAE, la morosidad la define como:

«Lentitud, dilación, demora. Falta de actividad o puntualidad«.

En otras palabras, podríamos considerar que es una situación en la que un particular, empresa o Administración Pública no cumple con los plazos de pago establecidos, y cuando estos pasan sigue sin pagar.

Qué es la ley de morosidad

La ley de morosidad en España es la ley 3/2004, de 29 de diciembre. En ella se establecen cuáles son las medidas para luchar contra la morosidad. Sin embargo, en un primer momento se centraban en las operaciones comerciales. En 2010, con la Ley 15/2010 de modificación, se amplió para establecer cómo y cuándo debían establecerse los pagos entre empresas o las empresas para con la administración pública.

Dicho de modo modo, esta ley se basa en establecer unas condiciones legales con los que se luche contra la morosidad al mismo tiempo que se evitan abusos (de ahí el establecimiento de pagos).

¿A quién se aplica?

Qué es la ley de morosidad

Por si no lo sabes, o no te queda claro, la ley de morosidad se aplica siempre a las operaciones comerciales, pero estas pueden ser:

  • Entre empresas.
  • Entre empresas y la Administración Pública.
  • O entre contratistas y subcontratistas.

De hecho, un error muy frecuente es pensar que la ley de morosidad se aplica para con operaciones con consumidores o en deudas de concursos de acreedores. La realidad es muy diferente y en este caso estos no entrarían dentro de la legislación de esta ley.

Cuánto es el tiempo que se tiene para pagar

Salvo que por contrato entre empresas, Administración Pública o contratistas y subcontratistas se haya establecido otro plazo, por defecto, la ley de morosidad establece que todo pago ha de realizarse en un plazo no superior a 30 días desde que se entregan los servicios o los bienes.

Eso sí, para que se lleve a cabo, el proveedor de ese producto y/o servicio tiene que entregar una factura, y ha de hacerlo antes de 15 días.

En este sentido, una «jugada» que algunas empresas llevan a cabo es verificar los productos o los servicios, para lo cual se tienen 30 días. Y solo cuando se hayan verificado, comenzarán los 30 días del plazo de pago. Es decir, que al final acabas por cobrar en 60 días.

De hecho, en la ley se permite una ampliación de ese plazo de 30 días, por otros 30 más, es decir, 60 días de plazo de pago, pero no serán superiores a esa cifra y los días se consideran «naturales».

Qué pasa si no se paga a tiempo

Qué pasa si no se paga a tiempo

Imagina que has trabajado para una Administración Pública. Han dado el visto bueno a tu trabajo y estás esperando a que te paguen en 30 días. Pero llega ese día y el dinero no aparece. Ni al día siguiente. Ni al siguiente…

Cuando un deudor, en este caso la Administración Pública, no paga en el plazo establecido se genera lo que se llama «mora». Esto implica que, si el acreedor ha cumplido con todas las obligaciones por contrato pero no ha recibido el dinero por su trabajo en plazo, puede exigir a ese deudor un interés de demora.

Ahora bien, normalmente ese interés debe venir pactado en contrato. Pero si no se ha tenido en cuenta, entonces es la ley de morosidad la que entra en juego.

Y es que según esta normativa, el interés será el fijado por el Banco Central Europeo incrementado en ocho puntos durante los siguientes 6 meses.

Pero eso no es todo.

También, junto con los intereses de demora, habrá gastos de gestión de cobro. En este caso, el mínimo que se le impondrá serán de 40 euros pero en realidad puede ser mucho más si se acredita documentalmente la cifra.

Cómo evitar morosos

Tener un pago pendiente y no saber cuándo te van a pagar es algo que no muchas personas se pueden permitir. Un moroso puede hacer mucho daño, sobre todo si el dinero que debe es bastante. Por eso, a la hora de escoger trabajos, es importante tener en cuenta algunos aspectos para evitar la morosidad. ¿Cuáles? Por ejemplo, estos:

Cobra siempre una parte por adelantado

Cada vez es más habitual que las personas que ofrecen servicios cobren la mitad por adelantado, o incluso el 100% porque ellos sí están seguros, y dan seguridad, de que van a cumplir, pero puede no ocurrir lo mismo con la otra persona.

Por eso, si quieres evitar que te dejen a deber demasiado dinero, lo que puedes hacer es establecer un plazo previo para el dinero, y otro a mitad del tiempo o similar.

No aceptes a cualquier cliente

Antes de nada, debes estudiar quién es tu cliente para aceptarlo o no. Y es que el hecho de que te llegue un trabajo no quiere decir que te puede pagar. Puede ser que no tenga solvencia para ello.

¿Y cómo se hace eso? Solicitando un informe de riesgo y solvencia. Obviamente, esto lo harás solo cuando sea un cliente con un importe significativo para poder ponerte en riesgo. De lo contrario, lo normal es que nos lo planteemos de otra forma.

Siempre con un contrato por delante

Olvídate de eso de que un acuerdo verbal vale como una firma. Todo por escrito es mejor porque así puedes saber lo que se cumple y lo que no, y actuar en esos casos.

Es posible que este trámite haga que se tarde más en empezar el trabajo, o que directamente no se haga. Pero si es así, no debes verlo como una pérdida sino como un beneficio porque estarás ahorrándote problemas futuros (y pueden ser muchos, ya te lo decimos).

Como ves, saber qué es la ley de morosidad y lo que entraña es muy importante porque en ella vas a encontrar los plazos para reclamar el dinero y los distintos supuestos en los que te vas a encontrar. ¿Tienes dudas? Déjalas en los comentarios e intentaremos ayudarte.


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