
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha dado a conocer el Programa de Subastas de Valores Gubernamentales correspondiente al segundo trimestre de 2026, que comenzará a aplicarse a partir del 1 de abril como parte de la estrategia de endeudamiento del Gobierno de México. El esquema define, con cierto nivel de detalle, qué instrumentos se colocarán, con qué frecuencia y en qué montos aproximados, ofreciendo al mercado una hoja de ruta clara para los próximos meses.
Este programa se inscribe en el Plan Anual de Financiamiento 2026 y se elabora en concordancia con lo aprobado por el Congreso de la Unión en el Paquete Económico, así como con lo establecido en la Ley Federal de Deuda Pública. Con ello, Hacienda pretende mantener una política de deuda proactiva, flexible y fiscalmente responsable, tratando de asegurar que las necesidades de recursos del sector público se cubran en condiciones razonables y previsibles.
Estrategia de deuda: prioridad al mercado local y sostenibilidad
De acuerdo con la información difundida por la SHCP, la política de endeudamiento para este segundo trimestre seguirá una lógica de financiamiento ordenado, con énfasis en el mercado interno de deuda. El objetivo es reducir la exposición a la volatilidad internacional y, al mismo tiempo, reforzar la estabilidad de las cuentas públicas en un entorno global que sigue caracterizado por una fuerte incertidumbre financiera.
La dependencia remarca que la estrategia busca mantener una trayectoria sostenible de la deuda pública, cuidando que el aumento del endeudamiento no comprometa la capacidad de pago futura del Estado. En paralelo, se pretende garantizar condiciones estables de financiación para el Gobierno, evitando giros bruscos en los costos asociados a las emisiones.
Según Hacienda, estos lineamientos están orientados a reforzar la confianza en la economía mexicana y a consolidar unos fundamentos macroeconómicos sólidos a medio y largo plazo. La idea es que, pese a la volatilidad en tipos de interés y cambios en el sentimiento de los mercados, el perfil de la deuda pública se mantenga manejable.
La autoridad financiera insiste en que la política de endeudamiento seguirá siendo fiscalmente responsable y prudente en la gestión de riesgos, tanto en lo relativo a la exposición a tipo de cambio como al comportamiento de las tasas de interés y al calendario de vencimientos de los títulos.
En sus comunicados, la SHCP subraya que la combinación de instrumentos —CETES, Bondes F, Bonos M y Udibonos— está diseñada para equilibrar el coste de la deuda con la estabilidad del portafolio, apostando sobre todo por emisiones a tasa fija y de mayor plazo cuando las condiciones del mercado lo permiten.
Cómo queda el Programa de Subastas para el segundo trimestre de 2026
En lo que respecta al detalle operativo, Hacienda precisó que para el periodo abril-junio se introducen ajustes en montos, plazos y frecuencia de colocación de los principales valores gubernamentales. Aunque el marco general se mantiene, se han realizado modificaciones puntuales para adaptar el programa a las condiciones actuales del mercado y a las necesidades de financiamiento.
En el documento oficial se menciona que, a lo largo de este segundo trimestre, se mantendrá el uso del mecanismo de “vasos comunicantes” en las subastas de Bondes F, lo que permite cierta flexibilidad en la asignación de montos entre diferentes nodos. Además, se fijan nuevos niveles de colocación para varios plazos, con el propósito de reforzar la liquidez en puntos clave de la curva de rendimientos.
En el ámbito de los instrumentos ajustados a la inflación, como los Udibonos, se opta por conservar sin cambios los montos a subastar, aunque se retoca la frecuencia para algunos vencimientos. Con ello se busca mantener una oferta estable de deuda indexada, que sirve como cobertura frente a movimientos en la inflación.
La SHCP también ha reiterado que durante este trimestre continuará realizando operaciones de manejo de pasivos cuando las condiciones de mercado lo hagan conveniente, con el fin de suavizar el calendario de amortizaciones y mejorar el perfil de vencimientos de la deuda existente.
Todo este esquema se articula, según la dependencia, con el compromiso de preservar la eficiencia del mercado de deuda local, impulsar instrumentos con criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) y fortalecer la liquidez en aquellos nodos considerados estratégicos.
CETES: continuidad en montos y foco en plazos cortos
En el caso de los CETES, Hacienda opta por mantener la estructura de plazos y la dinámica de colocación que ya venía aplicándose. Las subastas de títulos a 28, 91 y 182 días seguirán celebrándose de manera semanal, lo que proporciona una referencia constante para los inversores que buscan posiciones de corto plazo.
Por su parte, los CETES a uno y dos años se colocarán de forma quincenal, manteniendo así una oferta regular en los tramos algo más largos de la curva, pero sin saturar el mercado con emisiones excesivamente frecuentes. Este esquema trata de equilibrar la demanda de instrumentos de mayor duración con la necesidad de no elevar de forma abrupta el endeudamiento a esos plazos.
En términos de montos, Hacienda señaló que el rango semanal de colocación de CETES se mantendrá entre 5,000 y 20,000 millones de pesos, abarcando todos los vencimientos. El valor concreto para cada subasta no está prefijado en el programa, sino que se definirá y anunciará cada semana a través de las convocatorias del Banco de México.
Este margen de actuación permite a la autoridad ajustar el tamaño de las emisiones en función de las condiciones de liquidez y apetito de los inversionistas en cada momento. De esta forma, se evita una rigidez excesiva que podría resultar contraproducente si cambian rápidamente las circunstancias del mercado.
Con este diseño, los CETES continúan siendo el instrumento central para la gestión de tesorería a corto plazo, tanto para el propio Gobierno como para participantes institucionales y minoristas, al ofrecer una referencia clara de tipos de interés en los plazos más inmediatos para la inversión a corto plazo.
Bondes F: mayor dinamismo y uso de “vasos comunicantes”
En lo relativo a los Bondes F, la SHCP ha decidido aumentar el monto a subastar respecto a trimestres anteriores y conservar el mecanismo de “vasos comunicantes” en las colocaciones. Este sistema permite transferir parte del volumen entre distintos nodos según la demanda observada, dando más margen para responder a cambios en las preferencias de los inversionistas.
Las emisiones de Bondes F con plazos de 1 a 5 años se mantendrán con periodicidad quincenal, mientras que los títulos con vencimientos de 7 y 10 años se seguirán ofreciendo de forma mensual. Esta combinación busca reforzar la liquidez en los tramos intermedios de la curva y, al mismo tiempo, ofrecer alternativas en horizontes algo más largos.
En el documento del programa se detallan nuevos montos de referencia por nodo, entre los que se mencionan niveles en el entorno de 15,483 millones de pesos para ciertos plazos de 1, 3 y 5 años, alrededor de 15,000 millones para otros nodos de 2 y 5 años, aproximadamente 15,167 millones en algunas referencias de 1 y 3 años y del orden de 15,550 millones para emisiones a 2, 5 y 10 años. Estos valores permiten dimensionar el peso que se pretende dar a este instrumento dentro del conjunto de la deuda.
La frecuencia de colocación se mantendrá quincenal para los plazos de 1 a 5 años y mensual para los de 7 y 10 años, de modo que no se esperan cambios bruscos en el calendario, más allá del incremento en los montos totales subastados. Esta estabilidad de fechas ayuda a que los participantes del mercado planifiquen con antelación su participación en cada evento.
Los Bondes F se han consolidado como una herramienta flexible frente a cambios en tipos de interés, al tiempo que contribuyen a diversificar las fuentes de financiación del Gobierno. El refuerzo en su uso sugiere un intento de aprovechar esta flexibilidad en un contexto de tasas y expectativas todavía cambiantes.
Bonos M: ajustes selectivos en montos y frecuencia
En el segmento de Bonos M, el programa introduce modificaciones tanto en el tamaño de las emisiones como en el número de subastas para algunos plazos. La intención es adaptar la oferta de deuda nominal a tasa fija a la demanda actual del mercado y a los objetivos de gestión del perfil de vencimientos.
En cuanto a los montos, la SHCP determinó una reducción en las cantidades a subastar para los plazos de 3, 5 y 30 años. En cifras, se mencionan alrededor de 15,000 millones de pesos para el nodo a 3 años, 13,000 millones para el de 5 años y 10,000 millones para el de 30 años. Estos recortes reflejan un cierto reequilibrio hacia otros segmentos de la curva.
En contraste, se incrementa el monto para el plazo de 10 años hasta los 17,000 millones de pesos, mientras que el nodo a 20 años se mantiene estable en torno a 8,000 millones. De esta forma, se refuerza el tramo a una década, considerado clave como referencia de medio plazo, sin dejar de ofrecer opciones a muy largo plazo.
Respecto a la frecuencia de subastas, el programa contempla una disminución de una colocación para el plazo de 3 años, al tiempo que se añade una subasta adicional para los vencimientos de 20 y 30 años, comparado con el trimestre inmediato anterior. Esto supone un pequeño giro hacia referencias más largas, posiblemente para alargar la vida media de la deuda.
En conjunto, estos ajustes indican que Hacienda está tratando de optimizar la estructura de plazos de los Bonos M, reduciendo algo la presión en tramos cortos e intermedios y fortaleciendo la presencia en horizontes más amplios, sin alterar de forma drástica el patrón general de emisiones.
Udibonos: montos estables y cambios en el calendario
Para los Udibonos, los títulos indexados a la inflación, la SHCP opta por no modificar los montos de colocación establecidos con anterioridad. Según el programa, se mantendrán niveles de 900 millones de pesos a 3 años, 1,000 millones a 10 años, 850 millones a 20 años y 1,150 millones a 30 años, reforzando así la continuidad de la oferta de deuda ligada a la evolución de los precios.
Aunque las cantidades permanecen constantes, sí se introducen ajustes en la frecuencia de las subastas. En concreto, se reduce en una la subasta prevista para el nodo de 3 años, mientras que se incrementa en una el número de colocaciones para los vencimientos de 10 y 30 años, en comparación con el trimestre previo.
Con este movimiento, Hacienda parece querer impulsar la liquidez en los tramos más largos de la curva real, donde las emisiones indexadas a la inflación pueden resultar especialmente atractivas para inversores con horizontes de inversión amplios y preocupados por la erosión del poder adquisitivo.
La dependencia también recuerda que los montos de los Bonos M se expresan en pesos nominales, mientras que los Udibonos se contabilizan en Udis, una unidad de cuenta vinculada a la inflación. Esto implica que, aunque la cifra en Udis se mantenga constante, el equivalente en pesos puede variar en función de la evolución de los precios.
El mantenimiento de estos montos confirma que el gobierno seguirá ofreciendo instrumentos de cobertura frente a la inflación, integrados de manera estable en el programa de subastas, sin apostar por cambios bruscos que pudieran alterar las referencias del mercado.
Principios de gestión de la deuda y control de riesgos
Más allá del detalle técnico de las subastas, la SHCP ha reiterado una serie de principios generales que orientan la gestión de la deuda pública durante este segundo trimestre. Uno de ellos es el compromiso de realizar un monitoreo permanente de los mercados financieros, con el fin de reaccionar con rapidez ante episodios de volatilidad o cambios relevantes en las condiciones de financiación.
Entre los ejes que guían la estrategia se encuentran la intención de preservar el buen funcionamiento y la eficiencia del mercado de deuda, impulsar el desarrollo de instrumentos sustentables con criterios ASG e incrementar la liquidez en nodos clave de la curva de rendimientos. Estos objetivos buscan, en conjunto, que el mercado local siga siendo una fuente confiable de recursos para el Estado.
Otro elemento central es la priorización de emisiones a tasa fija y de largo plazo, con la idea de reducir la sensibilidad del coste de la deuda a cambios en los tipos de interés de corto plazo. Este enfoque permite tener una mayor previsibilidad sobre los pagos futuros y disminuye el riesgo de que subidas abruptas en las tasas se traduzcan en incrementos inmediatos de la carga financiera.
La SHCP también hace hincapié en que se seguirá administrando de manera prudente la exposición al tipo de cambio, las tasas de interés y el calendario de vencimientos. Esto incluye la posibilidad de realizar operaciones de refinanciación, recompras o intercambios de títulos, siempre que el entorno de mercado las haga convenientes y que contribuyan a suavizar picos de amortización.
En sus mensajes públicos, la dependencia sostiene que la combinación de estas medidas está orientada a garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas a medio y largo plazo, asegurando que el endeudamiento se mantenga en niveles compatibles con la estabilidad macroeconómica y con la capacidad de crecimiento del país.
Entorno internacional e implicaciones para el mercado
Los ajustes al Programa de Subastas de Valores Gubernamentales para el segundo trimestre se producen en un contexto en el que los mercados globales siguen enfrentando episodios de volatilidad, influenciados por factores como la evolución de la política monetaria de los bancos centrales y las presiones inflacionarias pendientes de moderación completa.
Ante este escenario, la SHCP argumenta que la combinación de un marco de deuda responsable, una planificación trimestral detallada y el énfasis en el mercado local contribuye a ofrecer un entorno más predecible para los inversionistas. La claridad sobre montos y calendarios permite también que bancos, fondos y otros participantes ajusten sus estrategias con mayor antelación.
Para el Gobierno, el objetivo declarado es equilibrar el coste del endeudamiento con la diversificación de fuentes de financiación, sin caer en una dependencia excesiva de ningún tipo de instrumento o plazo concreto. De ahí que convivan CETES de corto plazo con Bonos M y Udibonos de vencimientos mucho más largos.
La dependencia ha señalado que, en caso de que sea necesario realizar ajustes sobre el programa anunciado, estos se comunicarán de manera oportuna a través del Banco de México y los canales oficiales, con el propósito de evitar sorpresas que puedan afectar la confianza en el mercado.
Con todo este esquema para el segundo trimestre de 2026, la SHCP busca mantener un equilibrio entre estabilidad, flexibilidad y transparencia en la gestión de la deuda pública, ofreciendo una guía clara de sus planes de emisión y, al mismo tiempo, dejando cierto margen para adaptarse a un entorno económico que sigue siendo cambiante.