Productos para invertir en renta variable

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La bolsa española negoció en enero 41.407 millones de euros, un 6,8 % más que en el mes anterior y el mejor mes desde octubre, aunque un 18,6 % menos que en enero de 2018. El número de negociaciones se situó en 3,6 millones, un 15 % más que en diciembre. Por otra parte, el efectivo negociado en el segmento de ETF alcanzó los 203 millones de euros, un 11,6 % más que en diciembre y un 43,1 % inferior al mismo mes del año precedente. El número de emisiones de warrants y certificados admitidas a negociación ascendió a 1.038, un 209 % más que el mismo mes del año anterior.

El mercado de derivados financieros comenzó 2019 con un volumen nominal negociado de 49.030 millones de euros. La negociación de futuros sobre el Ibex 35 aumentó un 4,8 % en enero, pero cedió un 4,3 % frente al mismo mes del año anterior, y la de los futuros Mini Ibex 35 se incrementó un 9,3 %, aunque retrocedió un 4,1 % respecto a enero de 2018. El volumen negociado en futuros sobre acciones mejoró un 328,3 % respecto al mismo mes del año precedente.

Unos datos que indica muy claramente que hay vida más allá de la bolsa ya que hay en estos momentos muchos productos financieros en donde podemos invertir nuestros ahorros. No obstante, hay que tener especialmente cuidado con ellos, ya que si bien no son tóxicos, sí que conllevan un excesivo riesgo en sus operaciones. Hasta el punto de que pueden hacernos perder una buena parte de la inversión realizada. Por este motivo, es muy importante que conozcas en qué consisten estos productos financieros y cuando es más aconsejable tomar posiciones en estos diseños en la inversión.

Renta variable: derivados financieros

Sin lugar a dudas uno de los modelos de inversión más propensos al riesgo y que por tanto debes tener especial prudencia en el momento de abrir posiciones en ellos. Los derivados financieros son instrumentos que cuyo valor se basa en el precio de otro activo. Se trata de un producto que está muy indicado para entrar en mercados financieros más limitados para los pequeños y medianos inversores. Como por ejemplo pueden ser metales preciosos, materias primas u otros de similares características. Son más complejos debido a la propia naturaleza de los mismos.

Para que lo puedas entender un poco mejor, te diremos que si deseas invertir tu capital disponible en oro, una de las alternativas que dispones en estos momentos son los derivados financieros ligados a este activo financiero tan especial. No en vano, las opciones para invertir en el metal amarillo que tienes en estos momentos están mucho más restringidas que en otros activos financieros más convencionales. Por otra parte, los derivados financieros te permiten el acceso a mercados que hasta hace pocos años era poco menos que imposible la apertura de posiciones.

Derivados sobre commodities

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Este producto tan especial se basa en que son contratos que se registran y son admitidos a negociación. Se caracterizan fundamentalmente porque en ambos casos son acuerdos, entre dos partes, de compra o venta de una cantidad específica de electricidad en una fecha futura a un precio fijado. En donde, la diferencia entre swap y futuros es la frecuencia de liquidación de las pérdidas y ganancias. En los contratos de swap las pérdidas y ganancias no se liquidan diariamente, aunque tienen una liquidación periódica.

Se trata ciertamente de un modelo de inversión complejo pero que se basa uno de los activos financieros más seguros que hay en estos momentos. No en vano, este sector se conforma como uno de los valores refugio por excelencia y que sirve como protección ante los escenarios de mayor inestabilidad en los mercados de renta variable. Actuando como alternativa muy innovadora a la compra y venta de acciones en bolsa de las compañías de este sector estratégico en las economías internacionales. Desde este punto de vista, no implica excesivos riesgos en la toma de posiciones.

Contratos de futuros

Si hay un producto que puede ser muy interesante para los pequeños y medianos inversores sin lugar a dudas este es uno de ellos. Pero también es muy complejo por las especiales características que aporta su estructura. Los contratos de futuros son un contrato o acuerdo que obliga a las partes contratantes a comprar o vender un número determinado de bienes o valores. Pero con una condición indispensable que reside en el hecho de que debe realizarse en una fecha futura y con un precio establecido de antemano.

Uno de los ejemplos más relevantes son los futuros sobre los índices de bolsa y que representan otra forma de entender la inversión en los mercados de renta variable. Más allá de otras consideraciones técnicas y que pueden llevarte a que tengas ciertos problemas para abrir posiciones en esta clase de productos financieros tan especiales. No en vano, lo que cotiza son los futuros de los índices bursátiles a los que están vinculados esta clase de contratos financieros.

Warrants: cotiza a la baja y alza

Este sí que es un producto financiero que realmente conlleva muchos riesgos en sus operaciones. No en vano, debes de tener presentes que con ellos puedes ganar mucho dinero, pero por la misma razón dejarte muchos euros por el camino. No todos los perfiles de los inversores deben ser proclives a sus operaciones y por supuesto que bajo un alto aprendizaje en sus movimientos ya que puedes pagar muy caro la contratación de este producto si no reúnes los requisitos para operar con los warrants. Aunque se hayan popularizado en los últimos años y estén presentes en la oferta que vienen desarrollando casi todas las entidades bancarias.

En cualquier caso, los warrants son también productos financieros derivados. Pero que en esta ocasión puedes formalizarlos a través de compras (call) o ventas (put). Vinculados siempre a un  activo subyacente que es el aspecto que los diferencia de otros modelos de inversión igualmente sofisticados. Al igual que un precio fijo en el que debes realizar esta clase de operaciones. Por otra parte, tiene la gran ventaja de que puedes apostar por un valor, tanto en tendencias alcistas como bajistas. Es decir, está adaptado a todos los escenarios que pueden presentar los mercados de renta variable.

Fondos cotizados: más seguros

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Con toda seguridad de que este modelo de inversión te es mucho más conocido y que incluso lo hayas contratado en algún que otro momento en tu vida. Son también conocidos como ETF y se trata de una combinación entre lo que son los fondos de inversión tradicionales y la compra y venta de acciones en la bolsa. Por otra parte, es una estrategia que está dirigida para tomar posiciones en activos financieros menos conocidos por parte de los pequeños y medianos inversores. Pero que se comercializan con unas comisiones que son más competitivas que en el caso concreto de los fondos de inversión.

En cualquiera de los casos, pueden vincularse a diferentes activos financieros y de toda naturaleza. Como por ejemplo, sectores e índices de la renta variable, commodities y hasta los principales metales preciosos (oro, plata, paladio, platino, etc.). Pero con un valor muy importante y que no necesitas dirigirte a sus respectivos mercados financieros. Si no que por el contrario, puedes contratarlos a través de este producto que son los fondos cotizados o ETFs. Se han vuelto muy populares entre los pequeños y medianos inversores y con una gran oferta a cargo de las gestoras encargadas de comercializar este producto tan especial.

CFD, aportando conocimiento

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Los CFDs te permiten utilizar un elevado apalancamiento, hasta el punto de que puedes operar por un efectivo muy superior al saldo de tu cuenta. Y por tanto, con la opción de apostar tanto por la subida como por la bajada de un activo financiero. En cualquier caso, se trata de un producto difícil de entender, y por tanto desde la CNMV considera que no es adecuado para inversores minoristas debido a su complejidad y riesgo.

En este sentido, no cabe duda de que los CFDs son instrumentos muy complejos y están asociados a un riesgo elevado de perder dinero debido al apalancamiento. Por este motivo, no es prudente que los contrates si no sabes operar con este modelo de inversión. En primer lugar, no tendrás más remedio que evaluar si en realidad comprendes el funcionamiento de este producto financiero.

Pero por otra parte, también será necesario que analices si te puedes permitir asumir un riesgo tan elevado de perder tu dinero. Porque las pérdidas pueden llegar a ser muy cuantiosas y desde luego que superiores que en los modelos de inversión más convencionales. Será necesario, en definitiva, que medites cuál va a ser la relación entre los riesgos que conllevan sus operaciones y la posible rentabilidad que puedas conseguir a través de esta estrategia en la inversión tan arriesgada. Porque al fin y al cabo debes de pensar que es tu propio dinero el que te estás jugando. Y en este aspecto no hay experimentos que valgan. No lo olvides para no cometer errores que puedes pagar muy caro al final. Más de lo que puedes pensar desde un principio. No tendrás más remedio que evaluar si en realidad comprendes el funcionamiento de este producto financiero.


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