¿Por qué Repsol no para de bajar?

Siendo uno de los valores más recomendados por parte de los más afamados analistas financieros la gran sorpresa en las últimas semanas es que el precio de sus no para de bajar. Para situarse en niveles de 14 euros, cuando hace pocos días estaba por en encima de los 15 euros por acción. A continuación vamos a ofrecer algunas de las causas por las que Repsol no se ha aupado en los mercados de renta variable. En un contexto en donde el índice selectivo de la renta variable nacional está siendo más favorable de lo esperado inicialmente. En unas cotas que oscila entre los 9.000 y 9.400 puntos.

Pero al final no ha sido lo que esperaban buena parte de los pequeños y medianos inversores y que estaban en disposición de rentabilizar sus ahorros. Al tener su precio objetivo por encima de los 17 euros la acción, en los últimos informes realizados por los diferentes intermediarios financieros. Pero su comportamiento ha sido peor que el resto de valores que se integran en el Ibex 35. Con una divergencia que en estos momentos está por encima de los cinco puntos porcentuales.

Por otra parte, también es importante incidir en que este valor ofrece mucha liquidez y esto ayuda a los inversores a ajustar sus precios de compra y venta. Al igual que sus títulos se mueven con mucha frecuencia para cambiar de manos. No en vano, Repsol es uno de los blue chips de la renta variable de España, junto a otros valores como Endesa, Santander, BBVA o Iberdrola, entre los más importantes del Ibex 35. Siendo el único valor del potente sector ligado a la comercialización del petróleo, a pesar de carecer de competencia de otras compañías de similares características.

Repsol: potencial de revalorización

Si por algo se caracteriza esta empresa cotizada es porque es una de las ofrecen un mayor potencial de revalorización. Con niveles que oscilan entre el 5 % y 15 %, en función de los informes emitidos por parte de los diferentes agentes que están en los mercados de renta variable. Pues bien, en este sentido hay que indicar que si tomas posiciones tienes más que perder que ganar en estos momentos. A no ser que se produzca un cambio de tendencia, al menos al medio y largo plazo que te haga mirar a esta cotizada con algo más de optimismo. Y de esta manera estén en disposición de alcanzar su precio objetivo en un espacio de tiempo más o menos breve.

Por otro lado, hay que recalcar que este valar está muy mediatizado por la demanda de energía en el mundo y cualquier desviación a la baja puede suponer una bajada muy importante en los mercados de renta variable. En especial, si viene acompañada por un recorte en las cotización de los principales índices bursátiles de todo el mundo y muy en concreto el español. Son variables que al fin y al cabo serán fundamentales para la cotización de este importante valor de la bolsa española. Con unas perspectivas al corto plazo, por el momento muy poco halagüeñas.

Dependencia del precio del crudo

Otro de los aspectos de los que depende su precio es del estado del petróleo en los mercados financieros. En este sentido,  el precio medio del barril de la OPEP en noviembre ha aumentado hasta 62,76 dólares el barril en lo que va de noviembre, desde los 59,87 dólares USA del mes de agosto, un 4,83 %. En los últimos doce meses el precio del barril de petróleo de la OPEP ha descendido un 3,93 %. Mientras que por otra parte, desde el año 2003 hasta ahora, 131,22 dólares USA ha sido el precio más alto al que ha cotizado el barril de crudo, en abril de 2003, mientras que en abril de 2003.

Esto quiere decir en la práctica que el precio del crudo no ha subido tal y como preveían algunos analistas del mercado y por tanto no se ha traducido en una mejora en los precios de esta compañía petrolera. Si no que por el contrario, ha retrocedido en su valoración a contra corriente de las indicaciones de los intermediarios financieros. Desde donde se tiene que medir hasta que niveles puede llegar la petrolera nacional en estos precisos momentos. Con un camino abierto a que las bajadas puedan llegar hasta muy cerca de los niveles que tiene en torno a los 13,50 euros por cada acción.

Reparto de 0,45 euros en dividendo

Otra de las novedades que nos ha deparado esta empresa del Ibex 35 es que su consejo de administración de Repsol ha aprobado el pago de una retribución a los accionistas en el marco de su programa ‘Dividendo Flexible’bajo la fórmula de ‘scrip dividend’, equivalente a 0,45 euros brutos por acción y con cargo al ejercicio 2019. Según ha informado la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en ejercicio de las facultades delegadas por la junta general de accionistas, el consejo ha acordado fijar el valor de mercado de la ampliación de capital en 687,3 millones de euros.

Se trata de uno de los cargos a cuenta más atractivos del índice selectivo español y por tanto uno de los incentivos para tomar posiciones en el valor a partir de estos momentos. Al generar una rentabilidad anual y garantizada todos los años muy cercana al 6,50 %, y dentro del top ten de las empresas españolas que están integradas en el Ibex 35. Para que de esta manera, puedas obtener unos beneficios de forma recurrente y pase lo que pase en los mercados de renta variable. Mientras que otra parte, sus previsiones para el futuro indican y en lo que se refiere al objetivo de inversiones orgánicas para el total de este año, lo sitúa en los 3.500 millones de euros, de los cuales 2.300 millones de euros corresponden a ‘Upstream’ y 1.200 millones de euros a ‘Downstream’.

El daño del coche eléctrico

También pueden explicarse estas bajada en la cotización de los títulos de Repsol por el hecho de que la irrupción del coche eléctrico puede beneficiar a las empresas del sector eléctrico, tal y como está pasando en estos meses. Al revalorizarse estas por encima del 20 % en los últimos doces meses. Algo que no ha sucedido con las petroleras, si no que por el contrario han retrocedido en sus posiciones en bolsa. Como un efecto indirecto sobre el cambio en el consumo energético y que ha cambiado la decisión de compras en buena parte de los pequeños y medianos inversores.

Este hecho noticiable implica que en los próximos años habrá menos dependencia del petróleo y esto a la larga debe influir en su precio en mayor o menor medida. Desde este punto de vista, puede ser un problema para las empresas de este sector de la energía en detrimento de las eléctricas. Mientras que por otra parte, también hay que incidir en esta clase de compañías ligadas al crudo han vuelto su mirada a la comercialización de electricidad para la recarga de los coches, tal y como se ha hecho en Repsol. En cualquiera de los casos ahora está un poco más lejos de su precio objetivo que era una de sus metas para los próximos meses.

Por último, recordar que este es un valor muy volátil que no está dirigido para los perfiles de minoristas de corte más defensivo o conservador. En donde las principales estrategias en la bolsa están desarrolladas para que evitar acciones no deseadas en  las operaciones y que pueden hacer perder mucho dinero en las mismas. Para lo que será muy práctico imponer una orden de limitación de pérdidas para que las minusvalías no vayan más de los límites permitidos por tus intereses generales. Y de esta forma, puedas salir de sus posiciones y volver a otros valores que en esos momentos sean más atractivos y proclives para rentabilizar los ahorros a partir de estos momentos.  Siendo al fin y al cabo uno de los objetivos de cualquier pequeño y mediano inversor, y al margen de otros planteamientos en la inversiones en la bolsa. Como un efecto indirecto sobre el cambio en el consumo energético y que ha cambiado la decisión de compras en buena parte de los pequeños y medianos inversores.

Beneficio neto de casi 1.500 millones

Repsol obtuvo un beneficio neto de 1.466 millones de euros en los primeros nueve meses del ejercicio, frente a los 2.171 millones del mismo periodo del año anterior. Por otra parte, la ausencia de plusvalías, como la proveniente de la venta en 2018 de su participación en Naturgy, y la menor valoración de los inventarios de hidrocarburos debido a la caída de los precios del crudo, tuvieron un efecto comparativo negativo de más de 600 millones de euros respecto al año anterior.

Mientras que por otro lado, el beneficio neto ajustado, que mide específicamente la marcha de los negocios de la compañía, se situó en 1.637 millones de euros, frente a los 1.720 millones logrados entre enero y septiembre de 2018. El flujo de caja operativo aumentó un 22 %, hasta alcanzar los 4.074 millones de euros. Para el Consejero Delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, “el robusto desempeño del flujo de caja, en un entorno macroeconómico más débil, muestra la solidez de nuestra estrategia”.


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