La vivienda se ha convertido en uno de los grandes dolores de cabeza de los hogares españoles. La analista económica Pilar García de la Granja ha repasado en COPE, junto a Jorge Bustos y Ángel Expósito, la situación actual del sector, marcada por un encarecimiento constante. Aunque el INE hablaba de cierta moderación, las cifras revelan que el coste medio de los inmuebles sigue una tendencia claramente alcista.
La experta ha puesto sobre la mesa datos contundentes que explican por qué comprar se ha vuelto una misión imposible para muchos. La clave no está únicamente en la demanda, sino en una oferta que no termina de llegar al mercado. La falta de suelo urbanizable y una burocracia que se eterniza están detrás de una crisis que no da tregua.
La escalada imparable de los precios
Para entender la magnitud del problema, basta con recordar que la subida interanual del precio medio se sitúa en torno al 12,2%, mientras que en algunas comunidades el alza supera el 15,6%. El coste del metro cuadrado en zonas tensionadas como Baleares o Madrid supera los 5.400 euros, una cifra que deja a muchos compradores fuera de juego. En el caso de la vivienda de segunda mano, la revalorización alcanza el 12,9%, encadenando siete trimestres consecutivos con incrementos de dos dígitos, reflejando un mercado de la vivienda en España con subidas récords.
Pilar García de la Granja ha subrayado que las opciones de obra nueva desaparecen a gran velocidad, ya que los pisos recién construidos se agotan en cuanto salen al mercado. Mientras tanto, los de segunda mano no paran de subir, con subidas que en plazas como Murcia alcanzan el 28,8% interanual. La disparidad es enorme: Extremadura se queda en 1.049 €/m², mientras que San Sebastián lidera la lista con 6.680 €/m².

Un déficit de oferta que ahoga el mercado
Detrás de este desequilibrio hay un problema estructural difícil de resolver a corto plazo. Según los datos que maneja la analista, España arrastra un déficit de 750.000 viviendas, una cifra que se explica por el enorme desajuste entre la creación de hogares y la construcción. Cada año se necesitan más de 240.000 nuevos hogares para absorber la demanda, pero apenas se terminan unas 92.000 viviendas nuevas.
Esta escasez tensa especialmente a los jóvenes y a los estudiantes, que se ven abocados a compartir piso o a pagar entre 400 y 550 euros al mes por una sola habitación en ciudades universitarias. La presión turística y el flujo migratorio añaden más leña al fuego, mientras que las licencias urbanísticas se demoran hasta tres años, lo que retrasa aún más la entrada de producto al mercado.


El freno de la burocracia y el suelo urbanizable
Para Pilar García de la Granja, la solución pasa por desbloquear la oferta. Sin embargo, el 92% del territorio español carece de vivienda construida, y convertir suelo rústico en urbanizable se ha convertido en una odisea. La analista ha criticado que las administraciones locales y autonómicas, muchas de ellas gobernadas por el PP, no tienen excusa para no agilizar este proceso.
El problema es que pueden pasar una media de diez años entre que se recalifica un terreno y se entregan las llaves. A todo esto hay que sumar la inestabilidad en los costes laborales y los constantes cuellos de botella, lo que encarece aún más el precio final. Es una carrera de obstáculos que desespera a los promotores y encarece aún más cada metro cuadrado, complicando el estímulo de la rehabilitación urbana.


¿Se vislumbra un techo en los precios?
A pesar de la tendencia alcista, el mercado empieza a dar señales de agotamiento. El último dato mensual refleja una ligera caída del 0,3%, rompiendo una racha de 43 meses alza. En plazas como Madrid y Barcelona, los precios han llegado a descender un 2,2% y un 0,2% respecto a sus máximos de julio, aunque esta leve corrección no alivia el drama de quienes buscan su primera vivienda.
El Colegio de Registradores y el INE ya constatan una contracción en el volumen de compraventas, lo que suele anticipar una futura moderación. Sin embargo, la analista avisa de que ese posible frenazo no será suficiente mientras no se ataque el problema de raíz. La demanda seguirá existiendo y la oferta no llega, por lo que cualquier alivio será temporal.


La radiografía que traza la experta deja claro que el problema de la vivienda en España no es fruto de un solo factor, sino de una combinación de escasez de suelo, lentitud administrativa y una demanda persistente. Mientras no se actúe a gran escala sobre la oferta, los precios seguirán poniendo en aprietos a millones de familias. Eso sí, el mercado empieza a dar pistas de un posible punto de inflexión, aunque sea lento y desigual según la zona. Lo que está claro es que la solución pasa por construir mucho más y mucho más rápido.



