La farmacéutica Moderna ha vivido una jornada histórica en bolsa. Sus acciones se han disparado más de un 90% en las operaciones previas a la apertura del mercado, después de que la compañía y su socio Merck anunciaran resultados positivos en el ensayo de fase 3 de su vacuna personalizada contra el melanoma. Este avance supone un hito en la lucha contra el cáncer y podría transformar el futuro de la compañía, que hasta ahora dependía en gran medida de sus vacunas contra la COVID-19.
El ensayo, denominado INTerpath-001, ha cumplido sus objetivos principales: la combinación de la vacuna intismeran (también conocida como V940 o mRNA-4157) con el fármaco Keytruda ha demostrado mejorar la supervivencia libre de recurrencia y la supervivencia libre de metástasis a distancia en pacientes con melanoma de alto riesgo. Aunque los datos específicos aún no se han hecho públicos, los analistas ya hablan de un cambio de paradigma en la oncología. Este es el primer resultado positivo de fase 3 para una vacuna de ARN mensajero contra el cáncer, un hito que valida la plataforma.
Resultados del ensayo INTerpath-001
El estudio incluyó a 1.137 pacientes con melanoma en estadios IIB a IV que habían sido operados para extirpar el tumor. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a recibir la combinación de intismeran y Keytruda o solo Keytruda durante aproximadamente un año. Los resultados mostraron una mejora clínicamente significativa en la reducción del riesgo de recurrencia y de aparición de metástasis a distancia, aunque las cifras exactas no se han revelado. Los socios planean presentar los datos completos en una próxima reunión médica y ya han iniciado conversaciones con las agencias reguladoras para solicitar la aprobación.
Este éxito se apoya en los datos de la fase 2, que ya habían mostrado una reducción del 49% en el riesgo de recurrencia o muerte y un 59% en el riesgo de metástasis a distancia o muerte, con un seguimiento de cinco años. Además, no se observaron nuevos problemas de seguridad. La vacuna, fabricada a medida para cada paciente a partir de las mutaciones de su tumor, entrena al sistema inmunitario para atacar las células cancerosas. «Estamos muy satisfechos con estos resultados, que confirman el potencial de esta terapia», declaró un portavoz de Moderna.

Reacción del mercado y analistas
La noticia ha provocado una auténtica euforia en los mercados. Las acciones de Moderna, que cerraron el martes en 62,96 dólares, llegaron a cotizar a 120 dólares en el premarket, lo que supone una subida de más del 90%. Por su parte, Merck también se ha beneficiado, con un avance cercano al 4%. Los analistas de RBC Capital Markets han calificado el resultado como «sorprendentemente positivo», ya que esperaban el dato para finales de año. William Blair ha mejorado su recomendación sobre Moderna a «Outperform», argumentando que la compañía tiene ahora una vía clara para diversificar sus ingresos más allá de la COVID.
Sin embargo, los objetivos de precio de los analistas se han quedado cortos en comparación con la reacción del mercado. Antes del anuncio, el precio objetivo más alto era de 77 dólares (Piper Sandler), muy por debajo de los 120 dólares alcanzados. Esto refleja la magnitud de la sorpresa. Aun así, los expertos advierten que aún quedan incógnitas: no se han dado a conocer los tamaños del efecto, los intervalos de confianza ni los datos de supervivencia global. «El mercado ha descontado no solo el éxito clínico, sino también una transición más rápida hacia la oncología», señala un analista.

Situación financiera de Moderna
La compañía afronta esta nueva etapa con una posición financiera sólida. Al cierre del segundo trimestre, Moderna contaba con 6.900 millones de dólares en efectivo e inversiones. En julio, pagó 950 millones de dólares para resolver un litigio, y la dirección espera terminar el año con entre 4.700 y 5.200 millones de dólares. Los ingresos del segundo trimestre fueron de 145 millones de dólares, con una pérdida neta de 782 millones, pero los inversores confían en que la vacuna contra el cáncer pueda generar ventas multimillonarias en el futuro.
El éxito de intismeran también tiene implicaciones para otros tipos de cáncer. Moderna y Merck están estudiando la vacuna en ensayos para cáncer de pulmón no microcítico, vejiga y otros tumores. Un próximo hito será el ensayo de fase 2 en carcinoma de células renales, cuyos datos podrían conocerse a finales de año. «Este resultado valida el enfoque de las vacunas mRNA contra el cáncer y abre la puerta a un nuevo campo de tratamiento», concluye un informe de RBC.
La jornada de hoy marca un antes y un después para Moderna. La compañía ha demostrado que su plataforma tecnológica puede ir más allá de las vacunas infecciosas y convertirse en una herramienta clave en la oncología. Aunque los datos completos aún están por llegar, el mercado ya ha dado su veredicto: Moderna tiene un futuro prometedor por delante.