El ciclo de Luis de Guindos en FrĆ”ncfort llega a su fin este domingo, cerrando una etapa de ocho aƱos que ha resultado ser un autĆ©ntico carrusel para la economĆa del Viejo Continente. El que fuera ministro de EconomĆa espaƱol deja su despacho en la planta 40 de la torre del Banco Central Europeo con la satisfacción de haber mantenido a flote la estabilidad financiera de la eurozona en tiempos donde lo raro era tener una semana tranquila. Desde el estallido de una pandemia que paralizó el mundo hasta la escalada de precios derivada de los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, el balance que deja es el de una institución que ha sabido capear temporales sin que el sistema saltara por los aires.
En sus Ćŗltimas intervenciones, el economista madrileƱo no ha ocultado su orgullo por la resistencia que han mostrado los bancos europeos, resaltando que no se han vivido grandes catĆ”strofes financieras a pesar de que el entorno ha sido, cuanto menos, hostil. Ahora que toca recoger los papeles y mirar hacia el futuro, el panorama que deja atrĆ”s sigue estando lleno de nubarrones, con un ojo puesto en los tipos de interĆ©s y la cautela del BCE y otro en las tensiones geopolĆticas que amenazan con volver a sacudir el tablero económico global justo cuando parecĆa que las aguas bajaban algo mĆ”s mansas.
Un relevo con sabor balcƔnico y nuevos rumbos acadƩmicos
El testigo de la vicepresidencia pasa ahora a manos de Boris Vujcic, un hombre que viene de pilotar el banco central de Croacia y que cuenta con el respaldo de las instituciones europeas para esta nueva andadura. Este traspaso de poderes oficial supone la entrada de un perfil con amplia experiencia en el Consejo de Gobierno, alguien que conoce bien los entresijos de la polĆtica monetaria. Mientras tanto, Guindos ya prepara su vuelta a EspaƱa para sumergirse en el mundo universitario, donde ocuparĆ” una cĆ”tedra en la Universidad de Comillas y colaborarĆ” con el IESE, una forma de seguir pegado a la actualidad económica pero desde una barrera mucho menos estresante que la de FrĆ”ncfort.
Sin embargo, este cambio deja a EspaƱa en una posición algo delicada, ya que el paĆs se queda, por el momento, sin una silla en el exclusivo ComitĆ© Ejecutivo del BCE. Aunque se ha hablado mucho de si la situación polĆtica actual en Madrid podrĆa pasar factura, lo cierto es que la solidez de la economĆa espaƱola y su peso como cuarta potencia de la zona euro son argumentos de peso para recuperar esa plaza en las próximas renovaciones. Hay nombres que ya suenan con fuerza en los pasillos de Bruselas, como el de Pablo HernĆ”ndez de Cos, quien cuenta con un prestigio internacional impecable para optar incluso a puestos de mayor calado en un futuro no muy lejano.
Riesgos latentes y el eterno debate de la unión bancaria
No todo son despedidas amables; Guindos se va lanzando un aviso para navegantes sobre la complacencia de los mercados. El exvicepresidente ha advertido de que existe una exuberancia que podrĆa derivar en ajustes repentinos de los precios, especialmente si los inversores siguen ignorando los riesgos fiscales y macroeconómicos que acechan. El mensaje es nĆtido: no hay que bajar la guardia, porque el coste de la vida y el crecimiento económico siguen bailando al son de lo que ocurra con la crisis del crudo y el suministro energĆ©tico y las decisiones de la administración estadounidense, que plantean un escenario de incertidumbre global difĆcil de ignorar.
Para que la moneda Ćŗnica sea realmente fuerte, el banquero espaƱol insiste en que no podemos dejar a medias la construcción de la unión bancaria. A pesar de que los mecanismos de supervisión funcionan, falta ese sistema comĆŗn de garantĆa de depósitos que darĆa la tranquilidad definitiva a los ciudadanos. SegĆŗn su visión, ahora que los bancos europeos estĆ”n saneados y gozan de beneficios notables, es el momento ideal para que los polĆticos se dejen de titubeos y terminen de una vez por todas los deberes pendientes para que Europa no pierda el tren de la relevancia frente a otras potencias.
En cuanto a la situación de casa, el anĆ”lisis es agridulce: EspaƱa crece con fuerza, pero lo hace apoyado en gran medida por el aumento de la población, mientras que la productividad sigue siendo la asignatura que siempre queda para septiembre. Esta falta de eficiencia es la que impide que los salarios suban al ritmo que a todos nos gustarĆa y, sumado a los problemas de acceso a la vivienda, genera un cuello de botella que las reformas del pasado no terminan de solucionar. Guindos cierra asĆ su etapa internacional subrayando que, aunque la tormenta ha amainado, la estructura económica europea y espaƱola todavĆa necesitan una buena capa de pintura y reformas estructurales profundas para resistir los envites que, con total seguridad, vendrĆ”n en los próximos aƱos.


