
Parece que la calma se ha terminado definitivamente en los despachos de Fráncfort porque la cita del próximo 11 de junio se presenta bastante movidita para los mercados europeos. Los inversores y las familias están pendientes de un hilo, ya que todo apunta a que el equipo de Christine Lagarde va a pulsar el botón de las subidas tras un periodo de relativa tregua.
Los nubarrones de la inflación, que se ha plantado en el 3,2% en la zona euro, han forzado a que el organismo se plantee seriamente encarecer el precio del dinero hasta el 2,25%. Este movimiento no es caprichoso, sino que intenta poner freno a una escalada de precios que, en parte, viene espoleada por la inestabilidad internacional y el coste de la energía, que no da un respiro a los bolsillos de los ciudadanos.
La banca española se pone las pilas con el ahorro

Ante este panorama, las entidades financieras en España no se han quedado de brazos cruzados y han empezado una batalla muy llamativa para captar el dinero de los ahorradores. Aunque los grandes bancos todavía se muestran algo reacios a pagar mucho por los depósitos tradicionales, la guerra en las cuentas remuneradas está que arde con ofertas que ya tocan el 2,5% de interés.
Entidades como Openbank o Bankinter han sido de las primeras en mover ficha para no perder terreno frente a los nuevos jugadores digitales que vienen pisando fuerte. El objetivo está claro: evitar que los clientes se lleven sus ahorros a plataformas extranjeras o neobancos que están ofreciendo rentabilidades muy jugosas, superando incluso el 3% en algunos casos puntuales fuera de nuestras fronteras.
Lo cierto es que el pequeño inversor por fin empieza a ver algo de luz, ya que incluso los depósitos a plazo fijo están despertando de su letargo. Hay bancos de tamaño medio y entidades europeas que operan aquí que ya están ajustando sus tablas de retribución al alza, intentando anticiparse a lo que decida el BCE en su reunión de mediados de mes.
El euríbor y el quebradero de cabeza para quienes tienen hipoteca

La otra cara de la moneda se la llevan, como suele ser habitual, las personas que tienen una hipoteca variable, ya que el euríbor se ha contagiado rápidamente del ambiente pre-reunión. El indicador ha cerrado mayo rondando el 2,8%, lo que significa que las revisiones anuales de los préstamos van a seguir saliendo bastante caras para las familias españolas en los próximos meses.
No es moco de pavo, porque se estima que una hipoteca normalita podría subir unos 700 euros al año, un pellizco importante que reduce la capacidad de gasto en casa. Los expertos comentan que el mercado ya ha descontado la subida de tipos, por lo que no se espera un salto brusco el mismo día 11, pero sí una tendencia de fondo que mantendrá el crédito bastante caro.
Además, conseguir una hipoteca nueva hoy en día se ha vuelto una carrera de obstáculos, no solo por el precio, sino porque los bancos miran con lupa la solvencia de los compradores antes de soltar el dinero. Es una situación curiosa donde los pisos no bajan de precio pero la financiación está por las nubes, algo que tiene a muchos jóvenes pensando si es buen momento para meterse en líos inmobiliarios, considerando que el Banco de España estudia limitar las hipotecas y su impacto en el acceso a la vivienda.
Análisis de los expertos sobre el futuro monetario

Si rascamos un poco en lo que dicen los analistas de las grandes gestoras de fondos, la sensación es que esta subida de junio es más una cuestión de preservar la credibilidad del BCE que una convicción ciega en que la economía está boyante. De hecho, muchos apuntan a que la actividad en Europa está un poco floja y que subir tipos ahora es como aplicar una medicina amarga para que la inflación no se desmadre.
El gran debate ahora no es lo que pasará este jueves, que parece estar cantado, sino lo que ocurrirá cuando volvamos de las vacaciones de verano. Hay voces que sugieren que podríamos ver otro incremento en septiembre si los precios no bajan del 3%, mientras que otros prefieren ser más cautos y esperar a que los nubarrones geopolíticos se despejen un poco.
Desde firmas como Allianz o Ibercaja coinciden en que la hoja de ruta de Lagarde va a ser muy prudente, analizando los datos reunión a reunión sin casarse con nadie. Lo que está claro es que el escenario de dinero gratis ha pasado a la historia y que ahora toca navegar en un entorno donde cada punto básico se pelea en los mercados internacionales con mucha intensidad.
La realidad es que nos enfrentamos a un cambio de ciclo donde la protección del ahorro y el control del coste de la vida son las prioridades absolutas para los reguladores. A corto plazo, el rendimiento de los depósitos y el encarecimiento de los créditos serán los protagonistas de una economía que busca su equilibrio tras meses de mucha incertidumbre energética y política. Solo el tiempo dirá si este apretón de tuercas en junio es suficiente para devolver la estabilidad a los precios o si habrá que prepararse para un otoño con condiciones financieras todavía más restrictivas para todos.

