La morosidad en los créditos a las familias escala a niveles récord y supera el 12%

Gráfico de mora en préstamos

La salud financiera de las familias atraviesa un bache de dimensiones históricas. Los últimos datos indican que la morosidad en los préstamos concedidos a los hogares ha alcanzado el 12,1% en el mes de abril, lo que supone un máximo que no se veía desde hace más de veinte años. Este fenómeno no es algo puntual, sino que se viene fraguando a fuego lento tras encadenar dieciocho meses seguidos de incrementos en la tasa de impagos, dejando claro que a muchas casas les está costando Dios y ayuda llegar a fin de mes y cumplir con sus obligaciones bancarias.

La comparación con el año anterior resulta bastante demoledora para el bolsillo medio. En apenas doce meses, la irregularidad en los créditos se ha triplicado, pasando de un 3,7% a superar la barrera del 12%, una subida que ha encendido todas las alarmas de los analistas financieros. A día de hoy, se calcula que más de cinco millones de personas tienen al menos un préstamo en situación irregular, lo que complica la concesión de crédito para los hogares y ralentiza el motor del consumo privado.

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Radiografía de los impagos por tipos de préstamo

Familia revisando deudas

Si bajamos al detalle de qué es lo que más se deja de pagar, vemos que los préstamos personales y tarjetas de crédito se llevan la palma en esta crisis de deuda. Este tipo de créditos, que suelen usarse para imprevistos o compras de bienes de consumo, presentan una tasa de mora que roza el 15%, la más alta de todo el sistema. No se quedan muy atrás las tarjetas de crédito, que han visto cómo su índice de irregularidad trepaba hasta el 12,5%, reflejando que el uso del plástico para financiar el día a día se ha vuelto un arma de doble filo para muchos usuarios.

En una situación algo más desahogada, pero también al alza, se encuentran los créditos hipotecarios y los prendarios. Aunque las hipotecas suelen ser lo último que se deja de pagar por miedo a perder la vivienda, su tasa de mora también ha experimentado un ligero repunte, situándose en el 1,5%. No obstante, la distancia entre la mora de las familias y la de las empresas es abismal, ya que en el sector corporativo los impagos apenas alcanzan el 3,3%, lo que demuestra que el verdadero roto financiero está en la economía doméstica.

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Consecuencias de la exclusión financiera y medidas de alivio

Entidad bancaria

Estar con el agua al cuello financieramente tiene un castigo directo: dejar de ser un sujeto apto para el crédito. Según diversos informes de consultoras privadas, el hecho de que el 26,7% de los deudores esté en situación irregular implica que millones de personas quedarán fuera del sistema financiero oficial durante una buena temporada. Esto supone un freno de mano para la actividad económica general, ya que difícilmente el crédito a las familias podrá actuar como un revulsivo para el crecimiento mientras la lista de morosos siga engordando a este ritmo.

Ante este panorama, algunas entidades bancarias han empezado a mover ficha para evitar que la sangre llegue al río. Se han anunciado líneas específicas para la unificación de deudas que permiten agrupar todos los pagos en una sola cuota con un plazo de hasta diez años. Con esta medida se busca reducir el esfuerzo mensual que deben realizar las familias, ajustando las cuotas a su realidad salarial y evitando que su historial crediticio quede manchado de por vida, aunque esto suponga estar pagando intereses durante mucho más tiempo.

La realidad del endeudamiento doméstico sigue siendo un rompecabezas de difícil solución a corto plazo, con posturas enfrentadas sobre si ya se ha tocado techo o si lo peor está aún por venir. A pesar de que algunas voces del sector bancario sugieren que la situación se está estabilizando, los datos más recientes de abril muestran que el ritmo de impagos ha vuelto a coger velocidad. Lo que es innegable es que la capacidad de ahorro y pago de los hogares está al límite, y el sistema financiero tendrá que seguir muy de cerca esta evolución para evitar que el número de personas excluidas del crédito siga batiendo récords negativos.

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