La Reserva Federal ha vuelto a dejar claro que no tiene prisa por mover los tipos, pero el contenido de las actas de su última reunión de julio, publicado este miércoles, muestra un banco central con mÔs dudas internas de lo que sugiere el resultado de la votación. El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) mantuvo el precio del dinero en un rango de entre el 3,5% y el 3,75% por quinta vez consecutiva, aunque tres de sus miembros prefirieron subir un cuarto de punto y el nuevo presidente, Kevin Warsh, aprovechó la cita para plantear un cambio estructural: pasar de ocho reuniones anuales a solo seis.
Las actas recogen tambiĆ©n que muchos participantes creen que serĆ” necesario endurecer la polĆtica monetaria si la inflación en Estados Unidos repunta y no modera su ritmo. Los precios de consumo subieron en julio un 3,4% interanual y la inflación subyacente sigue elevada, lo que mantiene al banco central estadounidense en un limbo complicado. La reescalada del conflicto en Oriente Medio, la guerra con IrĆ”n, aƱade mĆ”s incertidumbre, mientras que la decisión de la mayorĆa de esperar se justifica por la necesidad de acumular mĆ”s información y reducir la incertidumbre sobre las perspectivas de los precios.
División en el seno de la Fed y presiones para subir tipos
La votación no fue unĆ”nime. Beth M. Hammack, Neel Kashkari y Lorie K. Logan, presidentas de las Fed de Cleveland, Minneapolis y Dallas respectivamente, votaron en contra de mantener los tipos y defendieron un alza de 25 puntos bĆ”sicos. Los tres dĆscolos seƱalaron que actuar ahora evitarĆa una secuencia de subidas mĆ”s agresiva y costosa en el futuro. Las actas reflejan que este grupo considera que esperar a que el encarecimiento del dinero llegue demasiado tarde podrĆa obligar al banco central a acometer ajustes mĆ”s pronunciados, con el consiguiente riesgo para la actividad económica.
Otro de los focos del debate fue la polĆtica de gestión del balance. El comitĆ© dedicó parte de la reunión a analizar el funcionamiento de los mercados financieros, la estabilidad financiera y el efecto que la cartera de bonos del Tesoro tiene sobre las condiciones monetarias. Algunos miembros pidieron un examen mĆ”s profundo de la estructura de vencimientos y reiteraron que el ajuste del rango de tipos, y no la reducción del balance, debe seguir siendo el principal instrumento para dirigir la polĆtica monetaria.
Warsh quiere menos reuniones y mƔs tiempo para pensar
La propuesta mĆ”s novedosa salió de la presidencia. Kevin Warsh, que llegó al cargo sustituyendo a Jerome Powell, sugirió reducir el calendario de reuniones de ocho a seis anuales, es decir, pasarse a un ritmo bimensual en lugar de cada seis semanas>. SegĆŗn el presidente, permitirĆa acumular mĆ”s datos entre citas y disponer de mĆ”s tiempo para analizar cuestiones estratĆ©gicas. La iniciativa no se votó y no afecta al calendario de 2026, pero ya ha abierto un debate interno sobre la frecuencia y la comunicación del comitĆ©.
Warsh tambiĆ©n vuelve a insistir en su estrategia de eliminar la orientación prospectiva, es decir, dejar de guiar a los inversores sobre los próximos pasos. Sin embargo, esta polĆtica de hermetismo estĆ” generando el efecto contrario: la volatilidad en los bonos ha aumentado y la rentabilidad del largo plazo ha llegado a niveles no vistos en casi dos dĆ©cadas. El Tesoro estadounidense se ha visto obligado a duplicar el ritmo de recompra de tĆtulos de largo vencimiento para calmar los mercados e inyectar liquidez. Las actas reflejan que āvarios participantesā seƱalaron que las condiciones financieras se habĆan endecido, en parte, por la expectativa de que el comitĆ© adopte pronto una postura mĆ”s restrictiva.
La inflación se enquista y la guerra en IrÔn ensombrece el horizonte
La inflación continĆŗa dando quebraderos de cabeza a la Fed. La Oficina de EstadĆsticas Laborales confirmó que en julio los precios subieron un 3,4% interanual, y pese a la tregua temporal con IrĆ”n que mantuvo el petróleo en niveles moderados. āLas perspectivas de inflación eran muy inciertas y los riesgos se inclinan al alzaā reconocen las actas. El conflicto en Oriente Medio vuelve a ser un factor determinante: el temor a shocks energĆ©ticos y a una interrupción prolongada de las cadenas de suministro recorre la discusión.
Un dato revelador es que varios miembros han empezado a analizar los riesgos de la inteligencia artificial en el sector financiero. El documento advierte de que las valoraciones elevadas de las empresas tecnológicas vinculadas a la IA no se corresponden con la realidad de los beneficios, y que un revision a la baja de estas expectativas āpodrĆa provocar una repreciación generalizada de los activos y generar condiciones financieras mĆ”s restrictivasā. AdemĆ”s, parte de las inversiones en IA se estĆ” financiando con deuda a travĆ©s de deuda privada y bancos regionales, lo que aumenta la vulnerabilidad del sistema.
El mercado descuenta que no habrĆ” subida en septiembre
Tras la publicación de las actas, los operadores de futuros recortan algo las probabilidades de subida en septiembre. La herramienta FedWatch de CME Group sitĆŗa la probabilidad de alza en septiembre en alrededor del 35%, frente a mĆ”ximos del 51% que se llegaron a ver hace un mes. Aunque las expectativas de un encarecimiento para diciembre se mantienen en el 68% o mĆ”s. El consenso es que la Fed no quierdar un paso que en este momento podrĆar complicar un crecimiento que muestra signos de enfriamiento (las ventas minoristas cayeron en julio a su mayor ritmo en mĆ”s de un aƱo), pero tampoco puede permitirse aflojar si la inflación no da sĆntomas claros de convergencia al 2%.
Con Warsh en el centro del torbellino, la Fed busca un equilibrio difĆcil entre ganar credibilidad antiinflacionista y no provocar un accidente en los mercados de bonos. El silencio del presidente de la Fed se ha convertido en el activo mĆ”s preciado y mĆ”s esquivo de Wall Street. Las actas demuestran que la presión dentro del comitĆ© para subir tipos es mĆ”s fuerte de lo que parece, y que la estrategia de reducir reuniones y comunicación es su forma de ganar tiempo mientras el mercado adivina los próximos pasos en busca de un atisbo de claridad. El jueves, en el simposio de Jackson Hole, se verĆ” si la institución es capaz de ordenar el mensaje y devolver la calma a un sistema que pide pistas, no mĆ”s burocracia.
