La dolarización de Venezuela: el plan de Hanke que agita el debate político y económico

  • Steve Hanke y Antonio Ecarri presentan un plan formal para dolarizar Venezuela, que ya ha sido entregado a la administración Trump.
  • El gobierno venezolano rechaza la propuesta, mientras economistas debaten sus ventajas y riesgos para la economía real.
  • La dolarización de facto convive con una inflación persistente y un bolívar debilitado, mientras se discute el futuro monetario del país.

Dolarización de Venezuela

La economía venezolana vuelve a estar en el centro del debate internacional después de que el economista estadounidense Steve Hanke confirmara la entrega formal de una propuesta para dolarizar por completo el país. El plan, elaborado junto al diputado opositor Antonio Ecarri, fue solicitado directamente por la Casa Blanca y plantea sustituir el bolívar como moneda de curso legal. La iniciativa ha reavivado una discusión que enfrenta al gobierno de Nicolás Maduro, a la oposición y a los expertos económicos, mientras la población sigue sufriendo los efectos de una inflación que no termina de controlarse.

El anuncio, que se conoció a finales de agosto, provocó una inmediata reacción política. Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, destituyó a Ecarri de su cargo al frente del Grupo de Amistad Parlamentaria con Estados Unidos y calificó la propuesta de «irresponsable» y contraria a la Constitución, que establece al bolívar como única moneda. Sin embargo, Hanke insiste en que la medida es viable y que cuenta con el respaldo de la ciudadanía, aunque el camino hacia una dolarización formal sigue lleno de obstáculos legales, políticos y económicos.

El plan de Hanke y la respuesta del gobierno

Dolarización de Venezuela

Steve Hanke, profesor de la Universidad Johns Hopkins y conocido por sus reformas monetarias en otros países, ha detallado que su propuesta forma parte de la «Gran Estrategia del Dólar» impulsada por la administración Trump. Según el economista, Venezuela y Argentina son los principales candidatos de la región para adoptar el dólar como moneda oficial, una medida que, en su opinión, acabaría con la hiperinflación y devolvería la estabilidad al país. Hanke asegura que el Banco Central de Venezuela dispone de reservas suficientes para llevar a cabo la conversión y que los trabajadores verían aumentar su poder adquisitivo de forma inmediata.

La respuesta del chavismo no se hizo esperar. Jorge Rodríguez, en un acto público, tachó la iniciativa de «falsa, absurda y descabellada» y anunció una investigación contra Ecarri. El gobierno defiende que el bolívar debe seguir siendo la moneda nacional y que la dolarización formal sería una renuncia a la soberanía económica. Sin embargo, la realidad es que el dólar ya circula de forma masiva en Venezuela, donde los precios de inmuebles, vehículos y productos básicos se fijan en divisas mientras los salarios públicos se pagan en bolívares devaluados.

Argumentos a favor y en contra de la dolarización

Dolarización de Venezuela

El economista venezolano Asdrúbal Oliveros ha señalado que el principal argumento a favor de la dolarización es que Venezuela lleva más de cuatro décadas sin lograr estabilizar su inflación, y adoptar una moneda externa funcionaría como una «camisa de fuerza» que obligaría a una caída rápida de los precios. Además, al eliminar la emisión monetaria, el Estado no podría financiar su déficit imprimiendo dinero, lo que impondría una disciplina fiscal forzosa. Oliveros, sin embargo, advierte de los costes: la pérdida de la política monetaria, la dependencia de las decisiones de la Reserva Federal y el impacto negativo en el sector manufacturero, que ya está muy debilitado.

Por otro lado, el expresidente del Banco Central de Venezuela, Miguel Rodríguez, es uno de los críticos más duros de la propuesta. En una entrevista reciente, aseguró que la dolarización «condena al país al estancamiento, al desempleo y al hambre», y puso como ejemplo a Ecuador, donde la economía no ha crecido en la última década. Rodríguez defiende que la solución pasa por resolver el déficit fiscal y fortalecer el bolívar, no por eliminarlo. También cuestiona la credibilidad de Hanke, a quien considera un economista sin reconocimiento internacional.

La situación actual: una dolarización de facto

Dolarización de Venezuela

Mientras el debate político se intensifica, la realidad es que Venezuela ya vive una dolarización parcial desde hace años. El bolívar ha perdido casi todo su valor y el dólar se ha convertido en la moneda de referencia para la mayoría de las transacciones comerciales. Según datos del Banco Central, la inflación mensual se aceleró al 19,9% en julio, la más alta en seis meses, lo que evidencia que el problema de fondo sigue sin resolverse. Las reservas internacionales, que rondan los 14.000 millones de dólares, se consideran insuficientes para respaldar una dolarización plena.

Oliveros, por su parte, apuesta por una «tercera vía» que denomina «libertad monetaria», en la que el Estado mantenga el bolívar pero los ciudadanos puedan operar libremente en la moneda que prefieran. Esta opción, dice, es menos rígida que la dolarización total y permitiría que el bolívar recupere confianza de forma gradual. Sin embargo, el propio Oliveros reconoce que lo más probable es que el esquema bimonetario informal se profundice en el corto plazo, con más remesas en efectivo y corresponsalías bancarias con Estados Unidos.

La propuesta de Hanke, que estima una probabilidad del 50% al 80% de que la dolarización oficial ocurra, ha generado un intenso debate sobre el futuro económico del país. Mientras tanto, los venezolanos siguen lidiando con una moneda que se devalúa día a día y con una economía que no termina de recuperarse. La discusión sobre si adoptar el dólar como moneda oficial es la solución o un error histórico, parece lejos de resolverse, pero lo que está claro es que la estabilidad económica y la reconstrucción del país requieren decisiones difíciles y un consenso político que hoy no existe.


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