
La inteligencia artificial se ha convertido en el eje de la transformación de la banca española. En las últimas semanas, las principales entidades han anunciado cambios en sus organigramas y la creación de áreas específicas para impulsar esta tecnología. No se trata de una moda pasajera, sino de una apuesta estratégica que busca mejorar la eficiencia, personalizar el servicio y reforzar la seguridad.
El detonante de esta aceleración ha sido la irrupción de Mythos, un modelo de IA desarrollado por Anthropic, capaz de localizar vulnerabilidades en sistemas informáticos en cuestión de minutos. Este avance ha puesto en alerta al Banco Central Europeo (BCE), que ha reclamado a las entidades europeas un plan de contingencia para hacer frente a posibles ciberataques. El plazo para presentar ese plan vence el 31 de octubre, y la cuenta atrás ya ha comenzado.
La banca española se reorganiza en torno a la IA
Las entidades españolas no se han quedado de brazos cruzados. CaixaBank ha creado una Oficina de Inteligencia Artificial con alcance para todo el grupo, y ha aprobado una política corporativa para gestionar los usos y riesgos de esta tecnología. Otras entidades como BBVA, Santander, Bankinter o Sabadell también han impulsado iniciativas similares, aunque con matices. En BBVA, por ejemplo, se ha puesto en marcha un área global llamada AI Transformation, liderada por Antonio Bravo, cuyo objetivo es industrializar la creación de agentes inteligentes en toda la organización, reforzando que BBVA y OpenAI se alían para impulsar la banca.
Banco Sabadell, por su parte, ha creado un área de Transformación Corporativa e Inteligencia Artificial, integrada en la Dirección de Estrategia. Santander ha reforzado su equipo de IA con fichajes de alto nivel, y Bankinter ha lanzado un programa llamado IA First, dirigido por la propia CEO, Gloria Ortiz. Todas estas medidas buscan integrar la IA en el núcleo del negocio, no como una herramienta aislada, sino como parte de la estrategia global.

La inversión en esta tecnología es considerable. Unicaja, por ejemplo, ha previsto destinar casi 250 millones de euros a su transformación tecnológica entre 2025 y 2027, con acuerdos con NVIDIA, Deloitte y Google Cloud para desarrollar un banco conversacional basado en IA generativa. Los expertos coinciden en que la IA tendrá un impacto profundo en toda la cadena de valor, desde la relación con el cliente hasta la gestión del riesgo.

Mythos y la respuesta del BCE
La aparición de Mythos ha sido un revulsivo para el sector. Este modelo de IA, presentado por Anthropic a finales de abril, es capaz de descubrir fallos ocultos en sistemas informáticos en minutos, lo que lo convierte en una amenaza potencial si cae en malas manos. El BCE reaccionó con rapidez y pidió a las entidades europeas que analizaran sus vulnerabilidades y presentaran un plan de contingencia antes del 31 de octubre. La presidenta del Consejo de Supervisión del BCE, Claudia Buch, envió una carta a los consejeros delegados de los principales bancos de la eurozona, subrayando la urgencia de la situación.
En España, las entidades han tomado nota. CaixaBank, por ejemplo, ha incorporado agentes de IA a sus equipos de ciberseguridad y ha destinado 140 millones de euros adicionales este año a reforzar sus defensas. El banco ha visto un aumento del 46% en los ciberataques durante el primer semestre de 2026, lo que evidencia la necesidad de responder con IA a las amenazas impulsadas por IA, evitando riesgos como las estafas bancarias con noticias falsas creadas con IA. La entidad también ha puesto en marcha un programa de recompensas para hackers éticos, que ya ha permitido detectar vulnerabilidades críticas.

El BCE también ha insistido en la importancia de la supervisión humana. Aunque la IA puede automatizar muchas tareas, las decisiones relevantes deben contar con el juicio de profesionales. Esta es una de las claves para evitar sesgos y errores que puedan tener consecuencias graves.
El talento junior, en el centro de la transformación
Uno de los efectos más llamativos de la IA en la banca es el cambio en el papel de los becarios y graduados. Lejos de ser sustituidos por la tecnología, se han convertido en impulsores de su adopción. Según un informe de Bloomberg, en un banco privado de Londres, un becario fue el encargado de enseñar a su equipo a utilizar la IA generativa, incluyendo la creación de agentes para automatizar procesos. El propio becario lo describió como «enseñar a un padre a usar un smartphone».
Los datos respaldan esta tendencia. En la filial británica de Banco Santander, el 76% de los graduados que se incorporaron este año lo hicieron a programas vinculados a IA y datos, frente al 45% del año anterior. Lloyds Banking Group ha lanzado un programa de aprendizaje dedicado a la ingeniería de IA, y NatWest ha duplicado sus plazas para graduados en ingeniería. Standard Chartered, por su parte, ha aumentado la contratación de becarios y graduados en un 46% en banca corporativa y de inversión.

La IA está automatizando las tareas más rutinarias, como la revisión de documentos o la extracción de datos, lo que permite a los junior dedicar más tiempo al análisis y a proyectos de mayor envergadura. Sin embargo, también plantea un desafío: saber cuándo cuestionar los resultados de la IA. Sarah Juillet, directora del centro de carreras de Bayes Business School, advierte que los graduados que prosperarán no serán solo los que sepan usar la IA, sino los que sepan cuándo ponerla en duda. En un sector donde los errores pueden costar millones, esa capacidad crítica es esencial.
La banca española está, por tanto, en un punto de inflexión. La IA no solo está cambiando la forma de trabajar, sino también la estructura de las organizaciones y el perfil de los profesionales que necesitan. La presión regulatoria, la amenaza de ciberataques y la necesidad de ser más eficientes están impulsando una transformación que no tiene marcha atrás. Quien no se suba al carro de la IA, se quedará atrás.
