Interés compuesto

¿Qué es el interés compuesto?

Existen muchos conceptos financieros que, salvo que seas un verdadero experto, se te pueden escapar de tu entendimiento. Esto es lo que sucede, por ejemplo, en el caso del interés compuesto, algo muy importante sobre todo en cuestión de ahorros.

Pero, ¿qué es el interés compuesto? ¿En qué se diferencia con el interés simple? Y, sobre todo, ¿cómo se puede calcular este? Todo eso y mucho más es lo que vamos a comentar hoy contigo.

¿Qué es el interés compuesto?

El interés compuesto hace referencia al resultado que se obtiene se sumar el capital inicial con respeto a otros rendimientos. Por ejemplo, imagina que tienes un capital de 100 euros. Y eso te da rendimientos de 10 euros. El interés compuesto serían esos 100 euros de capital inicial más los 10 euros de rendimientos.

En otras palabras, es lo que se va sumando a esa primera inversión que has hecho que, a su vez, va generando nuevos intereses. De hecho, esa es la clave del interés compuesto, en que genere nuevos intereses.

Características del interés compuesto

Características del interés compuesto

Así, las características con las que te encuentras a la hora de hablar del interés compuesto son las siguientes:

  • Tienes un capital que va creciendo en cada periodo, que puede ser semanal, mensual, anual, bianual… Esto se establece según las condiciones que hayas pactado. Y el motivo por el que crece es porque se le van sumando los nuevos intereses y esos beneficios que obtienes.
  • La tasa de interés se va cambiando. Es algo lógico si tienes en cuenta que el capital que inviertes cada vez es mayor y eso repercute en que los intereses sean diferentes.
  • Al aumentarse esa tasa de interés, los intereses de lo que ganas son también mayores, por lo que siempre obtendrás un poco más de como empezaste.

Por eso, este concepto es tan importante y es lo que puede ayudarte a que los ahorros que tengas te aporten algo en lugar de estar parados.

Interés compuesto e interés simple

Interés compuesto e interés simple

Ahora bien, además del interés compuesto, también existe el concepto del interés simple. Ambos pueden parecer lo mismo, pero en realidad no lo son.

Para empezar, el interés simple se obtiene aplicándolo sobre el capital inicial, pero como este no cambia (porque será la primera cifra que hayas invertido), el interés siempre será el mismo en cada periodo, es decir, no se van sumando esos intereses al capital para que puedan generar otros nuevos.

El ejemplo más claro es cuando pones un capital inicial de 100 euros y recoges una ganancia de 10 euros. En lugar de usarlo para que el capital sea mayor, 110 euros, y obtener una rentabilidad mayor, lo que haces es retirar esos 10 euros y seguir con el mismo capital de 100 euros para seguir obteniendo un rendimiento igual todo el tiempo.

Para qué sirve

Como has podido ver, el interés compuesto sirve sobre todo para obtener una mayor rentabilidad de tu dinero. Al ir invirtiendo los beneficios para seguir ampliando el capital inicial, eso te reporta que, al final vas a conseguir mucho más dinero que si solo invirtieras una y otra vez tu capital.

De esta manera, será más beneficio para ti al finalizar ese periodo y obtendrás mucho más dinero que si lo hicieras solo con un interés simple.

Cómo se calcula el interés compuesto

Cómo se calcula el interés compuesto

Calcular el interés compuesto no es difícil, si bien la fórmula sí que puede asustar un poco.

Y es que la fórmula del interés compuesto es la siguiente:

Capital final = C0 x (1+Ti) ^t

En este caso, CO es como se le denomina al capital inicial, es decir, la cifra que inviertes por primera vez. Por su parte Ti es la tasa de interés anual (es decir, el interés que tendrás sobre ese capital); y t es el tiempo que vas a mantener esa inversión (^t significa elevado por el tiempo).

Este fórmula se debe calcular año a año, ya que el capital inicial va cambiando anualmente. Siguiendo con el ejemplo que hemos estado utilizando antes:

Si el primer año tenemos una inversión de 100 euros y lo ponemos al 10%, la fórmula sería:

Capital final= 100 X (1 + 0,10/1) ^ 1 = 110 euros. Eso es lo que ganarás el primer año.

Ahora bien, en el segundo año, la cosa cosa, porque el capital inicial ya no es de 100 euros, sino de 110.

Capital final= 110 x (1+ 0,10/1) ^ 1 = 121 euros. Ya estás ganando los 10 euros de antes más los 11 euros de ese segundo año.

Esto se puede hacer por x tiempo, que se establece por contrato, y puedes obtener una ganancia mucho mayor que si solo usaras el interés simple. De ahí que los expertos recomienden esta figura financiera antes que la otra para generar un mayor beneficio, sobre todo si los ahorros están parados y no se obtiene rentabilidad de ellos.

Dónde invertir para conseguir este interés

Ahora bien, después de lo que has leído sobre el interés compuesto, no queda duda de que es bastante suculento. Y es posible que tengas unos ahorros que no necesites y que te ayuden a obtener un rendimiento que, a largo plazo, puede ser muy interesante, ¿verdad que sí? Pero, ¿dónde se puede invertir para obtener interés compuesto?

Pues lo que más se suele hacer es acudir a la bolsa de valores. En ella, podrás encontrar diferentes instrumentos financieros, por ejemplo la renta fija y la renta variable. De esa manera, el objetivo es que adquieras acciones de una empresa que nos dé una rentabilidad anual, y conforme vas obteniendo ese «beneficio», lo reutilizas para comprar más acciones y que esa rentabilidad te vaya aportando un mayor beneficio.

¿Y eso cómo se hace? Pues lo mejor es que pidas asesoramiento a tu banco, o incluso que acudas a un bróker, que son los más especializados en este tipo de inversión y es mejor contar con una buena institución financiera que entienda que no probar suerte y acabar perdiendo esos ahorros (ya que, igual que puedes ganar, también puedes acabar perdiendo ese dinero que inviertes).


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