Gotion recibe 92 millones para su megaplanta de baterías en Valladolid

  • Industria concede 92 millones a Gotion High-Tech para dos megaplantas de baterías en Valladolid dentro del Perte VEC
  • Los proyectos suman 944,3 millones de inversión y se centran en la fabricación de cátodos y el reciclaje avanzado de baterías
  • La operación supone el relevo del plan inicial de Inobat y amplía el alcance a toda la cadena de suministro
  • Las autoridades locales reclaman que el proyecto se concrete tras el precedente fallido de la ayuda a Inobat

Planta de baterías en Valladolid

La empresa china Gotion High-Tech ha obtenido una ayuda pública de 92 millones de euros para levantar dos grandes instalaciones vinculadas a las baterías en Valladolid. Se trata de una adjudicación provisional dentro del Perte del vehículo eléctrico y conectado (VEC) que busca apuntalar la cadena industrial de la movilidad eléctrica en España.

Estos fondos respaldan dos proyectos que suman 944,3 millones de inversión y que colocan a la capital vallisoletana en el mapa europeo de los componentes clave para baterías. El movimiento llega tras un largo proceso en el que el plan inicial de la eslovaca Inobat quedó aparcado y dio paso a una apuesta de mayor envergadura liderada por el gigante asiático.

Cómo se reparten los 92 millones del Perte VEC

La resolución provisional del Perte VEC V detalla que la ayuda del Ministerio de Industria y Turismo se distribuye entre dos grandes iniciativas industriales en Valladolid. Aunque la financiación pública es solo una parte del presupuesto total, supone un impulso relevante para que los proyectos avancen.

El segundo eje del plan de Gotion en la ciudad se orienta al reciclaje avanzado de baterías y la recuperación de “black mass”, el material que concentra metales valiosos reutilizables. Esta línea industrial moviliza 411,5 millones y acapara la mayor parte de la ayuda estatal, con 83,3 millones de euros asignados de forma provisional.

En conjunto, las dos actuaciones alcanzan casi 1.000 millones de euros de inversión prevista, con los 92 millones de apoyo público actuando como palanca para atraer y asegurar el desembarco definitivo de la multinacional asiática en Castilla y León.

Megaplanta de baterías en España

Del proyecto de Inobat al desembarco de Gotion

La llegada de Gotion a la capital del Pisuerga es el resultado de un proceso largo y con varios giros. En origen, el terreno y las expectativas industriales estaban ligadas a la eslovaca Inobat, que planteaba una fábrica centrada principalmente en el ensamblaje de baterías.

Con el paso de los meses, la operación dio un vuelco: Gotion asumió la iniciativa con una propuesta mucho más amplia que no se limitaba al montaje final. La compañía asiática planteó un esquema que abarca prácticamente toda la cadena de valor, desde la materia prima y la producción de componentes clave hasta la distribución del producto terminado en el mercado europeo.

Este cambio de planteamiento obligó a Inobat a renunciar a una ayuda previa de 53,8 millones concedida también en el marco del Perte. A partir de ahí, Gotion tuvo que concurrir a una nueva convocatoria con su propio proyecto, adaptado a los requisitos y plazos del programa de apoyo al vehículo eléctrico y conectado.

La operación, por tanto, no solo supone un relevo empresarial, sino también una ampliación notable del alcance industrial: de una fábrica de ensamblaje se pasa a un complejo que incluye la producción de cátodos y un centro avanzado de reciclaje, con vocación de referencia europea en un segmento todavía poco desarrollado.

Una pieza en la estrategia europea de Gotion

El movimiento en Valladolid se enmarca en la estrategia de expansión de Gotion High-Tech en Europa. La firma china está reforzando su presencia en el continente en paralelo a otros grandes actores del sector de baterías, en un contexto de fuerte competencia y relocalización industrial.

En este tablero también se mueven compañías como CATL, que desarrolla una planta en Zaragoza junto al grupo automovilístico Stellantis. La llegada de proyectos de esta envergadura pretende asegurar suministro de componentes críticos para la industria del automóvil europea, reduciendo la dependencia exterior y generando nuevos polos industriales.

Gotion cuenta además con el respaldo de Volkswagen, su principal accionista, un factor que refuerza su posición en el mercado y encaja con los esfuerzos del grupo alemán por afianzar su cadena de suministro de baterías en Europa. Esta alianza es uno de los elementos que explica el interés por asentarse en territorio español.

La planta vallisoletana se coordinará con una instalación que la compañía ha anunciado en Marruecos, orientada a asegurar materias primas para sus proyectos europeos. De este modo, la multinacional configura un eje Marruecos-España-Europa que busca garantizar suministro, reducir costes logísticos y ganar peso en el mercado continental de la movilidad eléctrica.

Un enfoque diferente: del ánodo y cátodo al reciclaje

Las diferencias entre el plan de Inobat y el de Gotion han sido subrayadas también por responsables del Gobierno central. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ya apuntó que la propuesta de Gotion tiene un enfoque distinto, más centrado en componentes que apenas se fabrican en Europa.

Según explicó, mientras que Inobat ponía el acento en la batería terminada, Gotion llega con un proyecto más vinculado a la producción de ánodos y cátodos, ámbitos en los que actualmente no existen apenas iniciativas industriales en la Unión Europea. Este matiz sitúa a Valladolid en un nicho tecnológico que puede resultar clave a medio plazo.

Puente también señaló, tras una visita a la planta que la multinacional opera en Hefei (China), que la compañía no muestra una preocupación particular por el volumen de subvenciones. Sus demandas se orientan más a la agilización de trámites, la disponibilidad de suelo adecuado y la definición del proyecto energético que dará soporte a las instalaciones.

En palabras del ministro, las ayudas públicas no son la condición central del desembarco, aunque la firma prevé optar a distintos instrumentos de apoyo en las diferentes fases del proyecto. La clave, desde el punto de vista de la empresa, pasa por contar con seguridad jurídica, rapidez administrativa y un marco estable a largo plazo.

Expectación y cautela en Valladolid

En el ámbito local, la noticia de la adjudicación provisional ha sido recibida con una mezcla de satisfacción y prudencia. El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, valoró la ayuda de 92 millones como una «buenísima noticia», pero evitó lanzar las campanas al vuelo tras la experiencia previa con Inobat.

Carnero recordó que el 13 de mayo del año pasado se anunció un Perte de más de 50 millones ligado al proyecto anterior, que finalmente no llegó a concretarse por la falta de los avales necesarios. Aquel episodio dejó cierto poso de desconfianza y explica que ahora se hable más de «materializar» que de celebrar.

Según el regidor, lo que quieren los vecinos de la ciudad es que este tipo de anuncios se traduzcan en inversiones reales, actividad y empleo. El Ayuntamiento, afirmó, mantiene contactos permanentes con la empresa y continúa con las actuaciones que dependen de la administración local para facilitar la implantación.

Su temor es que se repita el desenlace de la iniciativa anterior, cuando la falta de garantías provocó que la ayuda quedara sin efecto. De ahí que el alcalde haya expresado su deseo de que el impulso desde el Gobierno central y los fondos europeos tenga esta vez un recorrido más sólido y duradero para Valladolid.

Impacto industrial y papel de España en la cadena de baterías

Más allá del caso concreto de Valladolid, la operación de Gotion se inserta en la apuesta de España por consolidarse como polo de producción de baterías dentro de Europa. La combinación de industria automovilística ya instalada, fondos comunitarios y proyectos como el Perte VEC busca reforzar la posición del país en la nueva economía eléctrica.

La construcción de dos megaplantas especializadas en cátodos y reciclaje contribuye a diversificar el tejido productivo más allá del ensamblaje de vehículos, acercando a territorio español actividades que hasta ahora se concentraban sobre todo en Asia. Esta relocalización se considera estratégica desde el punto de vista industrial y energético.

Al mismo tiempo, el énfasis en el reciclaje avanzado y en la recuperación de “black mass” se alinea con los objetivos europeos de economía circular. Reutilizar materiales críticos reduce la dependencia de importaciones de terceros países y mitiga parte del impacto ambiental asociado a la extracción de materias primas.

Aunque todavía es pronto para cuantificar el empleo directo e indirecto que generarán estas instalaciones, la magnitud de la inversión prevista y el carácter intensivo en tecnología del proyecto anticipan un efecto significativo en la economía local y regional, así como oportunidades para proveedores y centros de formación especializados.

Con la ayuda de 92 millones ya asignada de forma provisional, la pelota está ahora en el tejado de la empresa y las administraciones implicadas, que deberán coordinarse para que los plazos se cumplan, los trámites no se eternicen y el nuevo polo industrial de baterías en Valladolid deje de ser un anuncio para convertirse en una realidad palpable para la ciudad y para el conjunto del sector de la movilidad eléctrica en España.

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