Funcas eleva su previsión del PIB al 2,9% y advierte de enfriamiento

  • Funcas mejora su estimación del PIB al 2,9% por la revisión del INE y menor impacto arancelario
  • El impulso depende más de la demanda interna; el sector exterior resta crecimiento
  • Desaceleración prevista: 1,9% en 2026 y 1,7% en 2027, aún por encima de la media europea
  • Empleo e inflación evolucionan favorablemente, pero vivienda, inversión y déficit siguen siendo retos

Previsión de PIB de Funcas

Funcas ha movido ficha y sitúa el crecimiento de la economía española en el 2,9% para este ejercicio, un ajuste al alza que llega tras la actualización de la Contabilidad Nacional del INE y un contexto exterior algo menos adverso de lo previsto. En este nuevo escenario, la expansión se apoya con más intensidad en la demanda interna, mientras el tirón del sector exterior pierde fuelle.

El centro de análisis subraya que el avance continuará, pero lo hará a menor ritmo en los próximos años: 1,9% en 2026 y 1,7% en 2027. Pese a la moderación, España seguiría entre las economías que más crecen de la UE, aunque con un patrón de crecimiento menos equilibrado y más sensible a ciertos cuellos de botella.

Qué cambia con la nueva previsión

Evolución y previsiones del PIB

La mejora es de seis décimas respecto al escenario anterior de Funcas. Según la fundación, cinco décimas proceden del efecto arrastre tras la revisión del INE y una décima adicional se explica por un impacto menor del entorno arancelario estadounidense de lo que se descontaba semanas atrás.

que es el pib
Artículo relacionado:
Qué es el PIB

Por trimestres, la hoja de ruta apunta a un crecimiento intertrimestral del 0,6% y 0,5% en los dos últimos tramos del año, para estabilizarse en torno al 0,4% a lo largo de 2026. Es un perfil compatible con un ciclo más maduro y un entorno internacional menos favorable.

Funcas explica que la demanda nacional aportará alrededor de 3,1 puntos al crecimiento, con la inversión ganando protagonismo, un consumo privado que aguanta y un consumo público que se modera. En paralelo, el sector exterior restaría cerca de 0,2 puntos, reflejo de unas exportaciones más débiles y unas importaciones al alza.

Motores que pierden fuelle

Sectores impulsores del crecimiento

Tras dos años de gran impulso, el turismo empieza a normalizar su contribución. Funcas recuerda que en 2023 y 2024 aportó siete décimas al PIB, mientras que en el primer semestre de 2025 esa contribución rondó las tres décimas, menos de la mitad. El dinamismo persiste, pero su empuje ya no es tan diferencial.

El consumo público sigue creciendo, aunque su aportación también se reduce desde las siete décimas del bienio pasado a en torno a cuatro décimas este año. La prórroga presupuestaria y el menor ímpetu de los fondos europeos explican parte de ese menor impulso.

En el frente exterior, la mayor penetración de importaciones asiáticas ayuda a contener precios pero amplía el déficit comercial, mientras la debilidad de socios clave como Francia y Alemania complica la venta de productos españoles. Este giro hace que la demanda externa haya pasado de sumar a restar crecimiento en 2025.

Funcas indica que la economía española mantiene un diferencial positivo frente a la zona euro, pero advierte de que el patrón de expansión es ahora más dependiente de la demanda interna y, por tanto, más sensible a los condicionantes domésticos.

Inversión y vivienda: cuellos de botella a vigilar

Inversión, construcción y vivienda

La inversión empresarial continúa por debajo de niveles prepandemia en términos reales, aunque Funcas confía en una recuperación gradual apoyada por la mejora del ciclo y el despliegue de proyectos ligados a los fondos europeos. El impulso de la inversión en bienes de equipo seguirá notándose a medida que se ejecuten más proyectos.

El mercado de la vivienda se ha convertido en un condicionante central. En los últimos tres años se han creado cerca de medio millón de nuevos hogares, pero solo se han iniciado en torno a 300.000 viviendas, un desequilibrio que presiona precios y complica la movilidad laboral entre territorios.

Funcas prevé que la inversión en construcción repunte un 4,1% este año, 4,4% el próximo y 3% en 2027. Ese avance aliviará parte del déficit habitacional, pero el ajuste será gradual y no resolverá por sí solo las tensiones de oferta en las zonas más dinámicas.

Este cuello de botella en vivienda tiene implicaciones demográficas y laborales: el escenario de referencia contempla que la población activa extranjera aumente en 875.000 personas entre 2025 y 2027, frente a 1.080.000 en el trienio previo, lo que supone un 19% menos de incorporación de fuerza laboral respecto al periodo anterior.

Empleo, precios y cuentas públicas

Funcas calcula la creación de en torno a 550.000 empleos netos hasta 2027, con una tasa de paro que podría situarse en el 9,2% a final de ese año, el nivel más bajo desde 2007. El desafío pasa por acelerar la entrada de los jóvenes en el mercado laboral y facilitar el retorno al empleo de los parados de larga duración.

En precios, la previsión es que la inflación se mueva en el entorno del 2,5% este año, con presiones todavía visibles en alimentos y servicios, para converger hacia el 2% objetivo del BCE en 2026 y estabilizarse próxima a ese umbral en 2027, favorecida por un euro más fuerte y energía contenida.

En el ámbito fiscal, el déficit público se reduciría al 2,8% del PIB este año y bajaría dos décimas adicionales entre 2026 y 2027, hasta el 2,6%. La deuda pública seguiría una senda descendente lenta, hacia el entorno del 97,5% del PIB a finales de 2027, todavía en cotas elevadas en perspectiva histórica.

La senda trimestral del PIB encaja con este cuadro: 0,6% y 0,5% en los trimestres finales del año y alrededor del 0,4% por trimestre en 2026, dando forma a una moderación ordenada del ciclo sin señales de frenazo brusco a corto plazo.

Riesgos y posibles sorpresas

Entre los riesgos a la baja, Funcas cita un entorno geopolítico incierto, tensiones comerciales y valoraciones elevadas en los mercados financieros que podrían corregir si la trayectoria de tipos de interés en EEUU no acompaña. En un mundo más interconectado, España no sería ajena a sobresaltos globales.

Por el lado positivo, el alto ahorro de los hogares —encima del 11% en los últimos años— podría traducirse en más consumo si mejora la confianza, lo que añadiría tracción al PIB. No obstante, la persistencia de precios de la vivienda elevados lleva a muchas familias a reservar recursos para la compra, limitando ese efecto.

La combinación de menor empuje del turismo, moderación del gasto público y enfriamiento del sector exterior explica la desaceleración prevista, pero un repunte de la inversión empresarial y avances en vivienda pueden amortiguar el ajuste del crecimiento potencial en el medio plazo.

El nuevo cuadro de Funcas deja una idea central: España crece más que la media europea y encara un aterrizaje suave, aunque más dependiente de la demanda interna y con tres tareas pendientes —inversión, vivienda y déficit— que condicionarán cuánto y cómo se expanda la economía en los próximos años.