Formar una cartera de inversión aprendiendo de los errores

Una lección que deben extraer los inversores del derrumbe de los mercados de los mercados de renta variable como consecuencia de la pandemia del coronavirus es que no deben cometer los errores del pasado. Y que les ha hecho perder buena parte de su capital invertido en muy corto espacio de tiempo, al depreciarse los mercados bursátiles en una media del 41 %. En especial, ante la posible aparición de un suelo que detenga las bruscas y verticales caídas que han sufrido las acciones en estos días históricos. Cuando hace unas pocas semanas todas eran alegrías para los pequeños y medianos inversores.

Pero aun en los escenarios más negativos como el que estamos atravesando deben sacarse conclusiones positivas. Y esta debe ser una de las preferentes a partir de estos momentos: formar una cartera de inversión aprendiendo de los errores. No en vano, una de las formas para aprender en el siempre complicado mundo del dinero es aprendiendo de nuestros errores pasados y ahora estamos en un momento que sirve para llevar a cabo esta estrategia tan especial. Nadie podía imaginar que en este año íbamos a llegar a esta desagradable situación. En unos casos porque se han realizado ventas con muchas pérdidas en la cuenta de resultados y en otros porque sencillamente nos hemos quedado enganchados en nuestras posiciones.

Si se puede extraer una lección para el futuro es que la inversión debe estar diversificada por encima de otra serie de consideraciones, tal y como hemos estado advirtiendo en los últimos años ante lo que pudiese pasar. Porque no siempre los mercados de renta variable van a estar subiendo, tal y como ha pasado desde el año 2012, con algunos intervalos de corrección en los precios y de lateralidad. Porque al fin uy al cabo estamos hablando de bolsa, con lo positivo y negativo que esta clase de inversión tiene en todos los usuarios. Y por desgracia ha llegado un cisne negro con el que nadie contaba, ni tan siquiera los más reputados analistas en los mercados financieros. Pero estamos en este nuevo escenario y no cabe duda de que hay que reaccionar.

Cartera de inversión: más valores

La primera lección que se extrae de este nuevo escenario que nos ha deparado  la pandemia del coronavirus es que no hay que estar posicionado en un solo valor bursátil. Si no que por el contrario hay que repartir o distribuir el capital entre varias compañías cotizadas. Con el objetivo de minimizar las caídas que estamos viendo en estos días tan duros para todos los pequeños y medianos inversores. Hasta el punto de que los inversores que hubiesen tomado posiciones en IAG han visto como se le han evaporado sus ahorros en muy pocos días. Al pasar de un precio cercano a los ocho por cada acción a algo menos de los dos euros y con el riesgo que no vuelva a cotizar en los mercados de renta variable como consecuencia de su nacionalización.

Dentro de este contexto en la economía internacional, no menos cierto es el hecho de que estas crisis se salen mejor con una diversificación en la cartera de valores. Tratando de optar por diferentes sectores bursátiles en los que de ninguna forma deben faltar los defensivos. En este sentido, hay que complementar la inversión de una forma equilibrada y ajustada a nuestras necesidades particulares. En donde no debe prevalecer el perfil avaricioso que trata de obtener grandes plusvalías en muy poco espacio de tiempo. Por el contrario, se debe optar por valores que creen valor y que aborden líneas de negocio muy estable y que incluso puedan repartir dividendos entre sus accionistas.

Alejarse de los plazos cortos

No cabe duda de que para formar una cartera de inversión aprendiendo de los errores a partir de estos momentos se debe fija mucho más en los plazos de permanencia. En el sentido de que hay que enfocar las inversiones en bolsa como lo que son en realidad, una inversión al fin y al cabo. No operaciones especulativas tal y como se plantean los pequeños y medianos inversores más agresivos en los mercados de renta variable. Este hecho puede al final tener unas consecuencias funestas para los intereses de estos perfiles por parte de los usuarios. La especulación en bolsa puede tener sentido para realizar una operación puntual, pero como hábito habitual en todas ya que a la larga se tiene todas las papeletas para perder.

Mientras que por otra parte, tampoco nos podemos olvidar de que la inversión se puede canalizar como una estrategia para potenciar el ahorro. A través de una bolsa de ahorros estable de cara al medio y sobre todo largo plazo, incluso para solventar algún que otro momento complejo en el futuro o como complemento para la jubilación. Pero nada más. No en vano, nos podemos ver expuesto a una economía de guerra que sin lugar a dudas va a afectar a los mercados de renta variable a partir de estos momentos. Una de las claves del éxito en las operaciones es dirigirlas más al largo plazo que nunca. Con esta estrategia se evitará sorpresas puntuales que nos pueden crear problemas de liquidez.

Explorando nuevos mercados

Aun en los escenarios más adversos, como por desgracia es este que vivimos, suelen emerger auténticas oportunidades de negocio. Por este motivo es muy importante explorar nuevos mercados en la inversión y que hasta ahora habían estado inexplorados por buena parte de los pequeños y medianos inversores. Como por ejemplo, el de materias primas o sobre todo metales precisos ya que suelen ejercer como valores refugio en los escenarios de mayor inestabilidad en los mercados de renta variable tradicionales. En donde pueden rentabilizarse los ahorros con mayor eficacia que a través de los canales más convencionales. Pero que está recogiendo una gran parte de los flujos monetarios por parte de los grandes fondos de gestión.

Por otra parte, y en lo referente al oro hay que mencionar que se puede ver beneficiado por los bajos tipos de interés tanto a un lado como a otro del Atlántico. En este sentido, los tipos de interés se encuentran muy bajos y tampoco las perspectivas son de fuertes subidas. Como consecuencia se ha reducido enormemente el coste de oportunidad y si a eso le añadimos los costes de realizar la transacción por deuda y el potencial riesgo de invertir a largos plazos con la curva de tipos totalmente plana, son motivos suficientes como para empezar a pensar que los Bancos Centrales van a limitar al máximo sus ventas de oro e incluso es razonable pensar que podrían ser compradores netos por factores como la protección contra la inflación.

Estar pendientes de los soportes

Otra estrategia en la inversión se basa en ser más activos en la vigilancia de nuestras inversiones. Si esto se aplica con eficiencia se pueden evitar pérdidas muy graves para nuestra cuenta de resultados, a pesar de que ahora este movimiento ha sido muy rápido y se ha desarrollado sorprendiendo a todos los agentes financieros. Desde este punto de vista, cuando se perfora un soporte, a continuación la cotización suele caer con fuerza: la acción ha roto una barrera que se ha encontrado en su bajada, y una vez superada ésta, cae libremente, de ahí que haya que ajustar el precio de venta con el nivel del soporte. Cuando se supera una resistencia, por otro lado, la cotización también suele subir con fuerza. Son los efectos que tiene directamente en la cotización de un valor o índice y, que deben ser vigilados regularmente por parte del inversor para sacar provecho a sus operaciones.

Un nivel de soporte (resistencia) se fortalece conforme el precio se aleja de él (ella) después de haberlo probado. Si el precio repunta el 10 % después de haber probado un soporte, éste se considera más fuerte que si solamente hubiera repuntado, por ejemplo, un 6 %.  Teniendo siempre en cuenta que la respuesta de los mercados de renta variable en todo el mundo irá en función del nivel de recuperación de la economía internacional. Hasta el punto de que los diferentes analistas financieros plantean varios escenarios en  la resolución de esta crisis económica de especial relevancia para todos.

Mientras que por otro lado, otra de las claves para formar una cartera de inversión aprendiendo de los errores es teniendo más liquidez en nuestra cuenta de ahorro o corriente. No solo para sobrevivir de los escenarios más adversos en los mercados de renta variable, sino para aprovecharse de las oportunidades de negocio que los mercados van a deparar a partir de ese momento. Con la meta puesta en minimizar los efectos de las crisis económicas y bursátiles, tal y como está pasando en estos precisos momentos. En donde nunca se sabe cuál va a ser la decisión más acertada para proteger nuestro dinero. Pero a través de un cambio en nuestros hábitos en la relación con el mundo del dinero sí que puede ayudarnos a lograr estos objetivos tan deseados. Ya que es al fin y al cabo de lo que se trata en esta clase en esta clase de escenarios tan complejos. Todavía estamos a tiempo para variar nuestra estrategia en la inversión.


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