
Los fondos de bonos investment grade en mercados emergentes se han convertido en una de las grandes alternativas para quienes buscan renta fija con algo más de chispa que la deuda soberana tradicional, pero sin saltar de lleno al high yield más agresivo. En un entorno en el que los tipos de interés siguen siendo relativamente altos y la inflación empieza a moderarse, muchas gestoras han afinado sus estrategias para exprimir el binomio rentabilidad/riesgo en este segmento tan específico. Estos productos pueden compararse con fondos de inversión defensivos en términos de perfil riesgo/rendimiento.
La clave de estos fondos está en combinar emisores corporativos de calidad con la prima de riesgo propia de los mercados emergentes, aprovechando estructuras de cartera tipo “barbell” (barbell strategy), coberturas de divisa, gestión activa de la duración y un uso muy selectivo de tramos high yield o sin rating. Además, cada casa aporta su propia filosofía: desde enfoques puramente bottom-up hasta modelos híbridos que integran macro, análisis cuantitativo y criterios ESG.
Qué es un fondo de bonos investment grade de mercados emergentes
Dentro del universo de renta fija, los fondos de deuda corporativa emergente con grado de inversión invierten principalmente en bonos emitidos por compañías de países en desarrollo, normalmente denominados en monedas fuertes (sobre todo dólares estadounidenses y euros), aunque también pueden tener cierta exposición a divisas locales. Suelen formar parte de la categoría de renta fija emergente global y no se limitan a un único país o región.
Este tipo de fondos suele concentrarse en emisores con calificación crediticia investment grade, es decir, con ratings a partir de BBB-/Baa3, aunque muchos productos se permiten un pequeño porcentaje en high yield o incluso en emisiones sin rating para mejorar la rentabilidad potencial. De este modo, tratan de equilibrar el riesgo de tipo de interés con el riesgo de crédito, lo que genera fuentes de retorno parcialmente descorrelacionadas.
Una característica muy interesante de la deuda corporativa de mercados emergentes denominada en dólares es su sensibilidad a los tipos de interés de Estados Unidos. Esta vinculación tiende a ofrecer un cierto “colchón defensivo” ante episodios de volatilidad global: cuando suben los tipos, el componente de tipos pesa más; cuando el mercado se relaja y mejora el apetito por riesgo, los créditos de menor calificación tiran de la rentabilidad al alza.
De hecho, a largo plazo, el ratio de Sharpe de los bonos corporativos de mercados emergentes ha sido claramente superior al de la deuda corporativa estadounidense investment grade y al del índice Bloomberg Global Aggregate. Esto sugiere que, ajustando por riesgo, la combinación de duración, spread y diversificación geográfica jugó a favor del inversor paciente.
En la práctica, muchos fondos emergentes corporativos siguen un índice de referencia como el J.P. Morgan EMBI Global Diversified (en versión total return en USD), pero se desvían activamente en función de la visión del gestor, de las oportunidades idiosincráticas y de los límites internos de riesgo. Además, no es raro que estas estrategias estén catalogadas como artículo 8 según SFDR, integrando factores ambientales, sociales y de gobernanza en el proceso de inversión.

UBS (LUX) Emerging Market Corporate Investment Grade Bond (EUR Hedged)
Dentro de la oferta centrada específicamente en deuda corporativa emergente de alta calidad destaca la estrategia UBS (LUX) Emerging Market Corporate Investment Grade Bond, en su clase en euros cubierta (EUR Hedged). Está gestionada por UBS Asset Management y se clasifica dentro de la categoría de renta fija emergente corporativa global, con un sesgo claro hacia emisores con grado de inversión y monedas fuertes.
El objetivo del fondo es ofrecer exposición diversificada a empresas de mercados emergentes con balances sólidos y capacidad contrastada de pago, evitando la concentración en un solo país o región. Si bien la mayor parte de la cartera se sitúa en el universo investment grade, puede existir un cierto margen para tomar posiciones en bonos de menor calificación o en divisas locales, lo que añade un extra de potencial pero también algo más de volatilidad.
En términos de riesgo, la estrategia se mueve en el rango habitual de la renta fija corporativa emergente, con un nivel de volatilidad propio de una categoría que combina sensibilidad a los tipos de interés internacionales con riesgo de crédito específico de emisores y países. En rankings amplios de fondos de renta fija, productos de esta tipología pueden quedar muy diluidos (por ejemplo, posiciones en torno al 1761 de 2178 fondos), pero eso no implica necesariamente que su propuesta de valor sea débil, sino que compiten con universos muy heterogéneos.
Es importante subrayar que los resultados pasados de este tipo de fondos no garantizan un comportamiento similar en el futuro. La rentabilidad puede ser positiva o negativa y no está asegurada; el inversor podría no recuperar el capital invertido. Adicionalmente, los tipos de cambio pueden influir de forma notable incluso cuando la clase de participación está cubierta a euros, ya que el subyacente suele estar denominado en dólares.
Quien contemple invertir en esta clase de productos debe revisar siempre la documentación oficial (folleto, documento de datos fundamentales, ficha mensual, informes periódicos), donde se detallan comisiones, niveles de riesgo, política de inversión, índices de referencia, desgloses sectoriales y geográficos, y los avisos legales correspondientes.
Marco legal, advertencias de riesgo y acceso a la información
Buena parte de los fondos de renta fija emergente e investment grade distribuidos en España se comercializan bajo el paraguas de la Directiva UCITS (OICVM), de acuerdo con la normativa europea y la supervisión de organismos como la CNMV. Para acceder a cierta información en webs de grandes gestoras internacionales suele ser necesario aceptar términos legales y políticas de cookies, algo habitual por las restricciones regulatorias.
Antes de poder ver fichas de fondos, documentos KID o folletos en páginas de gestoras como BlackRock, el usuario debe confirmar que ha leído y entendido la información legal, así como la política de cookies. Esa aceptación permite instalar una cookie en el dispositivo para evitar mostrar de nuevo la pantalla de aviso durante un periodo determinado (por ejemplo, seis meses), salvo cambios relevantes en el contenido legal.
Entre las advertencias más frecuentes figura la limitación geográfica de comercialización de muchos fondos: determinados vehículos no pueden ofrecerse legalmente en Estados Unidos o Canadá, o bien están reservados a inversores institucionales en ciertos países. En el caso de España, la CNMV publica el listado de fondos registrados para su venta, y acceder desde España a secciones de otros países suele hacerse bajo responsabilidad exclusiva del inversor.
Las webs de gestoras también enfatizan que la información publicada no constituye una oferta de compra o venta, ni un asesoramiento financiero, fiscal o legal personalizado. Recalcan que la inversión debe hacerse siempre sobre la base de la documentación oficial, y que pueden requerirse datos adicionales de identificación por obligaciones de prevención de blanqueo de capitales.
Además, muchas entidades incorporan renuncias de responsabilidad en relación con la exactitud o integridad de los datos, así como con problemas de transmisión (pérdida o corrupción de datos, cortes de energía, fallos de comunicación). También suelen recordar que algunas estructuras de fondos no cuentan con “pasivo segregado” entre compartimentos, lo que teóricamente permitiría que activos de otros subfondos cubrieran un déficit de uno concreto, cuestión que viene detallada en los folletos.
Otro componente esencial son las advertencias sobre el rendimiento pasado y los riesgos de mercado: se incide en que el valor de las inversiones y de las rentas que generan puede subir o bajar, que los tipos de cambio pueden influir significativamente y que, en fondos de mayor volatilidad, las oscilaciones pueden ser especialmente intensas y repentinas.
En cuanto a la información de terceros, como Morningstar o S&P Capital IQ, las gestoras subrayan que las calificaciones, ratings o análisis son meramente opiniones, no garantías, y no deben utilizarse como única base para tomar decisiones de inversión. Se insiste en que estos datos están protegidos por derechos de autor y no se pueden copiar o redistribuir libremente.
La búsqueda de alfa en bonos corporativos emergentes
En el segmento específico de bonos corporativos de mercados emergentes, una de las tesis más sólidas es la capacidad de estas empresas para resistir distintos ciclos de mercado. Durante más de una década, esta clase de activo ha permitido participar en los tramos alcistas con menor caída relativa en los periodos bajistas frente a otros segmentos de crédito global.
La estructura barbell natural de este mercado equilibra el riesgo de tipos y el riesgo de crédito. Por un lado, la deuda de mayor calidad y duración controla la sensibilidad a los movimientos de tipos de interés; por otro, los créditos de menor calificación aportan “punch” en momentos de apetito por el riesgo. Esto se traduce en una correlación negativa entre ambos componentes, ayudando a suavizar la volatilidad total de la cartera.
La mayoría de estos mercados se referencian a índices como el J.P. Morgan EMBI Global Diversified, que recogen un amplio abanico de países y sectores. Sobre esa base, muchos gestores construyen estrategias de alta convicción buscando alfa mediante selección de emisiones (bond picking), rotación táctica entre sectores y gestión activa de duración y divisa.
En los últimos años han ganado protagonismo los enfoques que integran factores ESG. Muchos fondos de corporativos de emergentes están clasificados como artículo 8, lo que significa que promueven características medioambientales y/o sociales, aunque no persiguen un objetivo de inversión sostenible estricto como los artículo 9. Esto se traduce en exclusiones de ciertos emisores y en análisis adicionales de gobierno corporativo.
Para el inversor final, estos fondos permiten acceder de forma diversificada a una clase de activo compleja que, en caso de abordarse mediante compra directa de bonos, exigiría un tamaño de cartera mucho mayor, acceso a mercados institucionales y recursos internos de análisis que normalmente solo tienen las grandes gestoras. También es posible abrir posiciones similares a través de ETFs, aunque con diferencias operativas y de liquidez.

Fondos destacados de renta fija investment grade y su enfoque
Aunque no todos los fondos que se mencionan a continuación son puramente de mercados emergentes, sí forman parte del universo de renta fija investment grade que muchos selectores combinan con crédito emergente. Sus características ayudan a entender cómo se construyen carteras sólidas en este entorno.
El M&G European Credit Investment Fund, por ejemplo, se centra en el crédito europeo investment grade, con hasta un 15% de margen para high yield. Su objetivo es batir al ICE BofA Euro Corporate Index en unos 0,75 puntos porcentuales a lo largo del ciclo, apoyándose en uno de los equipos de analistas de crédito más grandes y experimentados de Europa.
La filosofía de M&G es claramente value y bottom-up: buscan emisiones cuyos precios se hayan desviado de los fundamentales por episodios de miedo o pánico, así como compañías con mejora de crédito aún no reflejada en las cotizaciones. El proceso pasa por cinco etapas bien definidas: identificación de oportunidades, evaluación de si los movimientos de precio están justificados, construcción de cartera, ejecución a través de mesas en Londres, Chicago y Singapur, y control de riesgos cuantitativos y cualitativos.
En cuanto a métricas de resultado, este fondo luce cinco estrellas Morningstar y se sitúa en el top 5 percentil de su categoría a 3, 5 y 10 años, lo que le ha ganado un lugar estable en las listas de recomendaciones para exposición a crédito IG europeo.
Por otro lado, el Man Global Investment Grade Opportunities representa un enfoque global y muy flexible dentro de la renta fija con grado de inversión. Gestionado por Jonathan Golan, uno de los gestores de renta fija mejor valorados (rating AAA Citywire), se apoya en un pequeño equipo de analistas senior y un gestor adjunto para construir una cartera de alta convicción.
Este fondo mantiene al menos un 80% en bonos con rating BBB o superior, con la posibilidad de destinar hasta un 20% a high yield. El estilo es claramente activo y agnóstico respecto al índice: no se restringe ni por geografías ni por sectores, lo que permite aprovechar oportunidades en diferentes mercados y mitigar riesgos específicos de una región.
La filosofía de inversión del Man Global Investment Grade Opportunities gira en torno a un margen de seguridad claro en la valoración, historias de mejora crediticia y un proceso bottom-up profundo. Buscan empresas de gran valor poco seguidas por el mercado, manteniendo criterios mínimos de rentabilidad esperada constantes a lo largo del ciclo, lo que da al fondo un sesgo contracíclico y resiliente, con énfasis en la generación de alfa a través de riesgo idiosincrático.
Durante los últimos años, este fondo ha apostado de forma notable por Europa, especialmente por el sector financiero en un sentido amplio y por el inmobiliario residencial, movimientos que le han permitido superar de forma holgada a su índice de referencia y posicionarse como uno de los productos más seguidos en la categoría de renta fija global IG.
Estrategias especializadas en ABS y renta fija global flexible
Un enfoque algo distinto dentro del universo investment grade es el del Goldman Sachs AAA ABS, que se centra en activos titulizados de alta calidad (ABS) en Europa. Este tipo de producto se vio muy cuestionado tras la crisis subprime de 2008, pero desde entonces el marco regulatorio europeo ha cambiado de forma radical.
Con la entrada en vigor del Reglamento Europeo de Titulización (SECR) en 2019, se endurecieron los requisitos sobre retención del 5% de las emisiones por parte del originador y se reforzaron los modelos de calificación y transparencia. El resultado ha sido un mercado de ABS europeo más sólido, con una oferta anual superior a 100.000 millones de euros, de tamaño comparable al crédito europeo investment grade.
La propuesta de valor del fondo Goldman Sachs AAA ABS se basa en ofrecer un “pick-up” de rentabilidad de alrededor de 100 puntos básicos por encima del crédito IG europeo, pero con una duración muy corta (puede moverse en torno a 0,08 años en el tramo mínimo). Se centra en los tramos senior más líquidos del universo ABS europeo, donde el pool subyacente tendría que registrar tasas de default muy elevadas (por ejemplo, en torno al 5,4% anual) para que se produjera la primera pérdida en el tramo.
Para controlar el riesgo de crédito y de extensión, el equipo de Goldman Sachs ha desarrollado Intex, una herramienta interna que permite modelizar flujos de caja, escenarios de prepago y estrés de colateral. Mantienen un WAL (vida media ponderada) por debajo de cuatro años gracias a la amortización anticipada y a una alta diversificación por sectores y países.
La otra gran pata especializada es el Morgan Stanley Investment Funds – Global Fixed Income Opportunities, un fondo de renta fija mixta global que agrupa las mejores ideas de los distintos equipos de la plataforma de renta fija de Morgan Stanley IM, que gestiona más de 200.000 millones de dólares en activos.
Esta estrategia, con unos 4.600 millones de dólares bajo gestión, puede invertir en crédito investment grade, high yield, deuda soberana desarrollada y emergente, ABS/MBS y convertibles. Al menos la mitad de la cartera debe mantenerse en grado de inversión y la duración se puede mover entre 0 y 6 años (aunque habitualmente se sitúa en el rango de 2 a 5 años).
El proceso combina un análisis macro top-down liderado por el CIO de renta fija, que utiliza herramientas fundamentales y cuantitativas para detectar oportunidades, con un intenso análisis bottom-up de cada uno de los seis equipos especializados por activo. Además, cuentan con un comité de asset allocation específico y una mesa propia de ejecución que les da agilidad frente a fondos de mayor tamaño.
Este fondo prioriza actualmente el crédito de calidad, mostrando cautela en high yield (donde perciben spreads demasiado ajustados) y en emergentes, donde han reducido posiciones. Ven oportunidades selectivas en titulizaciones y mantienen una duración neutral en torno a 3 años. La estrategia está clasificada como artículo 8, integrando factores ESG de forma sistemática.
Crédito europeo: selección de emisiones y gestión activa de la duración
Dentro del crédito europeo investment grade, varios fondos destacan por su enfoque muy selectivo y su capacidad para gestionar la duración de manera activa, lo que es especialmente relevante en un entorno de normalización monetaria tras años de tipos ultrabajos.
R-Co Conviction Credit Euro, gestionado por Rothschild & Co, es una de las apuestas claras sobre crédito corporativo europeo. Cuenta con más de 3.000 millones de euros bajo gestión y un equipo dirigido por Emmanuel Petit y Philippe Lomné, respaldado por cinco especialistas en crédito europeo.
La estrategia invierte al menos un 80% en bonos investment grade europeos, con la posibilidad de utilizar hasta un 10% en high yield y otro 10% en emisiones sin rating. El objetivo no es usar el high yield como “cubo de basura” para downgrades, sino identificar “rising stars”, compañías con fundamentales sólidos que, por ineficiencias de mercado, ofrecen una prima de rentabilidad injustificada.
La duración se gestiona activamente, moviéndose normalmente entre 3 y 5 años, ligeramente por debajo o en línea con los índices de crédito europeo (que rondan los 4-4,5 años). A diferencia de otras estrategias, utiliza bonos gubernamentales a corto plazo para ajustar duración, con límites internos que restringen el uso de futuros, lo que constituye un rasgo diferenciador.
El proceso arranca con una visión macro top-down sobre curvas y entorno económico, pero la principal fuente de alfa es el análisis bottom-up de emisores, muy centrado en solidez financiera, liquidez y probabilidad de mejora crediticia. La herramienta interna MIRES y el módulo PORT de Bloomberg permiten monitorizar liquidez, exposición y hacer pruebas de estrés en tiempo real, mientras que los controles pre-trade, integrados con Bloomberg/CMGR, refuerzan el control operativo.
MFS Meridian Funds – Euro Credit, por su parte, es otro de los pesos pesados del crédito europeo, con un historial sólido y una duración media en la horquilla de 4-5 años. Gestionado por un equipo que incluye a la española Pilar Gómez-Bravo y a Andy Li, cuenta con 2 gestores, 11 analistas, 3 traders y 2 especialistas macro.
El rating medio del fondo se mantiene en territorio investment grade (actualmente en torno a BBB+), con una exposición al high yield muy selectiva (hasta un máximo del 20%, aunque en la práctica se sitúa alrededor del 5%). Ese tramo high yield se cubre con derivados con el objetivo de eliminar la beta agregada, apostando únicamente por el bond picking de los analistas.
Esta estrategia se centra especialmente en el segmento BBB y BB, donde consideran que las ineficiencias de mercado son mayores y la rentabilidad por unidad de riesgo, más atractiva. La generación de alfa se apoya sobre todo en la selección de emisores y en el asset allocation sectorial, dejando la duración relativamente alineada con el índice Bloomberg Euro Aggregate Corporate (con un margen de alrededor de +/- 1 año).
Un rasgo interesante del MFS Euro Credit es el uso de emisiones en dólares o libras de emisores europeos, donde tras cubrir la divisa a euros pueden obtener una rentabilidad superior a la de emisiones equivalentes denominadas directamente en euros, con primas de hasta 100 puntos básicos. A cierre de enero, la exposición a Estados Unidos era de alrededor del 19% y la de emergentes, del 6%.
A nivel sectorial, el fondo mantiene un peso importante en el sector financiero (aproximadamente un 30%), sobre todo en papel senior, con menor exposición a subordinadas. También muestra preferencia por sectores con visibilidad de flujos de caja, como telecomunicaciones, y mantiene una posición infraponderada en sectores cíclicos como automoción.
Schroder Euro Corporate Bond: gestión temática y alta convicción en crédito europeo
El Schroder International Selection Fund Euro Corporate Bond es uno de los fondos activos con mayor patrimonio en crédito europeo. Está gestionado desde Fráncfort por Patrick Vogel y su equipo de crédito europeo, que agrupa perfiles especializados en análisis fundamental, inversión cuantitativa, sostenibilidad y segmentos específicos de crédito investment grade.
Su índice de referencia es el ICE BofA ML Euro Corporate Index, aunque el gestor tiene libertad para desviarse significativamente en términos de sectores, emisores o incluso tipos de crédito, lo que le permite aprovechar nichos que no están bien reflejados en el benchmark. La duración puede separarse hasta 2 años por encima o por debajo del índice.
La construcción de cartera parte de un enfoque top-down temático, identificando grandes tendencias como el envejecimiento poblacional, cambios en hábitos de consumo, factores medioambientales o desarrollos tecnológicos. Estas temáticas se traducen en ideas concretas que el equipo de análisis incorpora a su cobertura de empresas y emisiones, asignando cada emisor a distintos “temas” según su encaje.
El nivel de convicción de cada posición depende del número de temáticas que respalden la inversión y de la calidad del análisis fundamental. En los últimos años la cartera se ha movido entre unas 420 y 570 posiciones entre bonos y efectivo (este último con un máximo del 10%), con una rotación anual media de alrededor del 57,5%.
Este fondo suele presentar una beta superior a 1 dentro de su categoría, es decir, tiende a ser algo más agresivo que el universo medio de crédito IG europeo. Aprovecha al máximo su posibilidad de invertir hasta un 20% en high yield, incluyendo convertibles, y puede destinar alrededor del 10% a deuda de mercados emergentes.
Si se observa su comportamiento desde el lanzamiento, el fondo se ha mantenido en primer cuartil a 1, 3, 5, 10 y 15 años. Los años 2021 y 2022 resultaron más complicados, especialmente por la selección de emisiones y una apuesta sobreponderada en inmobiliario, pero esa misma posición acabó funcionando como viento de cola en 2023 y 2024, junto con una buena selección en crédito híbrido y deuda financiera.
Tras repasar todos estos vehículos, se observa un patrón común: el peso de la gestión activa, el análisis fundamental detallado y la diversificación geográfica y sectorial son los ingredientes clave para que los fondos de bonos investment grade —incluidos los de mercados emergentes— puedan ofrecer una combinación razonable de rentabilidad, control de riesgo y resiliencia a lo largo de distintos ciclos, siempre bajo el recuerdo de que los mercados no dan garantías y de que la disciplina del inversor resulta tan importante como la habilidad del gestor.