Externalidad negativa

externalidad negativa

¿Has oído hablar alguna vez de la externalidad negativa? ¿Sabes lo que significa? A pesar de que por su nombre puedas considerar que es algo negativo, muchas veces no tiene por qué ser así.

Por eso, lo primero es conocer a fondo todo lo que este término conlleva. ¿Vamos a ello?

Qué es la externalidad negativa

Qué es la externalidad negativa

El concepto de externalidad negativa es fácil de entender. Es cualquier efecto que cause un daño a la sociedad. Estos efectos puede venir dados por una actividad ya sea de producción o de consumo y al contrario que las previstas, esta viene de improviso.

Dicho de otra forma, es una consecuencia negativa en la sociedad que se produce por una producción o un consumo y cuyo efecto no está presente en los costes.

Pongamos un ejemplo. Imagina una empresa de galletas. Sacan al mercado un nuevo lote que distribuyen en las distintas tiendas o supermercados.

Y, al cabo de unos días o semanas, empieza a haber casos de personas que se han intoxicado o enfermado y el punto en común de todas ellas son esas galletas. Esto se puede encuadrar dentro de lo que es la externalidad negativa porque estamos provocando unos efectos secundarios negativos y nocivos a terceros.

Además, cumple con la otra característica, que es que no se ha previsto esto y por tanto el coste no se puede compensar con una reserva de dinero (por lo que pudiera pasar).

¿Entiendes así la externalidad negativa? Realmente es una consecuencia negativa que no se tiene en cuenta a la hora de fijar un precio para vender esos productos y tampoco se tiene una dotación de imprevistos.

En palabras de Jean-Jacques Laffont: «Las externalidades son efectos indirectos de las actividades de consumo o producción, es decir, los efectos sobre agentes distintos al originador de tal actividad (y) que no funcionan a través del sistema de precios».

Tipos de externalidades

Tipos de externalidades

Si bien ya conoces más a fondo lo que es la externalidad negativa, también habrás intuido que hay una positiva. En realidad, la clasificación de las externalidades se divide en tres grandes grupos:

Externalidad positiva

Es aquella en la que se produce con un beneficio. Vamos a poner un ejemplo. Imagina que tienes una empresa de miel. Y tienes abejas que son las que te producen la miel. Al lado, un agricultor decide plantar manzanos. Estos dan flores pero necesitan ser polinizados para conseguir que den frutas. Normalmente, lo que harías sería hacerlo «artificialmente».

Pero aquí están las abejas. Y estas están libres, con lo que pueden acabar en el terreno de los árboles y nutrirse del néctar de las flores. A cambio, poliniza la flor y de ahí sale el fruto.

¿Qué nos indica esto? Que ambos negocios salen ganando sin necesidad de gastar nada. Es decir, hay una externalidad positiva porque ambos se benefician y no tienen que dedicar un costo (y tiempo) a hacer algo de manera artificial.

Externalidad negativa

Es la que te hemos comentado antes. Se produce cuando una acción perjudica a una tercera. Pongamos otro ejemplo.

Imagina un río lleno de peces. Para que estén sanos es necesario que el agua sea pura, que haya alimento, etc. Pero, al lado, hay una fábrica de tintes. Y resulta que los productos químicos a veces caen al río. Con lo que los peces están conviviendo en un entorno nada adecuado. Incluso pueden ser tóxicos.

Ahora piensa que esos peces se capturan y se venden en las pescaderías. Una familia los compra y se lo come. Y enferma.

¿Ves la relación?

Externalidad posicional

Por último, tenemos la externalidad posicional. Esta es una de las últimas que ha aparecido y se la atribuye a Fred Hirsh quien la comentó en 1976. Se trata de una externalidad que va a depender de la posición en la que estén los actores o los bienes en una situación.

Un ejemplo sería la compra de una joya por una persona. Este puede pensar que la joya es una forma de darle a entender a otra persona lo mucho que la quiere. Pero por otro lado, otros pueden pensar que intenta demostrar que se puede gastar más dinero que otros. O que quiere comprar joyas porque se siente mal por algo que ha hecho.

Si te fijas, según la persona a la que se le pregunte, puede haber distintas posiciones.

Por qué se produce la externalidad negativa

Por qué se produce la externalidad negativa

Cuando hemos definido la externalidad negativa se ha hecho referencia al consumo y a la producción como motivos de esta. Pero, ¿por qué exactamente?

En el caso del consumo, hablamos de decisiones consumo. Algo que compremos o algo que utilicemos.

Por su parte, en la producción se refiere sobre todo a las decisiones que toma la empresa para producir ese bien o servicio.

Has de tener en cuenta también que las externalidades no solo pueden verse provocadas por uno de esos factores, sino por los dos al mismo tiempo.

Cómo se solucionan

Queda claro que las externalidades negativas no son algo bueno, sino todo lo contrario. Por eso, evitarlas es muy importante. Para ello, el propio Gobierno puede ayudar.

¿Cómo lo hace? De esta forma:

  • Proporcionando una buena educación a la sociedad. No solo para evitar incurrir en estas situaciones, sino para que, aquellos que trabajan o que montan empresas puedan ser conscientes de estos problemas y pongan los medios para evitarlos.
  • Imponiendo impuestos. No para recaudar en sí mismo, sino para que las propias empresas sean conscientes de que deben tener en cuenta estos casos. De hecho, normalmente se establecen parámetros dentro de los impuestos beneficiando más a aquellas que reducen la contaminación o ayudan al medio ambiente y a la sociedad frente a las que no.
  • Regulando. Con normativas, leyes, etc. para preservar el buen hacer y la calidad.

Por supuesto, además de estas soluciones, también se pueden acatar otras que mejoren aún más el que no aparezca este problema.

Otros ejemplos de externalidades negativas

Más allá del tema consumista, en realidad la externalidad negativa puede relacionarse con muchos otros temas.

Por ejemplo:

  • Los fumadores pasivos que deben soportar el humo de los activos y que perjudican su salud.
  • La contaminación acústica que afecta seriamente a las personas que deben soportarla (las discotecas, o fiestas en la calle en zonas donde la gente duerme).
  • La contaminación lumínica, que puede perjudicar el sueño de aquellos que duermen con luces, o no pueden dormir.
  • Cría intensiva de animales, que provoca que estos estén hacinados o no tengan una buena calidad de vida.
  • Y muchos más.

¿Te ha quedado claro lo que implica la externalidad negativa y por qué es importante evitarla?


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