
El euríbor a 12 meses, referencia clave para millones de hipotecas en España, encara la recta final de 2025 moviéndose en una franja relativamente estrecha, en torno al 2,25% – 2,30%. Tras varios meses de ligeros repuntes, el índice vuelve a situarse en niveles superiores a los del verano, pero todavía por debajo de los registrados hace un año.
Este comportamiento está teniendo un efecto directo en las familias con hipoteca. Quienes revisan su préstamo con referencia al euríbor de hace doce meses siguen notando cierto alivio en la cuota, mientras que los que actualizan su tipo de interés cada seis meses empiezan a encontrarse con revisiones algo más pesadas. Todo ello en un entorno en el que el Banco Central Europeo (BCE) ha optado por mantener los tipos oficiales estables, enviando un mensaje de calma al mercado.
Euríbor diario y media de diciembre: así se está moviendo el índice

En los últimos días hábiles de diciembre, el euríbor diario se sitúa muy cerca del 2,26%, encadenando pequeñas oscilaciones que refuerzan la sensación de estabilidad relativa que domina el mercado interbancario.
Por ejemplo, el 24 de diciembre de 2025 el euríbor diario se colocó en el 2,259%, seis milésimas menos que en la sesión anterior (2,265%). Unos días antes, el 22 de diciembre, el índice se había anotado un 2,269%, apenas 0,003 puntos por encima de la jornada previa. Son movimientos muy contenidos que contrastan con los bandazos vividos en años anteriores.
Si se observa el conjunto del mes, la media provisional de diciembre se sitúa en torno al 2,270% – 2,271%. Este dato es especialmente relevante para las hipotecas variables, ya que es el que se toma como referencia en muchas revisiones anuales. Además, todo apunta a que diciembre se convertirá en el quinto mes consecutivo de ascensos, consolidando una suave tendencia al alza tras la fase de corrección que dominó la primera mitad del año.
A pesar de este repunte reciente, el euríbor continúa claramente por debajo de los niveles de diciembre de 2024, cuando la media mensual rondaba el 2,436%. En términos interanuales, el índice acumula una caída cercana a las 0,17 décimas, suficiente para seguir generando pequeños ahorros a muchos hipotecados, aunque mucho menos llamativos que los que se veían hace unos meses.
Evolución del euríbor en 2025: de la corrección a la nueva estabilidad

El comportamiento del euríbor a 12 meses a lo largo de 2025 ha sido irregular, alternando descensos significativos en la primera parte del año con una recuperación moderada desde el verano.
El índice arrancó enero en torno al 2,525%, todavía muy condicionado por las subidas de tipos del BCE de los últimos años. A partir de ahí encadenó varios meses de ajuste: febrero cerró en torno al 2,407%, marzo en el 2,398%, abril en el 2,143% y tanto mayo como junio lo hicieron en el entorno del 2,081%. Julio marcó el mínimo anual cerca del 2,079%, lo que permitió un respiro notable para las hipotecas variables que se revisaron en ese tramo.
A partir de agosto, sin embargo, la tendencia se dio la vuelta. El euríbor volvió a repuntar hacia el 2,114% en agosto, 2,172% en septiembre y 2,187% en octubre. Noviembre confirmó este cambio de tono al cerrar en 2,217%, cuarto mes consecutivo de subida. Diciembre va camino de convertirse en el quinto mes al alza, con una media provisional situada en el entorno del 2,27%.
En resumen, 2025 ha sido un año marcado por una primera fase de descensos y una segunda etapa de cierto rebote, pero dentro de un rango mucho más contenido que el de 2023. El índice se ha movido entre aproximadamente el 2,08% y el 2,53%, lo que ha permitido a familias y entidades financieras planificar con mayor previsibilidad frente a periodos de fuerte volatilidad recientes.
Qué es el euríbor y por qué pesa tanto en las hipotecas
El euríbor (Euro Interbank Offered Rate) es el tipo de interés al que un grupo de grandes bancos de la zona euro está dispuesto a prestarse dinero entre sí en el mercado interbancario. Se calcula a partir de las propuestas de un panel de entidades y se publica todos los días laborables alrededor de las 11:00 horas.
En la práctica, este índice se ha convertido en el principal referente para fijar el interés de las hipotecas variables y muchas mixtas en España. La fórmula habitual consiste en sumar el valor del euríbor a 12 meses a un diferencial fijo que establece cada banco. Por ejemplo, con un euríbor del 2% y un diferencial del 1%, el tipo aplicable al préstamo sería del 3%.
La clave para los hogares es que las revisiones de la hipoteca no se realizan con el dato diario puntual, sino con la media mensual correspondiente al mes de referencia. Así, si una hipoteca se revisa con el euríbor de diciembre de cada año, lo relevante no es la cotización concreta de uno u otro día, sino la media de todo el mes.
Desde comienzos de siglo, el euríbor a 12 meses se ha consolidado como el índice fundamental para el mercado hipotecario español. Se estima que alrededor de tres cuartas partes de las hipotecas vivas han estado referenciadas históricamente a este indicador, lo que explica por qué cualquier pequeña variación tiene repercusiones directas sobre el bolsillo de millones de familias.
Impacto actual en las hipotecas: quién gana y quién pierde
La combinación de un euríbor estabilizado en la franja baja del 2% y unos tipos oficiales del BCE sin cambios ha producido un escenario mixto para los distintos perfiles de hipotecados.
Por un lado, las hipotecas variables con revisión anual siguen beneficiándose de un euríbor algo más bajo que hace doce meses. Tomando como referencia una hipoteca estándar de 150.000 euros a 25 años, con un diferencial del 1%, el paso de un euríbor cercano al 2,436% en diciembre del año pasado a una media provisional en torno al 2,27% implica una reducción de la cuota de algo más de una decena de euros mensuales. Hablamos de unos 12-13 euros de ahorro al mes, en torno a 150-200 euros al año, según los cálculos habituales del sector.
En el caso de préstamos de mayor importe, por ejemplo 300.000 euros al mismo plazo, la rebaja mensual puede situarse alrededor de los 25 euros, lo que se traduce en unos 300 euros al año. Se trata de una mejora modesta, pero significativa si se compara con el encarecimiento vivido en la etapa de subidas más intensas.
En cambio, están empezando a notar el giro alcista de los últimos meses. Quienes actualizaron su préstamo en verano con un euríbor cercano a los mínimos del año y se enfrentan ahora a una media mensual más elevada verán cómo sus cuotas repuntan ligeramente, rompiendo la racha de descensos encadenados.
Aun así, la menor volatilidad del índice tiene un efecto positivo no menor: permite planificar las finanzas domésticas con menos sobresaltos. Para muchos hogares, saber que el euríbor se mueve en una banda relativamente predecible —alrededor del 2% y lejos de los picos superiores al 3% de 2023— se traduce en una sensación de estabilidad que había desaparecido en los últimos años.
Cómo ha cambiado el mercado hipotecario español
El escenario actual del euríbor también ha reordenado las preferencias de los compradores de vivienda. Tras un periodo de tipos muy bajos que favoreció las hipotecas variables, el giro de la política monetaria europea ha empujado a los consumidores hacia opciones que ofrezcan mayor certidumbre a largo plazo.
Los datos recientes de intermediarios y portales especializados apuntan en la misma dirección: las hipotecas a tipo fijo han vuelto a colocarse en cabeza como producto más demandado. En torno a seis de cada diez nuevos hipotecados se decantan por asegurar un tipo de interés constante durante toda la vida del préstamo, asumiendo algo menos de flexibilidad a cambio de cuotas inalterables.
En paralelo, las hipotecas mixtas también han ganado peso. Estas combinan un tramo inicial a tipo fijo —por ejemplo, cinco o diez años— con una fase posterior variable ligada al euríbor. Su atractivo reside en que ofrecen una cierta protección frente a los movimientos del índice en los primeros años, a menudo los más delicados financieramente para los hogares, mientras permiten beneficiarse de posibles descensos futuros.
Las hipotecas variables puras, en cambio, han perdido protagonismo. La proporción de compradores que las eligen se ha reducido de forma apreciable respecto a años anteriores, situándose claramente por debajo de la de productos fijos y mixtos. Muchos hogares prefieren evitar la incertidumbre de que la cuota pueda variar de forma brusca en función de cómo evolucione el euríbor.
Previsiones del euríbor para 2026: estabilidad con matices
Mirando a 2026, el mensaje que lanzan la mayoría de servicios de estudios y analistas es bastante coincidente: no se espera un desplome del euríbor ni un regreso a los niveles cercanos a cero de la década pasada, pero tampoco un nuevo ciclo de subidas agresivas a corto plazo.
Distintas casas de análisis sitúan el euríbor a 12 meses en una horquilla aproximada entre el 2,05% y el 2,30% para el próximo año. Las proyecciones más conservadoras apuntan a un índice estabilizado en torno al 2,25%-2,30%, siempre que el crecimiento de la zona euro se mantenga moderado y la inflación no repunte con fuerza. Otras previsiones algo más optimistas contemplan la posibilidad de que el indicador se acerque al 2,05%-2,15% si la inflación se asienta de forma clara en el entorno del objetivo del BCE.
En todo caso, el escenario central para 2026 es el de un euríbor estable en la franja baja del 2%. Para ver niveles sensiblemente inferiores al 2% sería necesario un enfriamiento más intenso de la economía europea o presiones desinflacionistas mayores de las que se manejan ahora mismo, algo que, a día de hoy, no figura como hipótesis principal en la mayoría de análisis.
Este marco implica que las hipotecas variables no deberían encarecerse de manera abrupta durante los próximos meses, siempre que no se produzcan sobresaltos externos. Los ajustes esperados serían graduales y relativamente contenidos, muy lejos de los saltos que se vivieron en el último gran ciclo de subidas de tipos.
Factores que pueden mover el euríbor en los próximos meses
Aunque la palabra que más se repite en las previsiones es estabilidad, hay varios elementos a vigilar de cerca porque podrían alterar el comportamiento del euríbor a corto y medio plazo.
El primero es la inflación en la zona euro. Si la inflación subyacente se mantiene por encima del objetivo del 2% durante más tiempo del previsto, el BCE tendrá menos margen para relajar su política monetaria. Esto limitaría cualquier descenso adicional del euríbor e incluso podría sostenerlo en niveles algo más elevados.
En sentido contrario, un enfriamiento más acusado del crecimiento europeo, con especial atención a economías como la alemana, podría forzar al BCE a acelerar nuevos recortes de tipos para apoyar la actividad. En ese escenario, el euríbor podría ceder algunas décimas adicionales, aunque difícilmente volvería a los mínimos extremos previos a 2022 si no se dan condiciones muy excepcionales.
También siguen muy presentes los riesgos vinculados a la energía y la geopolítica. Un repunte prolongado de los precios del gas o del petróleo, o una intensificación de las tensiones en determinadas regiones, tendría un efecto casi inmediato sobre la inflación y, por extensión, sobre las expectativas de tipos de interés y el euríbor.
Cómo se están adaptando los bancos al nuevo escenario del euríbor
Con el euríbor instalado en una zona relativamente estable, la competencia entre entidades no se está centrando tanto en anticipar grandes movimientos del índice como en ajustar diferenciales y condiciones comerciales para atraer clientes.
En el caso de las hipotecas fijas, muchos bancos han aprovechado la menor volatilidad para lanzar ofertas con tipos en el entorno —o ligeramente por encima— del 2% TIN, especialmente para perfiles solventes y con alto grado de vinculación (nómina domiciliada, seguros, tarjetas, etc.).
Las hipotecas mixtas han ido ganando protagonismo como producto intermedio. Los tramos fijos iniciales de 3, 5 o 10 años se han visto acompañados de tipos iniciales competitivos, en más de un caso por debajo del 2% durante buena parte del año, lo que ha incentivado a muchos compradores a inclinarse por esta opción.
En paralelo, las entidades están mostrando una mayor selectividad a la hora de conceder financiación. El incremento de los precios de la vivienda y el mayor volumen de capital requerido obligan a afinar más en el análisis de solvencia. Los perfiles con ingresos estables y bajo endeudamiento siguen encontrando condiciones razonables, mientras que los hogares con ingresos irregulares o alta carga financiera pueden toparse con requisitos más estrictos.
Esta combinación de euríbor relativamente predecible y criterios de riesgo más exigentes dibuja un mercado hipotecario menos explosivo que en otros ciclos, pero también más ordenado, en el que prima la prudencia tanto por parte de las familias como de los bancos.
Con este telón de fondo, el euríbor se consolida como un termómetro clave de la salud del mercado hipotecario europeo. Su actual nivel, claramente por debajo de los máximos de 2023 pero aún lejos de los tipos ultrabajos de la década pasada, configura un escenario de normalización: cuotas algo más manejables para muchos hogares, cierta ventaja para quienes revisan anualmente y un terreno propicio para que las entidades ajusten su oferta sin sobresaltos. Para quienes ya tienen hipoteca o están pensando en firmar una, seguir de cerca la evolución mensual del índice seguirá siendo esencial para tomar decisiones con la máxima información posible.