¿Es fiable el suelo del Ibex 35 en los 6.100 puntos?

Parece que el nivel de los 6.100 puntos puede estar ejerciendo de suelo en el índice selectivo de la renta variable en  nuestro país, el Ibex 35. En especial, después de la inyección de liquidez por parte del Banco Central Europeo (BCE). En donde bajo el nombre de Pandemic Emergency Purchase Program (programa de compras de emergencia pandémica, en inglés) el BCE añade un voluminoso paquete a los 120.000 millones de euros que se han promulgado este pasado jueves. De momento, parece que está dando sus frutos en los momentos financieros, con una apreciación en las bolsas de todo el mundo en torno al 2 %.

El programa de compras de emergencia pandémica parece, que por el momento, ha calmado el ánimo de los inversores. Aunque habrá que tomarlo en cuarentena hasta que no pasen unas cuantas sesiones bursátiles y ver sus efectos reales. En donde hasta hace poco se veía que los mercados de renta variable estaban rotos desde todos los puntos de vista. Sin límites en las bajadas y que todos los analistas financieros veían incluso el Ibex 35 por debajo del nivel de los 5.000 puntos.

Sea cual fuese el nuevo escenario lo que está claro es que habrá que variar las estrategias de inversión por parte de los pequeños y medianos inversores. En donde todos estos sistemas van a ir encaminados a los plazos de permanencia más largos. En este sentido los más perjudicados de este nuevo escenario son los usuarios cortoplacistas que deberán variar sus objetivos en las inversiones en bolsa. Mientras que por otra parte, el único consuelo que tienen estos agentes financieros es que los mercados de renta variable hayan alcanzado por fin el suelo en sus contundentes caídas.

¿Resistirán los 6.100 puntos?

La clave en las inversiones está en este nivel de precios en el índice selectivo de la renta variable de nuestro país. Si no se vulnera este notable nivel entonces se podrá decir que está ejerciendo como suelo en esta crisis sanitaria y económica que está padeciendo el planeta en estos momentos. Por lo cual, será el momento de realizar las primeras compras en los mercados financieros. Aprovechando uno precios tan bajos que no nos podíamos imaginar tan solo hace unas pocas semanas. Como por ejemplo, las acciones del Banco Santander por debajo de los dos euros y con un potencial de revalorización de casi el 100 %. Y con situaciones muy parecidas en el resto de valores que integran el Ibex 35.

Por otra parte, si al final se resisten los 6.100 puntos será el momento para confeccionar una potente cartera de inversión de cara al largo plazo. Con unos precios históricos que nos ha dado la oportunidad este escenario que se ha originado con la terrible irrupción del coronavirus. A través de una bolsa de ahorro muy estable a varios años vista. Porque en efecto, lo que pocos analistas financieros piensan es que este precio en las acciones se mantengan con el paso de los años. Pueden que tarden en recuperarse, pero de lo que no cabe duda es de que sus precios dentro de unos años los precios de los títulos estarán a un nivel más alto que el actual.

Riesgos de perder el soporte próximo

Desde luego que el factor más peligroso para los mercados de renta variable es que el suelo conformado muy cerca de los 6.000 puntos sea vulnerado a partir de estos momentos. Porque puede ser el origen de un aún más terrible latigazo bajista que puede llevar al índice selectivo de la renta variable incuso por debajo de los 5.000 puntos. Un nivel que no se veía desde el pasado siglo, y lo que es decir mucho en el mundo del dinero. Hasta el punto de que se iba a producir una autentica sangría en la valoración de sus carteras de inversión y que puede llevar a que la liquidez en los usuarios particulares sea prácticamente nula a partir de ese instante.

Mientras que por otra parte, está el hecho de que es este escenario que se ha creado a partir de estos momentos puede crear un nuevo orden internacional que llegue a afectar al sector de las inversiones y muy en especial a la compra y venta de acciones en bolsa. Desde este punto de vista, hay que soportar el suelo que parece que se ha formado en estos días y del que todavía está vigente, pero que no se sabe a ciencia cierta si lo podrá aguantar en las actuales circunstancias por las que estamos viviendo en el primer trimestre de este año. Hasta el punto de que será uno de los niveles en los que debemos fijarnos a partir de este preciso instante.

Soluciones de guerra

En total, el BCE acudirá a los mercados este año para adquirir más de 1,1 billones de euros repartidos entre deuda soberana y deuda corporativa. Más de 1,3 billones de euros si se le suman, además, las reinversiones de los bonos que ya tiene en su cartera, pero que alcanzan su vencimiento. Una medida que era totalmente inconcebible hace unos meses y que ha sido ratificada por las declaraciones de la presidenta de Alemania, Ángela Merkel. En la que ha expuesto que su país no veía una situación igual desde la II Guerra Mundial. Y por este motivo la máxima responsable del Banco Central Europeo ha llegado a declarado que “el consejo de Gobierno está completamente preparado para incrementar el tamaño de su programa de compras de deuda y su composición, cuanto sea necesario y hasta cuando se necesite”.

No se puede olvidar que también pueden cambiar las relaciones internacionales en el nuevo escenario que se ha originado por la entrada de este virus tan contagioso. En donde hay un sector que puede salir muy mal parado como son las líneas áreas, algunas de las cuáles están en quiebra a no ser que reciban ayudas estatales. Como en el caso de IAG que ha pasado de cotizar muy cerca de los 8 euros por cada acción a por debajo de los dos euros. Con un cambio total en la forma de ver estos valores, incluso en el momento de la recuperación económica. Por supuesto, no deben abrirse posiciones a pesar de que nos parezca que están cotizando a precios de ganga. Pero no es la realidad que indican sus cuentas empresariales tras este desgraciado hecho que nos ha afectado a todos los usuarios en los mercados de renta variable.

Grandes pérdidas en los inversores

Tampoco nos podemos olvidar del hecho de que la Reserva Federal, entre otros bancos centrales, ya anunció la adquisición de este tipo de activos, cuyo mercado es mucho más grande en Estados Unidos. Porque los efectos no se van a ver limitados solo al ambiro del viejo continente sino que va a ser un movimiento global que al fin y al cabo nos va a afectar a todos, sin exclusiones de ninguna clase. Y por supuesto que va a afectar a nuestras relaciones con los mercados de renta variable de nuestro país. Por otra parte, no menos cierto es el hecho de los pequeños y medianos inversores que han deshecho sus posiciones y han perdido una parte muy importante de su capital acumulado.

Porque de lo que se trata al fin y al cabo es de un crash bursátil en toda regla. Así definen los analistas financieros el actual escenario de los mercados de renta variable. y como tal debe darse unas respuestas excepcionales que no son frecuentes en los escenarios normales. Porque no puede olvidarse que es mucho el dinero el que está en juego y sobre este aspecto hay que contemplar todas las medidas posibles para limitar las pérdidas del actual panorama en la inversión que nos impone la realidad.

¿Qué es la inversión a largo plazo?

Una inversión a largo plazo es la que se extiende, como mínimo, por un tiempo superior a los 12 meses, aunque en la mayoría de ocasiones el horizonte suele ser mucho más amplio. En torno a un mínimo a dos o tres años y que en casos son superados con creces tal y como pasa con los inversores de mayor edad. No habrá más remedio que al pensar en estos plazos de permanencia para detectar una mayor rentabilidad con su cartera. El objetivo es comenzar a ahorrar con un horizonte amplio para disponer de las ganancias años después, por ejemplo, de cara a una jubilación, tal y como hace algunos inversores que se plantean un complemento a su pensión pública.

También hay que valorar los riesgos de irse a estos plazos de permanencia. De todas formas, hay que plantearse al final de cuáles serían los rasgos principales de una cartera a largo plazo. Pues bien, en este sentido, su perfil es el de aquellas personas que puedan soportar la volatilidad del mercado. Desde este punto de vista, esta clase de inversores deben de cumplir unos requisitos mínimos y en todo caso ser realistas y asesorados en todo momento por un experto en esta clase de activos financieros y que respuesta a sus necesidades de liquidez en un momento determinado como el actual.


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