El mercado laboral estadounidense, en el punto de mira: las nóminas no agrícolas de julio marcarán el rumbo de la Fed

  • El informe de nóminas no agrícolas de julio se publica el viernes 7 de agosto, con una previsión de entre 80.000 y 91.000 nuevos empleos.
  • La tasa de desempleo podría subir al 4,3% y el crecimiento salarial se mantendría estable, lo que condicionará la decisión de la Fed en septiembre.
  • Los mercados descuentan una probabilidad cercana al 64% de una subida de tipos en la próxima reunión, aunque un dato débil podría cambiar las expectativas.
  • Publicaciones previas como JOLTS, ADP e ISM servirán de termómetro antes del dato estrella de la semana.

Nóminas no agrícolas de Estados Unidos

La primera semana completa de agosto trae consigo una cita ineludible para los inversores: el informe de nóminas no agrícolas de Estados Unidos correspondiente a julio. Tras un mes de junio en el que la creación de empleo se quedó en apenas 57.000 puestos, muy por debajo de lo esperado, el mercado espera con ansia conocer si aquella fue una anomalía o el inicio de una desaceleración más profunda. La Reserva Federal, que mantuvo los tipos en el rango del 3,50% al 3,75% en su última reunión con tres votos disidentes a favor de subirlos, tiene los ojos puestos en estos datos para calibrar su próximo movimiento.

El consenso de los analistas apunta a una creación de entre 80.000 y 91.000 empleos, con una tasa de desempleo que podría repuntar del 4,2% al 4,3%. El crecimiento de los ingresos medios por hora se mantendría en el 0,3% mensual, lo que dejaría la variación interanual en el 3,5%. Estas cifras, aunque modestas, no serían suficientes para que la Fed se relaje, ya que la inflación subyacente sigue por encima del objetivo del 2% y el mercado laboral aún muestra signos de tensión en algunos sectores.

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¿Enfriamiento ordenado o estancamiento?

La gran pregunta que planea sobre el parqué es si el mercado laboral estadounidense está experimentando un enfriamiento gradual y controlado o si, por el contrario, se encamina hacia un estancamiento que podría anticipar una recesión. Los datos de junio, con una creación de empleo tan débil, encendieron las alarmas, pero la caída de la tasa de paro al 4,2% en ese mismo mes dejó señales contradictorias. Para los economistas de Deutsche Bank, el informe de julio mostrará una modesta aceleración hasta los 65.000 puestos, mientras que Crédit Agricole sitúa la cifra en 75.000. En cualquier caso, todas las previsiones coinciden en que el ritmo de contratación sigue siendo inferior al necesario para mantener el desempleo estable a largo plazo.

La Fed, por su parte, se encuentra en una encrucijada. El presidente del Banco de la Reserva Federal de Kansas City, Jeff Schmid, ha insistido en que se necesita un endurecimiento adicional de la política monetaria para devolver la inflación al 2%, calificándola de «demasiado alta». En la misma línea, Kevin Warsh, presidente de la Fed, reiteró que las futuras decisiones dependerán de los datos, equilibrando la inflación y los riesgos económicos. Los futuros de tipos descuentan una probabilidad cercana al 64% de una subida en la reunión de septiembre, según datos de LSEG, y alrededor de 35 puntos básicos de endurecimiento para final de año.

La antesala del dato: JOLTS, ADP e ISM

Antes de conocer las nóminas no agrícolas del viernes, los inversores tendrán varias pistas para ir haciendo sus apuestas. El martes se publican las ofertas de empleo JOLTS de junio, que se espera que desciendan ligeramente hasta los 7,25 millones desde los 7,59 millones anteriores. Un descenso moderado de las vacantes sería bien recibido por la Fed, ya que aliviaría la presión salarial sin disparar el desempleo. Sin embargo, si la caída es brusca y va acompañada de un aumento de las solicitudes de subsidio por desempleo, el mercado podría interpretarlo como una señal de debilidad estructural.

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El miércoles llegará el turno del informe de empleo ADP, conocido como el «mini-NFP», con una previsión de 70.000 nuevos puestos en el sector privado, frente a los 98.000 de junio. Este dato suele servir como termómetro, aunque no siempre coincide con la cifra oficial. Ese mismo día se conocerá el índice ISM de servicios de julio, que se espera que se mantenga en terreno expansivo con una lectura de 54,3 puntos. Los subíndices de empleo y precios pagados serán especialmente vigilados, ya que pueden anticipar si la inflación del sector servicios sigue siendo persistente.

El jueves, las solicitudes semanales de subsidio por desempleo completarán el cuadro antes del gran día. Se prevé un ligero aumento hasta las 201.000, frente a las 197.000 de la semana anterior, lo que indicaría que el mercado laboral no se está deteriorando de forma abrupta.

Nóminas no agrícolas de Estados Unidos

Tres escenarios para el viernes

Los analistas barajan tres posibles desenlaces para el informe de nóminas no agrícolas, cada uno con implicaciones distintas para el dólar, la renta fija y la renta variable. En el primer escenario, si los datos superan claramente las expectativas —por ejemplo, por encima de 100.000 empleos, con el desempleo estable y los salarios al alza—, el dólar se fortalecería, los rendimientos del Tesoro subirían y el oro podría sufrir presión. Las expectativas de una subida de tipos en septiembre se reforzarían, y las acciones tecnológicas de alta valoración serían las más perjudicadas.

En el segundo escenario, el más probable según el consenso, las cifras se situarían en línea con lo previsto: alrededor de 85.000-91.000 empleos, desempleo en el 4,3% y salarios estables. Esto confirmaría un enfriamiento gradual pero ordenado, lo que daría algo de respiro a los activos de riesgo. El dólar podría moverse en un rango sin una dirección clara, mientras que el oro se mantendría en consolidación. La atención se desplazaría entonces hacia los próximos datos de inflación y empleo antes de la reunión de septiembre.

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El tercer escenario, el más temido, sería un dato muy por debajo de lo esperado, con una creación de empleo cercana a cero o negativa, un repunte del desempleo por encima del 4,3% y una desaceleración salarial. En ese caso, el mercado pasaría rápidamente a modo defensivo: el dólar caería, los rendimientos de los bonos se desplomarían y el oro se dispararía como activo refugio. Las expectativas de recortes de tipos ganarían enteros, aunque el miedo a una recesión podría lastrar a la renta variable, especialmente a los sectores cíclicos.

La combinación de crecimiento del empleo, tasa de desempleo, crecimiento salarial y revisiones de datos anteriores será la que determine la magnitud del reajuste en las expectativas sobre la Fed. No basta con mirar la cifra principal: los inversores institucionales analizarán si el mercado laboral sigue generando presión inflacionista o si, por el contrario, se enfría lo suficiente como para que el banco central pueda permitirse una pausa más prolongada.

En definitiva, el informe de nóminas no agrícolas de julio no es un dato más en el calendario. Es la pieza clave que puede redefinir el rumbo de la política monetaria en los próximos meses. Con la Fed dividida y la inflación aún lejos del objetivo, cualquier sorpresa significativa podría desencadenar movimientos bruscos en los mercados. Los operadores harían bien en prepararse para una semana de alta volatilidad, siguiendo de cerca cada publicación previa y gestionando el riesgo con prudencia.


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