Vaya tela con los datos que nos han llegado desde el otro lado del charco. Contra todo pronĂ³stico, la economĂa de Estados Unidos ha sacado mĂºsculo en mayo, demostrando que, a pesar de los nubarrones que asoman por el horizonte, el mercado de trabajo sigue sumando efectivos de forma constante. Lo que parecĂa que iba a ser un frenazo en seco se ha convertido en una lecciĂ³n de resistencia que ha dejado a los expertos rascĂ¡ndose la cabeza.
La situaciĂ³n es curiosa, porque mientras los titulares hablan de conflictos internacionales y precios de la gasolina por las nubes, las empresas estadounidenses no han dejado de contratar. En Europa, y especialmente en España, miramos estas cifras con lupa, ya que lo que ocurre en la primera economĂa del mundo acaba marcando el ritmo de nuestros propios mercados y de las decisiones que se toman en los despachos de los bancos centrales.
Cifras que rompen los esquemas de los analistas

Si nos ponemos a mirar los nĂºmeros frĂos, la Oficina de EstadĂsticas Laborales ha soltado una bomba: 172.000 nuevos empleos no agrĂcolas en un solo mes. La peña esperaba poco mĂ¡s de 80.000, asĂ que la sorpresa ha sido mayĂºscula. Por si fuera poco, se han revisado al alza los datos de meses anteriores, lo que significa que en marzo y abril la creaciĂ³n de puestos fue mucho mĂ¡s potente de lo que nos habĂan contado en un principio.
La tasa de desempleo se ha quedado clavada en el 4,3%. No es que estemos para tirar cohetes si lo comparamos con los años de bonanza total, pero viendo el panorama geopolĂtico actual, mantener este nivel es todo un logro. Curiosamente, este dinamismo ha venido acompañado de una moderaciĂ³n en los sueldos, que han crecido un 3,4% anual, una cifra que, aunque parezca buena, se queda corta si la comparamos con lo que estĂ¡n subiendo los precios en el supermercado.
El impacto del conflicto internacional en el bolsillo

No podemos olvidar que todo esto sucede con el conflicto entre EE. UU., Israel e IrĂ¡n de fondo. Esta situaciĂ³n ha puesto el precio del galĂ³n de gasolina por las nubes, rozando los 4,55 dĂ³lares, lo que supone un golpe directo al poder adquisitivo de las familias. Es una especie de montaña rusa econĂ³mica: por un lado, hay trabajo, pero por otro, el dinero cunde cada vez menos debido a una inflaciĂ³n que ya se asoma al 4%.
Esta presiĂ³n en los precios es lo que tiene a la Reserva Federal entre la espada y la pared. Con un mercado laboral tan robusto, no tienen ninguna prisa por bajar los tipos de interĂ©s, algo que los inversores en Madrid y el resto de Europa esperaban como agua de mayo. En este contexto, la cautela de los empresarios es evidente, especialmente en sectores que no sean la salud o la hostelerĂa, donde parece que el miedo a lo que estĂ¡ por venir ha frenado las contrataciones permanentes.
Sectores que tiran del carro y el efecto en España

El sector del ocio y la hostelerĂa se ha llevado la palma, creando 70.000 empleos, una barbaridad comparado con su media habitual. TambiĂ©n la administraciĂ³n pĂºblica y el sector sanitario han mantenido el tipo. Por contra, el mundo de las finanzas y el transporte aĂ©reo han sufrido pĂ©rdidas de puestos de trabajo, reflejando que no todo el monte es orĂ©gano y que hay industrias que lo estĂ¡n pasando regulĂn con los costes energĂ©ticos actuales.
En nuestro paĂs, el Ibex 35 ha sabido capear el temporal. Mientras Wall Street sufrĂa por el castigo a las tecnolĂ³gicas, la Bolsa de Madrid cerraba con un ligero avance del 0,38%, situĂ¡ndose por encima de los 18.300 puntos. Resulta que tener menos empresas de microchips y mĂ¡s bancos o constructoras nos ha servido de escudo esta vez, permitiendo que el selectivo español aguante mejor que FrĂ¡ncfort o MilĂ¡n en una jornada marcada por la incertidumbre global.
A pesar de las buenas noticias en cuanto a la cantidad de gente trabajando, la sensaciĂ³n agridulce persiste debido al estancamiento de los salarios reales y la sombra alargada de una tecnologĂa que empieza a asomar la patita en las plantillas. Los prĂ³ximos meses serĂ¡n decisivos para ver si este impulso en el empleo es solo un espejismo estacional o si realmente la economĂa tiene cuerda para rato frente a los desafĂos que plantea la inflaciĂ³n energĂ©tica y la tensiĂ³n internacional.
