El Ãndice se movió en un rango aproximado de 19.600 a 19.700 puntos. Hubo tramos de subidas moderadas, impulsados por algunos valores energéticos y bancarios, pero el impulso se desvaneció y el cierre se saldó con caÃdas. La referencia española llegó a ser uno de los selectivos europeos más castigados de la sesión.
El crudo y el pulso con Irán

El petróleo ha sido el factor que más ha condicionado el ánimo del mercado. El Brent, de referencia en Europa, se disparó por encima de los 100 dólares después de que Donald Trump rechazara una propuesta de paz de Irán para poner fin al conflicto y reabrir el estrecho de Ormuz. La negativa de Washington a levantar sanciones o desbloquear fondos congelados a cambio de concesiones nucleares de Teherán ha mantenido la incertidumbre geopolÃtica sobre la mesa.
Aunque siguen los contactos entre las partes, el mercado no descarta nuevos episodios de tensión. Eso se traduce en un vaivén constante para compañÃas energéticas como Repsol, en un escenario donde el Ibex 35 sufre el impacto del petróleo, que en unas sesiones ha subido con fuerza y en otras ha sufrido correcciones pronunciadas. Otras firmas del sector, como Acciona, también han estado entre las más comentadas.
Bonos, banca y valores energéticos
Los rendimientos de la deuda han seguido en el punto de mira. El bono español a diez años se ha movido alrededor del 4,13%-4,14%, en máximos de 2013 en algunos momentos, mientras el estadounidense también repuntaba con fuerza. Esa presión sobre los bonos complica el comportamiento de las bolsas y obliga a los inversores a ser más selectivos.
En el terreno empresarial, la banca ha tirado del selectivo en algunos tramos, con Banco Santander entre los nombres destacados. Iberdrola y Naturgy también aparecieron en la parte alta en determinados momentos, mientras Cellnex acumuló descensos y Repsol alternó subidas y bajadas según evolucionaba el crudo. El resultado fue un Ibex 35 condicionado por el sector energético y financiero.
La inflación española aprieta
En España, el dato adelantado de inflación ha vuelto a tensionar el mercado. El IPC armonizado se situó en el 5%, por encima del 4,7% que esperaba el consenso, lo que refuerza la idea de que las presiones sobre los precios siguen siendo intensas. Este escenario complica la vida al Banco Central Europeo y a los inversores.
El contexto macroeconómico no ayuda a despejar el panorama. Con la inflación por encima de lo previsto y los tipos de interés en el centro del debate, los analistas esperan que las bolsas mantengan un comportamiento errático mientras no se clarifique el plano geopolÃtico. La cautela se ha instalado en un mercado que no termina de encontrar una dirección clara.
Europa y Wall Street
Fuera de España, el tono también fue desigual. Los principales Ãndices europeos cerraron con ligeros descensos o cambios mÃnimos, sin una tendencia común. La incertidumbre sobre el petróleo y la deuda mantuvo a los parqués europeos lejos de los avances decididos.
Al otro lado del Atlántico, Wall Street tampoco ayudó. Los Ãndices neoyorquinos se movieron en negativo, con caÃdas en el Nasdaq, el Dow Jones y el S&P 500. Los datos de empleo y confianza del consumidor añadieron más dudas sobre el rumbo de la economÃa estadounidense.
El balance deja un Ibex 35 condicionado por factores externos: petróleo caro, tensión con Irán, deuda con rentabilidades exigentes e inflación al alza. Los inversores seguirán pendientes de cualquier novedad geopolÃtica y de los próximos datos macroeconómicos, porque el selectivo español ha demostrado que puede pasar de la alegrÃa a la cautela en cuestión de horas. Mientras tanto, valores energéticos, bancos y compañÃas sensibles a los tipos seguirán marcando el pulso de un mercado que no termina de encontrar una dirección clara.


