El Ibex 35 navega entre la tensión por Groenlandia y los vaivenes macroeconómicos

  • El Ibex 35 encadena una semana débil, con caídas cercanas al 1% y quedando a la cola de las principales bolsas europeas.
  • Las amenazas y posteriores rectificaciones de Trump sobre Groenlandia y los aranceles han provocado fuertes bandazos en el selectivo.
  • Las mayores oscilaciones se concentran en banca, acereras, energéticas y turísticas, con especial castigo a valores como Mapfre o IAG.
  • Los inversores siguen muy atentos a los datos macro de EEUU, la política de la Fed y el ruido geopolítico, que marcan el pulso del mercado español.

Evolución del Ibex 35 en bolsa

Pese a esa debilidad relativa, el índice se mantiene en la zona de los 17.400-17.600 puntos, niveles que muchos analistas siguen viendo como coherentes con una tendencia de fondo todavía alcista. El mercado, sin embargo, se mueve con bastante susceptibilidad: cualquier comentario sobre Groenlandia, la OTAN o nuevos aranceles a la Unión Europea se traduce rápidamente en bruscos movimientos en las pantallas.

Una semana de bandazos para el Ibex 35

Gráfico del índice Ibex 35

El arranque de la semana estuvo dominado por la versión más agresiva de Donald Trump, con la amenaza de nuevos aranceles a varios países europeos como respuesta a la resistencia a ceder soberanía sobre Groenlandia. Ese pulso político disparó la aversión al riesgo en las bolsas internacionales y arrastró al índice español a su mayor caída en dos meses, con un descenso del 1,34% que llevó al Ibex hasta la zona de los 17.420 puntos tras haberse llegado a dejar casi un 2% en los peores momentos de la jornada.

En los primeros compases de la semana, el selectivo incluso perforó puntualmente los 17.300 puntos, el nivel en el que había cerrado el año anterior, borrando de un plumazo el avance logrado durante el último rally anual. Aun así, el mercado logró estabilizarse relativamente rápido: a medida que se filtraban mensajes de que Washington no recurriría a la fuerza y que se exploraba un entendimiento con la OTAN, las ventas se fueron moderando y el índice recuperó parte del terreno perdido.

Posteriormente, la situación dio un giro cuando el propio Trump suavizó el tono en el Foro Económico de Davos y habló de un marco de acuerdo con la Alianza Atlántica sobre el futuro de Groenlandia. La retirada de los aranceles que iban a entrar en vigor a comienzos de febrero supuso un auténtico balón de oxígeno para las bolsas europeas. El Ibex pasó de moverse claramente en rojo a cerrar alguna sesión con ligeras subidas, del entorno del 0,06%, y a rebajar un susto que, en otros momentos, podría haber tenido consecuencias más profundas.

Con todo, y pese al rebote de mitad de semana, el conjunto de los cinco días se saldó con un retroceso acumulado cercano al 0,9%-0,94%, frente al comportamiento algo más sólido de otros índices como el DAX alemán, que incluso consiguió anotarse una leve subida semanal de alrededor del 0,1%.

La sensación general en el parqué madrileño es que se ha producido una corrección normal dentro de una tendencia más amplia de subidas, pero el ruido geopolítico ha dejado huella y sigue condicionando la toma de decisiones. De hecho, varios expertos no descartan movimientos de mayor calado hacia zonas como los 16.700-16.200 puntos en caso de que la tensión vuelva a aumentar, lo que podría reinterpretarse como una nueva oportunidad para incrementar exposición a renta variable española.

El comportamiento de los grandes valores del Ibex 35

Dentro del selectivo, no todos los sectores han reaccionado igual ante este cóctel de incertidumbre internacional y datos macro. Uno de los nombres propios de la semana ha sido Mapfre, que llegó a desplomarse casi un 9% tras recibir una recomendación negativa por parte de una gran entidad suiza. El mercado ha puesto bajo la lupa los posibles riesgos a los que se enfrenta la aseguradora en un entorno global más complejo, en plena reorganización interna y con un nuevo modelo comercial en marcha.

Las compañías de corte más cíclico y energético tampoco se han librado del castigo. Acciona Energía y Acciona registraron descensos contundentes, penalizadas tanto por el mal tono general de la sesión como por la sensibilidad del sector a movimientos en materias primas como la plata, relevante para parte de la cadena de valor de las energías renovables. Valores como Solaria y Cellnex también figuraron entre los más débiles, acompañados por retrocesos en pesos pesados del índice como Iberdrola, Santander o BBVA, aunque en estos casos las caídas fueron más moderadas.

En el lado opuesto, algunas compañías consiguieron desmarcarse del tono general. Fluidra llegó a liderar las subidas con avances cercanos al 2%, apoyada en un modelo de negocio que le permite mitigar parte del impacto de la tensión arancelaria, al aprovechar acuerdos comerciales regionales como el tratado de libre comercio en Norteamérica. Otros valores como Rovi y Naturgy también figura­ron entre los pocos componentes del Ibex que cerraron algunas sesiones en positivo, beneficiándose de flujos de entrada selectivos en compañías defensivas o con una exposición específica a determinados mercados.

En otras jornadas, el protagonismo recayó sobre las acereras. ArcelorMittal se anotó subidas superiores al 5% tras una mejora de recomendación y el anuncio de incrementos de precios en distintos productos de acero en Europa, al calor de una menor presión arancelaria desde Estados Unidos. Acerinox, muy dependiente de su negocio en el mercado norteamericano, también se vio favorecida por ese giro más constructivo en la relación comercial transatlántica, registrando avances significativos cuando el tono político se relajaba.

El sector del turismo y el transporte aéreo tampoco ha pasado desapercibido. IAG, el holding que agrupa a aerolíneas como Iberia o British Airways, llegó a estar entre los valores más castigados del índice con descensos en torno al 2,3%, coincidiendo con el repunte del precio del crudo Brent y con un entorno de mayor sensibilidad hacia todo lo relacionado con viajes y ocio. En contraste, Solaria ha llegado a liderar las alzas en alguna sesión, con subidas superiores al 3%, en un contexto de rotación táctica de los inversores hacia renovables tras la corrección previa.

Datos macro, bancos centrales y geopolítica: el telón de fondo

Más allá de los titulares sobre Groenlandia y la OTAN, las cifras macroeconómicas procedentes de Estados Unidos han jugado un papel relevante en la evolución del Ibex 35. La confianza del consumidor en la primera economía del mundo ha repuntado hasta su nivel más alto en cinco meses, lo que en principio respalda un escenario de crecimiento todavía robusto. Aun así, los índices de Wall Street han comenzado a mostrar cierto cansancio tras varios años con subidas de doble dígito, y el S&P 500 apunta a encadenar su primera racha de dos semanas consecutivas a la baja desde junio.

En el ámbito de los bancos centrales, los inversores dan prácticamente por hecho que la Reserva Federal mantendrá inalterados los tipos de interés en su próxima reunión, con la inflación aún por encima del objetivo oficial y sin urgencia por mover ficha en el muy corto plazo. Esta perspectiva de tipos estables, combinada con un crecimiento que se mantiene por encima de lo esperado, sigue siendo, en principio, razonablemente favorable para la renta variable, aunque obliga a ser más selectivo a la hora de elegir sectores y compañías.

El frente geopolítico sigue siendo una fuente constante de sorpresas. Además de la cuestión de Groenlandia, ha cobrado protagonismo la convocatoria de una reunión a tres bandas entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos en Arabia Saudí, que podría abrir la puerta a nuevas vías de diálogo diplomático. Cualquier avance en este terreno suele interpretarse en clave positiva por los mercados, ya que reduce el riesgo de sobresaltos importantes en materias primas clave como el gas o el petróleo, con impacto directo en varias empresas del Ibex.

En el mercado de materias primas, los metales preciosos han vuelto a ocupar un papel destacado. El oro ha vuelto a marcar máximos históricos por encima de los 4.700 dólares por onza, mientras que la plata ha llegado a subir cerca de un 7%, impulsados ambos por la búsqueda de refugio ante posibles guerras comerciales y por factores estructurales como el aumento de la deuda global, las compras de bancos centrales y la debilidad del dólar. Este movimiento beneficia a compañías ligadas a la extracción y producción de metales, pero puede encarecer costes en segmentos como el de las renovables, donde determinados componentes están muy expuestos a estos insumos.

En Europa continental, los principales parqués se han movido en una pauta similar a la española, aunque con matices. El DAX alemán y el Mib italiano han registrado descensos cercanos al 1% en las jornadas más complicadas, mientras que el CAC francés ha logrado contener mejor las pérdidas en varias sesiones, llegando incluso a anotarse ligeras subidas cuando la tensión política se relajaba. En conjunto, la región se sitúa, según algunos analistas, a medio camino entre sus zonas de compra y los objetivos alcistas de corto plazo, con una relación rentabilidad-riesgo cada vez más equilibrada.

Resultados empresariales y oportunidades en el selectivo español

En paralelo a estos movimientos macro y geopolíticos, la temporada de resultados empresariales ha ido ganando peso en el Ibex 35. Entidades como Bankinter han inaugurado la ronda de cuentas con cifras que, si bien han sido razonablemente bien valoradas en términos generales, no han terminado de convencer al mercado en bolsa. El banco ha visto cómo se estrechan los márgenes de clientes e intermediación, pero ha logrado compensar parte de esa presión con un mayor volumen de crédito, lo que ha permitido sostener el margen de intereses.

Uno de los puntos más vigilados por los inversores ha sido la pérdida de cuota en el mercado hipotecario por parte de la entidad, un efecto derivado de la intensa competencia en precios. Esta estrategia de priorizar la calidad de la cartera frente al crecimiento más agresivo puede pesar en el corto plazo, pero también ayuda a mantener a raya la morosidad y reducir el riesgo de sorpresas negativas si el ciclo económico se complica.

En el universo de las grandes cotizadas españolas, también se han producido titulares relevantes ligados a Repsol, después de que un tribunal internacional de arbitraje resolviera en contra de la petrolera en un conflicto relacionado con un contrato de gas natural licuado. El fallo obliga a la compañía a asumir los costes del procedimiento y ha supuesto un golpe puntual para la cotización. No obstante, el mercado parece interpretar este episodio más como un recordatorio de los riesgos legales asociados a una cartera global muy diversificada que como un cambio sustancial en las perspectivas de su negocio principal.

Sobre la mesa también planean posibles movimientos corporativos, especialmente en el ámbito de las telecomunicaciones y la energía. Se ha hablado de operaciones potenciales como la compra de activos en España por parte de grandes operadores y del creciente interés de determinados fondos en aumentar sus participaciones en compañías como Naturgy. Estos movimientos, aunque todavía sujetos a mucha especulación, contribuyen a mantener el foco inversor en algunos valores concretos del Ibex.

En este contexto, hay firmas de análisis que, pese a la volatilidad reciente, siguen viendo oportunidades de compra en un puñado de compañías del índice y del mercado continuo español, especialmente aquellas con balances sólidos, exposición a economías diversificadas y capacidad para trasladar una parte razonable de la inflación a precios sin perder competitividad.

Un selectivo sensible a cada titular

La secuencia de los últimos días deja una idea bastante clara: el Ibex 35 se ha vuelto muy sensible a cada giro de guion en el plano político y económico. Unas pocas palabras sobre aranceles o acuerdos comerciales son suficientes para cambiar el tono de la sesión, pasar de caídas cercanas al 2% a ligeros avances y viceversa. Esta dinámica invita a los inversores particulares a extremar la prudencia a la hora de reaccionar a los titulares del día.

En momentos como el actual, centrarse únicamente en el ruido de corto plazo puede ser engañoso. El selectivo español continúa apoyado en factores de fondo relativamente constructivos, como unos beneficios empresariales que siguen mostrando resiliencia, un entorno de tipos que, aunque restrictivo, parece estar cerca de su techo y una economía europea que, pese a los desafíos, no ha entrado en un escenario de recesión generalizada.

Al mismo tiempo, el mercado no pierde de vista algunos riesgos que siguen ahí: episodios de tensión entre Estados Unidos y la Unión Europea, la evolución de conflictos como el de Ucrania, la posibilidad de nuevos sobresaltos energéticos o el impacto que podría tener un enfriamiento más acusado del crecimiento global. Todos estos elementos se integran poco a poco en las valoraciones y explican por qué los índices se mueven ahora con menos margen para decepciones.

Para los inversores con un horizonte más amplio, este periodo puede interpretarse como una fase de consolidación en la que el Ibex 35 va ajustando expectativas y digiriendo las subidas previas. La clave, según coinciden muchos analistas, pasa por combinar una visión estructural sobre la economía española y europea con una buena gestión táctica del riesgo, evitando decisiones precipitadas basadas únicamente en los vaivenes diarios provocados por el último mensaje de Trump o por el dato macro de turno.

Tras una semana marcada por la volatilidad, las dudas geopolíticas y las referencias cruzadas desde Wall Street y el resto de Europa, el Ibex 35 se mantiene en una zona de soporte relevante y vuelve a demostrar que, pese a las sacudidas a corto plazo, sigue siendo un termómetro útil del pulso económico y financiero de España, siempre que se analice con cierta perspectiva y sin dejarse arrastrar en exceso por el ruido del momento.

ibex
Artículo relacionado:
La clave del Ibex 35 está en el nivel de 10.300 euros