El Ibex 35 a la zaga dentro de los índices europeos

El índice selectivo de la renta variable española, el Ibex 35, es uno de los que peor comportamiento han tenido en este año que está a punto de finalizar. En este sentido, hay que indicar que el Ibex 35 se ha revalorizado en este periodo en torno al 9 % en lo que va de año. Un retorno que no puede despreciarse ante el ejercicio tan complejo que han vivido los mercados de renta variable en este ejercicio. Que ha sido, por otra parte, muy positivo para las bolsas mundiales que han acumulado revalorizaciones por encima del 10 % y en algunos casos han llegado incluso hasta el 20 %.

En este contexto general, hay que incidir en que algunas bolsas del viejo continente han llegado a acumular unas ganancias muy notables. Este es el caso concreto de la Bolsa de Rusia que ha experimentado un alza del 40 %, aunque en este caso debido al encarecimiento en el precio del crudo al ser un mercado financiero muy vinculado a este activo financiero de especial relevancia. Mientras que los mercados de renta variable de primer orden se han movidos con crecimientos en estos mercados que van del 10 % al 15 %. Es decir, superior al mostrado por parte del índice selectivo de la renta variable española.

Mientras que por el contrario, solo las bolsas de Portugal y de algunos países del este de Europa han tenido un comportamiento peor que el Ibex 35. En algunos casos con un crecimiento de tan solo unos puntos porcentuales y que sirve para valorar y analizar el papel de nuestro mercado de renta variable. En cualquier caso, la bolsa nacional ha estado penalizada en estos últimos meses por la falta de gobierno y la incertidumbre que se ha creado con la convocatoria de las nuevas elecciones generales. Para explicar el comportamiento de los mercados domésticos en este periodo analizado.

El Ibex sobre 9.000 puntos

Lo importante en estos momentos es que el índice selectivo de la renta variable española, el Ibex 35, se mantiene por encima de la importante cota de los 9.000 puntos. Esto quiere decir en la práctica que todavía no ha entrado en una tendencia bajista, aunque no cabe duda de que está flirteando con ella constantemente. No puede olvidarse que en algunos momentos si se ha cotizado por debajo de estos niveles en los precios. Hasta el punto de echar de los mercados de renta variable a un buen número de pequeños y medianos inversores.

Por otra parte, hay que incidir en que la bolsa española ha estado más penalizada que las restantes por una serie de razones que tienen que ver con el mundo de la política y que por tanto  han penalizado su evolución hasta estos momentos. En este sentido, hay que recalcar que desde el Consejo General de Economistas (CGE) estiman que la incertidumbre interna por la falta de Gobierno en España está restando al crecimiento económico hasta tres décimas. Mientras que la bolsa nacional está cotizando entre los 9.000 y 9.400 puntos desde el pasado mes de junio.

Menor alza que la europea

En cualquier caso, hay una cosa que es evidente y es que el resto de bolsas europeas mantiene unos márgenes de intermediación más satisfactorios para los intereses de los pequeños y medianos inversores y casi en todo el ejercicio bursátil. A excepción de algunos sectores muy puntuales, como por ejemplo es el eléctrico y que tiene una gran vinculación con la evolución del Ibex 35. En este sentido, hay que recordar que hasta cinco empresas cotizan en el índice selectivo de la renta variable española, más que en otras plazas de gran relevancia en el viejo continente.

Mientras que por otra parte, esta ha sido una constante que ha sucedido en los últimos cinco años y salvo algunos pequeños periodos de tiempo como excepción. A la vez que las caídas se han desarrollado con menor intensidad que en las plazas internacionales europeas. Hasta el punto de que puede llegar a plantearse si no es mejor dirigirse a estos parqués para rentabilizar mejor nuestro capital en la inversión. En donde podemos mejorar los márgenes de beneficio entre el 2 % y 5 % aproximadamente. A cambio de pagar unas comisiones y gastos en su gestión o mantenimiento algo más exigentes, con un plus adicional en torno al 25 %.

Dependencia de los bancos

Si por algo se caracteriza la renta variable española es por alta vinculación con el sector financiero y que propicia que al final las pérdidas en el índice de la bolsa sean mayores si los bancos lideran las depreciaciones en el sector. Este es un escenario que no ha ocurrido pocas ves y que son lugar a dudas ha lastrado las expectativas por parte de los pequeños y medianos inversores que se han decantado por esta plaza europea. Y que ha sido también otras de las causas para que el Ibex 35 haya tenido un peor resultado que en las plazas de nuestro entorno más próximo.

Otro de los aspectos que hay que analizar con mucho detalle es el que tiene que ver con la mayor dependencia de los valores españolas con los mercados de renta variable latinoamericanos, en especial Argentina, Brasil y México. Esta excesiva dependencia ha llevado a que en algunas ocasiones el índice selectivo de la renta variable española se haya desentendido de sus mercados más estratégicos en el continente. Con unas diferencias que han  sido muy resaltables por parte de buena parte de los analistas financieros. Hasta el punto de que han podido llegare en una sola sesión en la bolsa a niveles de casi un punto porcentual. Un margen realmente excesivo para países que pertenecen a la Unión Europea.

Divergencias del 20 % con la americana

Pero no hay que olvidarse del dato que nos dice que los índices bursátiles europeos y estadounidenses acumulan retornos de doble dígito, cercanos en algunos casos al 20%. Es decir superiores al nuestro y en algunos casos con diferencias bastantes relevantes. Aunque para ello haya que formalizar un cambio de divisas en todas las operaciones. Con unos gastos que en su conjunto puede alcanzar un 2 % o 3 % sobre el capital invertido en cada una de las operaciones en bolsa.

Además, siempre es más cómodo optar por los mercados domésticos y su facilidad para dirigirnos a una amplia gama de valores de todos los sectores bursátiles. En donde podemos formalizar las operaciones, no solo en su formato online sino físicamente desde las sucursales bancarias o incluso desde el teléfono móvil.  Tal y como hacíamos hasta hace unos años.

Optar por la renta europea

De todas formas, siempre no puede quedar el recurso de dirigirnos a alguno de los muchos índices que están presentes en el continente, sobre todo a través de los fondos de inversión basados en la renta variable europea Porque en realidad permiten al inversor estar representando en la renta variable europea sin estar directamente expuesto en la bolsa y, en donde tampoco tiene que apostar por un valor en concreto ya que invertirá su dinero en las empresas más representativas de la zona euro.

Aunque como principal desventaja está el hecho de que los titulares de este producto financiero no puedan recoger en su totalidad las hipotéticas plusvalías que pueda generar la bolsa europea. Mientras que por otra parte, hay que contar que conllevan unos gastos en su gestión o mantenimiento y comisiones superiores a la inversión en la bolsa española. Y que ocasiones muy puntuales puede elevarse hasta el 3 %. Es entonces el momento para plantearse si los inversores minoristas pueden permitirse este gasto más elevado cuando en realidad no es necesario. Cada uno de ellos tendrá que dar una solución a este pequeño problema que les puede surgir a partir de estos momentos.

Mercados emergentes: más riesgos

Otra cosa bien diferente es la inversión en los mercados emergentes. En donde algunas gestoras, no muchas todavía, han lanzado fondos de renta variable que invierten en acciones de los mercados de Brasil, Rusia, India y China. Se basan en la construcción de una cartera de inversiones de acciones de empresas de alta capitalización de estos países y tienen como principal objetivo obtener una rentabilidad fundamentada en la posibilidad de crecimiento de las compañías ubicadas en esas áreas geográficas, aunque para un perfil de riesgo alto y un horizonte de inversión a medio y largo plazo, entre dos y cinco años.

En algunos de los casos tienen el grave inconveniente de que tienen que suscribirse en dólares en vez de euros, pero también en otros casos el mínimo de suscripción no es demasiado alto, entre 2.000 y 15.000 dólares, lo que puede hacer de este producto como apto para gran parte de las economías domésticas. La mejor utilidad de su contratación es que permite a los ahorradores la toma de posiciones en los mercados emergentes sin tener que realizar las operaciones de compra y venta que requieren los parquets de sus respectivos países, y que indudablemente supone un problema adicional para el usuario financiero que no está habituado a operar en estos mercados internacionales. Un margen realmente excesivo para países que pertenecen a la Unión Europea y que pueden decantar la inversión en uno u otro sentido.

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