El mes de septiembre está siendo especialmente movido para el Euríbor, el índice que sirve de referencia a la mayoría de hipotecas variables en España. En apenas dos semanas, la tasa diaria ha pasado de rondar el 3% a superar con claridad el 3,3%, un nivel que no se veía desde el verano de 2024. Esta escalada, provocada por la nueva subida de tipos del Banco Central Europeo y por la tensión geopolítica en Oriente Medio, ya se está traduciendo en cuotas más caras para los hipotecados.
Los últimos datos oficiales reflejan que el 15 de septiembre el Euríbor a 12 meses cerró en el 3,326%, tras encadenar nueve repuntes en once jornadas hábiles. La media mensual provisional se ha disparado hasta el 3,147%, lo que supone una subida de más de 0,9 puntos porcentuales respecto al mismo mes del año anterior, cuando se situaba en el 2,172%. Este incremento, que ya se nota en el bolsillo, es el mayor encarecimiento interanual desde 2023.
El principal motivo hay que buscarlo en la política monetaria del BCE. En su reunión del 10 de septiembre, el organismo dirigido por Christine Lagarde anunció una subida de tipos de 25 puntos básicos, dejando el precio oficial del dinero en el 2,5%. Esta decisión responde a que la inflación en la eurozona sigue por encima del 3%, un nivel muy alejado del objetivo del 2%. Además, el BCE revisó al alza sus previsiones de crecimiento para los próximos años, lo que refuerza la idea de que habrá que mantener una política restrictiva durante más tiempo.
Por si fuera poco, el conflicto entre Irán y Estados Unidos sigue generando incertidumbre en los mercados financieros. La escalada de tensiones eleva la prima de riesgo y empuja los tipos de interés a largo plazo, lo que acaba trasladándose al Euríbor. Los analistas llevan semanas avisando de que esta combinación de factores podría llevar el índice a cotas cercanas al 3,5% antes de que termine el año.
Impacto en las hipotecas: ¿cuánto se encarece la cuota?
Para hacerse una idea, una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años con un diferencial de Euríbor + 1% y revisión anual pasa de una cuota de 849,81 euros a otra de 928,98 euros. Eso son 79,17 euros más al mes, es decir, 950 euros más al año. La cifra es similar a la que manejan otras fuentes: alrededor de 80 euros mensuales y casi 1.000 euros anuales para un préstamo medio. Estas cantidades pueden variar según el importe, el plazo y el diferencial pactado con el banco, pero la tendencia es clara.

Los expertos señalan que las revisiones semestrales son las que más sufren, ya que recogen el último tramo de subidas. Además, no solo suben las hipotecas variables; las hipotecas fijas y mixtas también están encareciéndose porque los bancos ajustan sus márgenes a la nueva realidad. Como apunta Juan Villén, director general de idealista/hipotecas, “los bancos están aprovechando esta subida para revisar al alza sus ofertas, así que es probable que veamos un encarecimiento generalizado”.
¿Qué esperar en los próximos meses?
Las previsiones son inciertas, pero la mayoría de analistas coinciden en que el Euríbor se mantendrá en los niveles actuales durante lo que queda de año. Algunos, como la fintech Ebury, creen que la subida de tipos de septiembre podría ser la última de este ciclo, ya que “el escenario actual no justifica llevar los tipos mucho más lejos”. Sin embargo, otros no descartan un nuevo repunte en diciembre si la inflación no da tregua.

Para los hipotecados, la recomendación es revisar las condiciones de su préstamo y, si es posible, negociar con la entidad o valorar un cambio a tipo fijo. La estabilidad que se vivió a principios de año ha quedado atrás, y la vuelta a la volatilidad obliga a estar muy atentos. Eso sí, si se cumplen las previsiones más optimistas, el índice podría moderarse en 2027, aliviando la presión sobre los hogares.
En definitiva, el Euríbor ha vuelto a ser el protagonista del mercado hipotecario. La combinación de subida de tipos, inflación persistente y tensiones geopolíticas ha disparado el índice a niveles no vistos en dos años. Las cuotas de las hipotecas variables ya están notando el golpe, y todo apunta a que la cosa no mejorará a corto plazo. Aunque existe cierto margen para la esperanza, lo cierto es que los próximos meses serán decisivos para millones de familias en España.

