El calendario institucional marca una fecha en rojo para la economĆa espaƱola: el próximo 31 de agosto. Ese dĆa se considera el horizonte temporal para que el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia haya desplegado toda su capacidad operativa, culminando un proceso de modernización que no tiene muchos precedentes en las Ćŗltimas dĆ©cadas de democracia. Este esfuerzo colectivo busca asentar un modelo productivo que sea capaz de aguantar los envites de futuras crisis globales de manera mĆ”s sólida que en ocasiones anteriores.
A pesar de que el ambiente polĆtico suele calmarse durante la Ć©poca estival, el Gobierno y las distintas administraciones se encuentran en una carrera contrarreloj para rematar las inversiones que aĆŗn estĆ”n en el tintero. La idea central que ha guiado este proceso es la de priorizar sectores con futuro, destinando aproximadamente dos de cada tres euros a proyectos que tienen que ver con la digitalización y la sostenibilidad medioambiental, alejĆ”ndose de viejos modelos de gasto que no dejaban un poso real en la estructura económica del paĆs.
Balance de la transformación verde y digital
Uno de los ejemplos mĆ”s visuales de esta metamorfosis se encuentra en el centro de Madrid, donde el Teatro Real ha instalado miles de baldosas fotovoltaicas que le han servido para ser catalogado como uno de los recintos operĆsticos mĆ”s sostenibles a nivel mundial. Esta apuesta por las energĆas renovables no es un caso aislado, ya que el plan ha servido de palanca para mejorar la competitividad industrial a travĆ©s de una reducción drĆ”stica en los costes energĆ©ticos, permitiendo que muchas empresas espaƱolas operen ahora con precios de electricidad muy inferiores a los de socios europeos como Alemania o Italia.
En el terreno de la tecnologĆa mĆ”s avanzada, el paĆs ha conseguido escalar posiciones en los rankings internacionales de inteligencia artificial, situĆ”ndose como la sĆ©ptima nación mĆ”s destacada en esta materia segĆŗn estudios de universidades de prestigio como Stanford. La inyección de recursos ha permitido no solo la creación de nuevas infraestructuras, sino tambiĆ©n un impulso decidido al capital humano, con la puesta en marcha de cientos de miles de plazas de formación profesional orientadas a que los mĆ”s jóvenes encuentren su sitio en los nichos de la economĆa verde y digital.
