El verano que atraviesa Europa no solo se recuerda por las altas temperaturas y los incendios devastadores, sino también por la factura económica que está dejando. Un informe de Triodos Bank, que ya ha sido presentado en varios medios, cifra en torno a un 1,1% del PIB de la Unión Europea el impacto del calor extremo para el año 2026. Esa cifra equivale aproximadamente a 200.000 millones de euros, una cantidad tan elevada que prácticamente anularÃa el crecimiento esperado para este ejercicio.
El análisis, centrado en las consecuencias del clima inusual que se ha vivido en el continente, señala que la pérdida de productividad laboral es el factor que más contribuye a esta merma económica. Se calcula que solo este componente supone una caÃda media del 0,6% del PIB de la UE. Sin embargo, los efectos se extienden mucho más allá, alcanzando a la agricultura, la energÃa, el transporte y hasta a la salud de las personas.
El mapa de la vulnerabilidad: Francia, España y otros paÃses clave
El impacto del calor extremo no es uniforme entre los Estados miembros. Según el informe de Triodos Bank, Francia serÃa el paÃs más afectado, con una reducción de su crecimiento del PIB de hasta 1,5 puntos porcentuales, lo que en términos prácticos significarÃa una contracción económica del 0,7%. Italia y España aparecen también como naciones con pérdidas considerables, aunque con una particularidad: ambas han desarrollado una mayor adaptación gracias a la alta penetración del aire acondicionado y a una población más acostumbrada a los dÃas de calor intenso.
En el lado opuesto, los PaÃses Bajos podrÃan ver cómo su economÃa prácticamente se estanca, con una caÃda estimada de 0,9 puntos porcentuales en su crecimiento. Polonia, por el contrario, está llamada a ser uno de los menos golpeados, porque este verano ha tenido menos jornadas de calor extremo en comparación con el resto de la región.
Un estudio de Allianz, citado en el informe, revela que por cada grado por encima de 30º C que se prolonga durante varios dÃas, se pierde cerca del 3% de la producción por hora trabajada. Estos datos ponen de manifiesto que no todo es cuestión de temperatura, sino de cómo cada economÃa se ha preparado para afrontarla.
Pérdidas agrÃcolas, energÃa y transporte: la otra cara del recorte
La agricultura es una de las actividades más damnificadas. La sequÃa y las altas temperaturas han llevado a los expertos a prever una caÃda de la producción agrÃcola en la UE de entre un 3% y un 7%, lo que resalta la importancia de apoyos como la subvención de los seguros agrarios. Esto no solo reduce la oferta, sino que dispara los precios de los alimentos. Y a ello se suman problemas en la generación eléctrica: las centrales nucleares, hidráulicas y térmicas han tenido que restringir su actividad por falta de agua, lo que encarece el mercado mayorista de la electricidad.
El transporte tampoco se libra. Las vÃas férreas y las carreteras se ven afectadas por el calor, mientras que los rÃos, como el Rin o el Danubio, que son autopistas para el transporte de mercancÃas, se quedan con caudales mÃnimos. Esto obliga a los barcos a cargar menos mercancÃas para evitar encallar, elevando los costes logÃsticos. Por si fuera poco, la agricultura no solo pierde en cosechas, también encarece el importe de los productos finales, y la combinación de menor crecimiento y mayor inflación ha llevado a la mirada de estanflación.
España, el epicentro de los incendios en la UE
La sequÃa y las olas de calor han provocado que España haya vivido ya 33 dÃas de calor por encima de lo normal en 2026, frente a una media de 24 en la UE. Esa situación también incide en la productividad laboral, aunque el paÃs cuenta con una alta tasa de aire acondicionado y una población aclimatada, lo que ha suavizado el efecto en el conjunto de la economÃa.
Los incendios y la falta de agua también están poniendo en riesgo el modelo turÃstico español. Los hoteles y las viviendas están preparados con refrigeración, pero el calor extremo podrÃa desembocar en una desestacionalización de la temporada alta, afectando a sectores donde los restaurantes y economÃa del turismo son motores clave.
El precio de la inacción: crÃtica a las medidas actuales
Triodos Bank no oculta su malestar ante la respuesta polÃtica. Mientras los datos apuntaban a récords de hectáreas calcinadas y los ministerios de Sanidad contaban a las vÃctimas del calor, la Comisión Europea presentaba una propuesta que suaviza el principal instrumento de fijación de precios del carbono de la UE, una alegrÃa que se justificó por la competitividad. Desde el banco señalan que ese patrón podrÃa describirse como un bucle fatal, porque se relaja la polÃtica justamente cuando se necesita más firmeza.
Hans Stegeman, economista jefe de la entidad, ha alertado en varias ocasiones de que para 2026 la pérdida de un 1,1% del PIB supondrÃa un estancamiento. Aunque no es una catástrofe, sà es un anticipo de lo que podrÃa venir si no se toman medidas urgentes. La adaptación es necesaria, pero tiene lÃmites, y por eso la mitigación del cambio climático es imprescindible, con cambios en los estilos de vida y la transformación de las economÃas hacia un consumo de energÃa y recursos más eficiente.
Los expertos recomiendan invertir en infraestructuras resilientes, en edificios bien aislados, en horarios de trabajo flexibles y en el acceso equitativo a refrigeración. Pero se insiste en que la adaptación por sà sola no será suficiente, y que Europa necesita un enfoque integral que combine la descarbonización rápida con la gestión de la demanda energética.


