La filial española del grupo rumano de telecomunicaciones Digi ha dado el salto al parqué. Tras varios meses de espera y un primer intento frustrado por la inestabilidad geopolítica, la compañía comenzó a cotizar este jueves en las bolsas españolas con un precio de salida de 5,6 euros por acción. La operación, que combina una ampliación de capital y una venta de títulos existentes, ha permitido captar cerca de 287 millones de euros en su estreno.
El debut no fue todo tranquilo. Aunque los títulos llegaron a dispararse un 7% en los primeros minutos, alcanzando los 6 euros, la tendencia se invirtió a lo largo de la sesión y la acción cerró la jornada en 5,15 euros, lo que supone un descenso del 8,04%. A pesar de este batacazo inicial, la demanda durante la colocación fue muy elevada, con peticiones que multiplicaron por cuatro la oferta disponible, según fuentes financieras.
Un debut agridulce en el parqué
La salida a bolsa de Digi Spain Telecom se ha producido con una valoración inicial de 1.662 millones de euros, una cifra sensiblemente inferior a los 2.000-2.500 millones que se barajaban en el primer intento de abril. El consejero delegado de la filial, Marius Varzaru, explicó que la prioridad no era maximizar el precio, sino asegurar una base de inversores de largo plazo. De hecho, el precio final supone un descuento del 15% respecto a las valoraciones iniciales.
La operación se estructura en dos tramos: una oferta primaria de 26,8 millones de acciones nuevas por 150 millones de euros, y una oferta secundaria de 24,5 millones de títulos existentes propiedad de la matriz rumana, Digi Romania, por 137 millones. Además, se ha incluido una opción de sobreadjudicación (green shoe) de hasta 7,695 millones de acciones adicionales, lo que podría elevar el importe total a unos 330 millones de euros. Barclays actúa como entidad estabilizadora y el periodo de estabilización se extenderá hasta el 15 de agosto.
Los detalles de la oferta
El éxito de la colocación ha estado apuntalado por la presencia de un inversor ancla de peso. La familia Domínguez de la Maza, propietaria de Mayoral, ha comprometido 100 millones de euros a través de su vehículo Global Portfolio Investments, convirtiéndose en el segundo accionista con un 6% del capital. Junto a ellos, unos 50 inversores institucionales, entre los que figuran Amundi, Bestinver y Wellington, han entrado en el accionariado. La matriz rumana retiene al menos el 80% del capital, asegurándose el control.
En cuanto al gobierno corporativo, el consejo de administración de Digi Spain está presidido por Serghei Bulgac, CEO global del grupo, y cuenta con Marius Varzaru como vicepresidente y consejero delegado. Como independientes figuran Carlos Robles, exdirector general de Carlyle, y Virginia Arce, exsocia de PwC y actual vicepresidenta de Indra. La compañía ha puesto en marcha un plan de incentivos para 120 empleados clave, con 900.000 acciones valoradas en unos 5 millones de euros al precio de salida. Varzaru recibe 400.000 acciones (2,24 millones) y el consejero delegado adjunto, Catalin Neagoe, 40.000 acciones.
Inversores y gobierno corporativo

Los fondos captados se destinarán principalmente a financiar el ambicioso plan de expansión de la compañía en España. Digi prevé invertir 400 millones de euros durante 2026 y otros 900 millones entre 2027 y 2029 para desplegar su red de fibra óptica hasta 21 millones de unidades inmobiliarias en 2030, frente a los 13,7 millones actuales. En el ámbito móvil, la red de antenas pasará de las 1.100 actuales a 5.000 en 2028 y a 10.000 en 2033.
No obstante, la situación financiera de la filial presenta desafíos. Digi Spain acumula un flujo de caja negativo de 450 millones de euros en los últimos tres ejercicios, y su deuda neta ronda los 650 millones, con una ratio deuda/ebitda de 2,9 veces. Los analistas confían en que el flujo de caja se torne positivo en unos tres años, cuando la masa crítica de clientes permita rentabilizar el modelo de precios bajos. La compañía no prevé repartir dividendos al menos hasta 2030, y reinvertirá toda la caja generada en crecimiento.
Planes de expansión y situación financiera

La matriz rumana, que cotiza en Bucarest, ha aprovechado la operación para reducir su propia deuda, embolsándose 137 millones de la venta de acciones. Además, Digi contempla colocar un 5% adicional de su capital en el mercado en un plazo de uno a dos años, mediante una colocación secundaria de acciones existentes, una vez que expire el periodo de restricción de 180 días. Esta posibilidad, según Varzaru, permitiría al grupo abordar operaciones inorgánicas sin recurrir a más deuda.
El debut bursátil de Digi Spain es el segundo del año en la bolsa española, tras la salida de TSK, y ha generado una gran expectación por el historial de crecimiento de la operadora. Con más de 10,8 millones de clientes, una cuota de mercado del 12% en móvil y del 14% en banda ancha, la teleco se ha convertido en un actor disruptor gracias a sus tarifas hasta un 40% más baratas que las de sus competidores. Sin embargo, la guerra de precios y las agresivas ofertas de la competencia han lastrado su ritmo de captación de clientes en los últimos meses. A pesar de la caída en su primer día de cotización, la compañía confía en que su estrategia de crecimiento orgánico y el respaldo de inversores institucionales le permitan consolidar su posición en el mercado español.


