Diferencia entre préstamos y crédito

Diferencia entre préstamos y crédito

¿Te has preguntado cuáles son las diferencias entre créditos y préstamos? Si eres de las personas que utilizan los dos conceptos por igual, entonces estás equivocado pues los créditos y los préstamos no son exactamente iguales. Aunque generalmente utilizamos la palabra crédito como sinónimo de préstamo, en realidad el crédito es una expresión mucho más amplia pues abarcaría otros conceptos como los créditos, los préstamos personales, los préstamos al consumo, los préstamos hipotecarios e incluso las tarjetas de crédito.

A pesar de esto, “crédito” y “préstamo” son dos palabras que muchas veces consideramos como sinónimos, y que en el lenguaje popular y coloquial funcionan como tal.

Los créditos se podrían dividir en dos: crédito y préstamos, y de los préstamos pueden surgir otros dos conceptos: personales e hipotecarios. Exploremos más a fondo las diferencias entre los préstamos y el crédito, así como las maneras en que se utilizan cada uno.

¿En qué consiste un préstamo financiero?

El préstamo es una operación financiera mediante la cual una persona o entidad a la que se le denomina prestamista le entrega a otra, a la que se le llama prestatario, una cantidad fija de dinero. Esta suma de dinero, que se en una cantidad fijada entre ambas partes, es lo que constituye el préstamo propiamente dicho.

Diferencia entre préstamos y crédito

Evidentemente, el prestamista no se desprende de su dinero sin una razón. Y esta es que, mediante un contrato de préstamo, el prestatario se compromete a devolver la cantidad prestada junto con los intereses pactados al cabo de un determinado plazo, supongamos por ejemplo que de año y medio.

A la devolución del préstamo se le conoce como amortización, y tiene lugar, normalmente, en cuotas regulares: trimestrales, mensuales, semestrales, o en cualquier periodo que deseemos, a lo largo del plazo establecido. Por lo tanto, el conjunto de la operación de préstamo tiene una vida determinada previamente. En el caso que pusimos antes, todo el dinero va a devolverse en dieciocho meses, sean cuales sean las cuotas y su frecuencia.

Otra de las características principales del préstamo es que los intereses se cobran, siempre, sobre el total de la suma prestada.

Los préstamos se suelen otorgar para financiar la adquisición de un servicio o un bien en concreto.

¿En qué consisten los créditos?

El crédito es la cantidad de dinero, con un límite ya fijado, que un banco o una entidad de crédito pone a disposición de un cliente. Este no va a recibir la cantidad en su conjunto de golpe, como en el caso del préstamo, al inicio de la operación, sino que, por el contrario, va a poder disponer de ella dependiendo de sus necesidades de cada momento, normalmente a través de una tarjeta de crédito o de una cuenta.

Diferencia entre préstamos y crédito

Con todo esto, queremos decir que la entidad va a ir realizando entregas, de forma parcial, de ese dinero puesto a disposición de cliente a petición de este. Puede que el cliente quiere disponer de todo el dinero concedido por la entidad bancaria, pero puede también que sólo reclame una parte, o que no reclame nada. La principal ventaja es, por tanto, la flexibilidad. Esto nos da capacidad para hacer frente, por ejemplo, a pagos imprevistos.

Además, el cliente sólo pagará intereses por el dinero que haya reclamado de forma efectiva, aunque normalmente se cobra una comisión por el saldo del que no ha dispuesto. Así, a medida que va devolviendo el dinero que se ha puesto a su disposición, el cliente podrá ir disponiendo de más, siempre sin rebasar el límite acordado.

Al igual que los préstamos, los créditos se conceden durante un determinado plazo, pero a diferencia de la otra modalidad, al terminarse el periodo este puede ser renovado o ampliado dependiendo de las necesidades de cada quién. De esta forma, los créditos son la modalidad más indicada para cubrir el desfase entre cobro y pago de las empresas financieras. Son muy utilizados, sobre todo, por pymes, y hay diversas modalidades, como los créditos con dicom.

Distintas disposiciones de efectivo en créditos y préstamos

El crédito va asociado a una cuenta corriente, con un límite de disposición de fondos pactado. En esa cuenta corriente es posible retirar o ingresar dinero, de manera que el saldo de la misma puede ser acreedor o deudor (a nuestro favor o en contra).

En el préstamo el banco nos deja una cantidad, la cual ingresa en nuestra cuenta y disponemos de ella totalmente, sin embargo el crédito es más flexible pues tanto la disposición de fondos como su devolución quedan a nuestra discreción.

Así pues, los flujos de liquidez a los que deben responder los créditos y los préstamos son distintos respectivamente.

Diferencias temporales entre créditos y préstamos

Diferencia entre préstamos y crédito

El crédito es de corta duración, generalmente menor de un año, sin embargo el préstamo personal suele tener una duración mayor de entre 24 y 60 mensualidades. Por supuesto en los créditos hipotecarios la duración puede llegar hasta los treinta o cuarenta años.

De manera que la duración puede ser útil para distinguir entre créditos y préstamos.

Otra diferencia importante entre los créditos y los préstamos es la manera en que se calculan los intereses. El cálculo de los intereses es diferente, de manera que en el préstamo se calculan al principio y se suman en las cuotas que vamos pagando. Por su parte, en el caso del crédito se irán calculando en función de las disposiciones de dinero que realicemos, aunque también conviene señalar que en estas operaciones los bancos nos cobren pequeñas cantidades, por el capital no dispuesto.

El interés en el caso del crédito suele ser superior al de un préstamo, pero según ya se ha señalado antes, sólo pagaremos por la cantidad que realmente utilicemos.

Optimización de uso de créditos y préstamos

El crédito es una fórmula óptima para cubrir situaciones transitorias de liquidez, nos dejan el dinero en una época en la que estamos faltos de él, pero se prevé que ello cambiará en un breve plazo, de manera que se admite la cancelación total de una sola vez, sin ninguna penalización. Este tipo de operación está indicado para empresas, profesionales o administraciones públicas, con flujos de tesorería, flujos de liquidez variables.

El préstamo es más adecuado para personas con ingresos fijos, aquellas a las que es más fácil pactar unas cuotas mensuales a las que pueden hacer frente sin grandes problemas.

Junto con los créditos y préstamos tradicionales encontramos en el mercado un nuevo producto, conocido como préstamo o crédito de tesorería, que siendo básicamente un póliza de crédito y funcionando como ella, permite la realización de pagos mensuales, en cuantía previamente pactada, lo que posibilita que al vencimiento de la póliza, a su finalización, el capital pendiente sea menor y por tano de más fácil devolución.

¿Mejor crédito o mejor débito?

Diferencia entre préstamos y crédito

Existen diferencias muy importantes cuando se trata de elegir una tarjeta, pues hoy en día ya no sólo se realizan pagos en efectivo como era hace un tiempo, hoy contamos con la opción del dinero electrónico, y con ello vienen algunas dificultades y dudas comunes que surgen a partir de algunas distintas opciones con las que contamos como la de si es mejor una tarjeta de crédito o una de débito.

En las tarjetas de débito el pago se acepta solamente si tienes en ese momento saldo en tu cuenta asociada, en pocas palabras, no puedes gastar más de lo que tienes. A su vez, en las de crédito no es necesario tener el dinero ese momento, sino que el banco te anticipa el dinero hasta un límite mensual y te permite pagar el importe acumulado de cada mes o aplazarlo en varios meses pero a un interés muy alto.

Si eliges aplazar el pago en varios meses debes tomar en cuenta que si las tarjetas de crédito no son controladas pueden llegar a ser peligrosas, pues debes pagar el cargo cuando llegue a tu cuenta. Si no cumples con los pagos, podrás seguir endeudándote por mucho tiempo, y puede llegar a ser muy difícil salir de la deuda.

Si eliges pagar a final de mes, tu tarjeta de crédito funciona como una de débito pero con la ventaja de que admite transacciones que no se aceptan con tarjeta de débito. Por ejemplo, si tienes que alquilar un coche es necesario utilizar una tarjeta de crédito.

Quizá la mejor opción sea tener una tarjeta de débito y una tarjeta de crédito en la que hayas fijado un límite de acuerdo con lo que puedas pagar sin problemas a final del mes.

Así que recuerda que al final tú decides qué es lo que más te conviene en el momento, sólo recuerda las ventajas que te ofrece cada tipo de tarjeta y toma en cuenta que si vas a tener una tarjeta de débito y no controlas tus gastos, puedes quedar endeudado por mucho tiempo, y recuerda que con una tarjeta de débito no podrás realizar algunos pagos en los cuales es necesario dar los datos de tu tarjeta de crédito.


Un comentario

  1. Este punto de la pregunta ¿Mejor crédito o mejor débito? ya lo tengo muy considerado y controlado. Solo uso el debito para no entrar en cuentas mayores, hay todavía mucha gente que escucha la propaganda del banco que dice: “Lléveselo y pague en largas y cómodas cuotas mensuales…”, lo que no dicen es que al pagarse por un mayor tiempo, tendrá que pagar mas intereses.

    Compre con control, compre con su tarjeta de debito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *