Depósitos a largo plazo: ¿cómo son?

Esta clase de productos de ahorro, los depósitos a largo plazo, se pueden contratar a un plazo máximo que oscila entre los 3 y 6 años, en los que se pueden seleccionar depósitos con interés creciente, estructurados o referenciados a algún índice bursátil. Tienen la ventaja de que cuentan con un capital mínimo  muy asequibles a cualquier perfil del inversor, bajo una horquilla que va desde 1.000 y hasta 5.000 euros aproximadamente. Y en cualquier caso, superior a los ofrecidos por plazos de permanencia más cortos.

Dentro de este escenario general, pueden mejorarse los márgenes de intermediación en esta clase de productos para el ahorro. No de una forma muy significativa, pero sí que al menos incrementando estos márgenes en unas cuantas décimas porcentuales respecto a sus propuestas iniciales. A través de un pago que es fijo y garantizado todos los año. Más allá de otras consideraciones de carácter técnico que son inherentes a estos productos bancarios.

De todas formas, en los depósitos a largo plazo no detectarás promociones u ofertas de bienvenida tal y como sucede en las imposiciones a corto plazo. Aunque la mejor noticia para tus intereses personales es que en todo momento  tendrás asegurado la totalidad del capital depositado. Como una de las principales diferencias respecto a los modelos derivados de la renta variable. De esta forma, estarás en mejores condiciones para planificar tus cuentas a partir de estos momentos. Siendo, por otra parte, un producto muy sencillo y fácil de contratar.

Depósitos a largo: bajada del interés

La bajada en los tipos de interés ha tenido como principal consecuencia una notable disminución en la rentabilidad de estos productos. En estos momentos su rentabilidad se mueve en una horquilla que va del 0,50 % y hasta el 0,90 % aproximadamente. Pero con la necesidad de tener el dinero inmovilizado durante muchos meses, y quizás más de los que puedas soportar para mantener la suficiente liquidez en tu cuenta de ahorro. A cambio, te  garantizan la totalidad del capital depositado, pase lo que pase en los mercados financieros. Esto es un factor que te dará más tranquilidad para planificar tus ahorros con cierta antelación.

Por otra parte, esta clase de productos bancarios se caracterizan porque no admiten renovaciones automáticas. Si no que por el contrario, terminan cuando llega su vencimiento. Aunque desde luego su gran aportación es que no generan ninguna clase de comisiones ni otros gastos en su gestión o mantenimiento. Como una de sus más relevantes señales de identificación respecto a otros modelos de ahorro de similares características. En donde también están englobados dentro de los depósitos crecientes, al igual que en los denominados como estructurados. Como estrategias para mejorar un poco los intereses que generan las entidades emisoras de estos productos.

En formato de intereses crecientes

La mayoría de las propuestas a largo plazo se basan en proporcionar un interés creciente como incentivo para interesar a los ahorradores. Este modelo de ahorro suele contar con un plazo medio a 3 años y con un tipo de interés anual creciente, en donde es el propio titular quien selecciona la liquidación de su imposición. Pudiéndose ser trimestral, semestral, anual o a su vencimiento. La aportación inicial mínima en estos productos es un poco más exigente, a partir de 4.000 euros. También se garantiza el capital invertido y el tipo de interés durante todo el plazo, siendo además conocido de antemano y se posibilita la cancelación anticipada. Con la gran ventaja de que estos modelos pueden contratarse en formatos online.

Los depósitos de estas características que vienen desarrollando las entidades financieras permiten una revalorización progresiva de la inversión. Mejorando la rentabilidad año tras año y hasta llegar su último ejercicio que es donde aporta su mejor remuneración. De esta manera, los depósitos crecientes permiten la oportunidad de invertir los ahorros disponibles a distintos plazos, entre 3 y 5 años habitualmente, en función de las necesidades de cada cliente. En caso de que la cancelación anticipada se produzca, el tipo nominal anual se reducirá en unas cuantas décimas porcentuales y entonces puede que deje de ser rentable para los intereses de los pequeños y medianos ahorradores.

Depósitos estructurados

Otras entidades financieras han optado por ofrecer a sus clientes otros productos menos convencionales, en la mayoría de los casos a través de depósitos estructurados. Este modelo en las imposiciones de estas características recoge el rendimiento en función de la evolución del índice, sector o cesta de valores a las que está referenciada esta imposición a plazo tan especial. Con similares características a los modelos de inversión anteriores y que se puede suscribir desde aportaciones monterías en torno a 5.000 euros. Sin que en ningún momento haya que desembolsar ningún enero en concepto de comisiones, penalizaciones u otros gastos derivados de su gestión.

La gran ventaja, por tanto, de este modelo en las imposiciones bancarias reside en que se podrá verse mejorar los márgenes de intermediación. Aunque conviene aclarar que estas diferencias con serán especialmente llamativa. Si no que por el contrario, se moverán por unos niveles más bien modestos, con un incremento de unos pocos euros a la cuenta de ahorro a finales de año. Por otra parte, la rentabilidad garantizada es muy pequeña, en torno al 2 % o 3 % en el mejor de los casos. Para plantearte si realmente te merece la pena dejar inmovilizados los ahorros durante tanto espacio de tiempo como ocurre con los depósitos estructurados.

Características de estos depósitos

Al igual que pasa con otros productos financieros, esta clase de depósitos lleva aparejado una serie de ventajas y desventajas que deberás saberlos antes de su contratación. Porque en principio, estos depósitos bancarios no son mejores ni peores que los restantes. Sencillamente son diferentes y este es su principal atractivo para formalizarlos a partir de estos momentos.

Entre sus más relevantes beneficios destacan los que te exponemos a continuación:

  • Suelen ofrecer un interés creciente, de forma que a medida que los plazos de permanencia sean más extensos mejor remuneración final tendrán.
  • Garantizan siempre la totalidad del capital depositado y en ningún caso perderás dinero, tal y como puede pasar con los productos derivados de los mercados de renta variable.
  • Existen diferentes estrategias comerciales para mejorar sus márgenes de intermediación en función del perfil que presente cada pequeño y mediano inversor.
  • Desde luego no están comercializados de manera masiva, sino que son propuestas puntuales que van lanzando las entidades bancarias para captar el dinero de sus clientes.

Desventajas de estas imposiciones

Como no podía ser menos, los depósitos de estas características también aportan una serie de desventajas que deberás tomar en cuenta para no llevarte ninguna sorpresa negativa a partir de estos precisos momentos. En donde, no solo entra en juego su rentabilidad, sino otros factores externos y no menos importantes en su análisis. Como los siguientes que te apuntamos a continuación.

  • No cabe duda de que supone tener un capital inmovilizado durante un tiempo relativamente importante. Aunque no olvides que en algunos casos te permiten realizar rescates parciales y puntuales, a veces sin penalizaciones.
  • El capital mínimo para suscribirlo es más elevado que en otros modelos de estas características. Con frecuencia te exigen una aportación mínima a partir de 8.000 euros y en adelante.
  • La rentabilidad que ofrecen no es tan atractiva como para mantenerlos tantos años. En este sentido, puede haber productos de ahorro más rentables en estos momentos, aunque a lo mejor sin garantizarte una rentabilidad mínima.
  • Es un producto que está destinado a un perfil de ahorrador muy bien definido: cliente conservador en el que prevalece por encima de todo la seguridad de su capital.
  • Puedes perderte auténticas oportunidades de mejorar tu patrimonio a través de otros productos que pueden ser más rentables. Aunque a costa de asumir más riesgos en las operaciones.
  • Por último, uno de los problemas que aportan estos productos bancarios es que son muy poco flexibles y les cuesta mucho renovar su estructura con el paso de los años. Desde luego que sus variaciones son muy pocas, año tras año.

Cuentas de depósito aseguradas

Es otra de las modalidades de las imposiciones bancarias a plazo fijo y que son más desconocidas por parte de los pequeños y medianos inversores. En parte, por las especiales características de este formato tan innovador para rentabilizar tus ahorros de cara a los próximos años. No en vano, este producto financiero se distingue fundamentalmente porque se puede suscribir desde una cantidad mínima mensual bastante asequible para las economías domésticas, en torno a 50 euros aproximadamente. Para que pueda crearse una bolsa de ahorro bastante estable de cara al medio y largo plazo.

Se trata de una curiosa combinación entre una cuenta y un depósito en el sentido tradicional de la palabra. En donde, los titulares necesitan realizar rescates totales o parciales transcurridos seis meses desde su contratación. Además cuenta con la garantía de que siempre recuperar, como mínimo, la totalidad del dinero aportado en la inversión realizada. No obstante, en los últimos años ya no es muy frecuente la presencia de este producto de ahorro en las ofertas que vienen desarrollando las entidades financieras. Desde este punto de vista, tendrás muchos más problemas para suscribirlos desde estos momentos.


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