Deflación

La deflación es la caída continuada y prolongada de los precios

La deflación es el opuesto a lo que sería la inflación. Este artículo va a pretender explicar de qué se trata, por qué existe, las ventajas y las desventajas de la deflación. Al contrario de su antónimo al cual estamos más familiarizados, la inflación. Si la inflación viene a ser el alza generalizada de los precios, la deflación es la baja generalizada de los precios. Sin embargo, ¿por qué a veces ocurre una, a veces otra, y por qué en tiempos actuales se está dando por ejemplo?

¿Existe algún modo de poder sacar algún beneficio de ella? Lo cierto es que se da en puntuales ocasiones, no es un fenómeno común y no suele anticipar un futuro próspero económicamente hablando. Suele venir cuando la oferta excede la demanda, es decir, cuando el consumo está agónico. Este exceso de producción en los bienes o productos viene acompañado de una bajada general de los precios, y es aquí donde comienza la deflación, sobretodo si esta bajada ocurre en muchos sectores diferentes.

¿Qué es la deflación?

La deflación puede ser más grave que la inflación incluso

La deflación también es conocida como inflación conocida. Usualmente viene condicionada por un exceso en la oferta que «obliga» a acabar bajando los precios de los bienes que pueden adquirirse. Esta sobreoferta puede venir condicionada por la incapacidad de adquirir los bienes por las personas, o ante una falta de estímulos y/o motivaciones para adquirirlos. Suele estar asociada a crisis económicas, y buenos ejemplos de ello serían la Gran Depresión que se prolongó durante la década del 1930 o la Crisis Financiera del 2008. En estos casos las empresas, con ánimos de deshacerse de su producción y no acumular depósitos, tienen como vía acabar bajando los precios por lo que sus márgenes de beneficio se ven reducidos.

Los efectos sobre la sociedad suelen afectar en puntos como el reparto de riqueza y la desigualdad social. Este fenómeno suele venir debido a que los acreedores salen más beneficiados que los deudores, cuyos tienen que seguir pagando sus obligaciones.

Las causas, como hemos visto suelen ser dos, un exceso en la oferta o una falta de demanda. Tiene muy pocas ventajas, y bastantes desventajas, que a continuación vamos a ver.

Ventajas

Economistas de la escuela austríaca defienden que la deflación tiene efectos positivos. La única ventaja que por ahora se encontraría es que al bajar los precios la capacidad adquisitiva de los consumidores aumentaría, sobretodo la de aquellos que tienen ahorros. Sin embargo, este pensamiento heterodoxo asume a su vez que la deflación asume una problemática para la economía en el corto plazo.

La deflación suele terminar en un círculo que se retroalimenta del cual es muy difícil llegar a salir

Desventajas

La deflación contiene una serie extensa de efectos negativos para la economía que a continuación veremos. Sin embargo, más allá de todos los hechos y fenómenos que resultan de ella, la peligrosidad de la deflación está en la facilidad de caer en un círculo vicioso y lo difícil que es salir de ella.

  • La actividad económica se ve reducida.
  • La demanda se ve reducida, ya sea por exceso de oferta o capacidad adquisitiva. Más productos de los que sanamente serían necesarios.
  • Reducción en los márgenes de beneficio en las empresas.
  • Impacta sobre el desempleo al acabar aumentando.
  • La incertidumbre económica alcanza altos niveles.
  • Crea un aumento en los tipos de interés reales.

Puede observarse lo difícil que es parar este difícil círculo vicioso. Si la demanda se ve reducida, y los márgenes caen, el desempleo acaba aumentando. A su vez, si aumenta el desempleo, la demanda puede seguir y seguramente continuará cayendo.

Ejemplos de la deflación al largo de la historia

Hemos visto cómo la deflación golpeó tras las duras crisis que se vivieron en los 1930 y la financiera en el 2008. Sin embargo, y aunque ha sido más bien un fenómeno aislado y poco común al largo del último siglo sí podemos encontrar ejemplos de países que la han padecido.

A veces se habla de la «japonización» de la economía, para explicar la reacción del BCE con los bajos tipos de interés al emular la conducta del Banco Central de Japón. Este periodo de estancamiento en los tipos de interés bajos viene acompañando a una deflación que empezó en los años 90′ y todavía dura en la actualidad. La caída de los precios acumulada es ya del -25%.

La deflación suele conllevar un aumento en el nivel de desempleo

Con la crisis actual, el fantasma de la deflación asoma todavía con mucha más fuerza y es que ya de antes se temía su aparición. Durante los últimos años, los países desarrollados han ido bajando sus tasas de interés, y hemos podido ver bonos en tasas negativas cada vez con más frecuencia, una actual normalidad antes impensable. Un ejemplo, un año antes que comenzara esta grave crisis sanitaria, en febrero de 2019 un total de 37 países desarrollados descendían ya sus tasas de interés. La deflación es un peligro real muy complicado de solucionar y la motivación en prevenirlo es muy fuerte.

Consecuencias para la economía española

La deflación en el caso de España tiene un efecto negativo aún más agravante. De hecho, para este mes de julio, el IPC fue de un -0’9% por lo que la tasa interanual se mantendría en el -0’6%, pero agosto ha acompañado con un incremento del 0’1% hasta situar la tasa interanual en el -0’5%. Qué consecuencias tiene la deflación para la economía española? Una bajada generalizada de los precios y que se mantenga por mucho tiempo puede que ofrezca un mayor poder adquisitivo para los consumidores. Sin embargo, los márgenes de beneficio para las empresas se ven reducidos.

Si los costes de personal se mantienen y el paro es enorme, como es el caso de España, el cóctel explosivo es muy peligroso, ya que son dos fenómenos que se retroalimentan. Por un lado, las empresas se ven obligadas a estrechar sus márgenes de beneficio para seguir siendo competitivas. Esto les impide conseguir los beneficios empresariales deseados, así como tener liquidez para realizar inversiones. Esto puede provocar el congelamiento o reducción de los sueldos de los trabajadores, hundiendo aún más el consumo por la falta de liquidez. Si a esto se le suma la falta de ahorro por hogar es posible que la severa contracción del consumo interno del país pueda verse agravada. Con una caída de las exportaciones y el aumento de la deuda pública a raíz de la crisis, el fantasma de la deflación puede llevarse años de bonanza por delante.


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