Cuatro alternativas para la bolsa

Puede que sea el momento definitivo para cambiar de producto financiero para rentabilizar nuestros ahorros. Por diversos motivos pueden aparecer algunas alternativas a la inversión y que hasta puedan mejorar la cuenta de resultados a final de año. Quizás por los mercados bursátiles se hayan agostado en su tendencia alcista, puede que por cierto cansancio o incluso porque es el momento más adecuado para experimentar con nuevo modelos de inversión. En cualquier caso, debes saber que hay vida más allá de la bolsa tal y como te vamos a demostrar en este artículo.

Se trata de buscar unos productos financieros que en su estructura y naturaleza sean similares a la compra y venta de acciones en bolsa. No habrá excesivos problemas para encontrarlos y ahora tan solo deberás elegirlos en función del perfil que presentes como pequeños y mediano inversor: agresivo, conservador o intermedio. Porque de lo que se trata al fin y al cano es de que mejores la rentabilidad a tus ahorros. O al menos que no pierdas en este cambio que vas a experimentar a partir de estos momentos.

La flexibilidad de los mercados financieros ha propiciado que hayan aparecido nuevos productos financieros con los que puedes operar desde España. Están confeccionados bajo diferentes estrategias en la inversión, pero con un denominador común en todos ellos y es su relación directa con los mercados de renta variable. Aunque actuando desde diferentes ópticas o maneras de entender la inversión. Como comprobarás pueden ser unas excelentes alternativas a la bolsa y en algún que otro caso hasta te permitirán diversificar las inversiones con gran eficacia. ¿Estás dispuesto a asumir estos nuevos modelos para relacionarte con el mundo del dinero?

Alternativas: fondos de inversión

Dentro de los fondos de inversión son los vinculados a la renta variable los más parecidos a lo que es la compra y venta de acciones en la bolsa. Porque su objetivo es el mismo, aunque en este caso no te decantarás por una acción en concreto. Si no que por el contrario serás partícipe de una cartera de fondos de inversión que han elaborado las gestoras. Con diferentes perfiles y hasta localizaciones geográficas. No en vano, una de las grandes ventajas de optar por esta alternativa en la inversión es que te podrás dirigir a cualquier mercado financiero del mundo, incluidos los más originales que te puedes imaginar ahora mismo.

La principal característica de los fondos de inversión de renta variable es que te podrá hacer diversificar las inversiones de la forma que tú mismo quieras. Esta estrategia es muy eficaz para el momento en que la inestabilidad sea la nota predominante en los mercados financieros. Te aportará una mayor seguridad que en la bolsa y además puedes complementarla a través de diferentes fondos de inversión de distinta naturaleza. Por otro lado, sus comisiones están en la misma línea que la bolsa, aunque tienes que fijarte cuales incorpora al fondo.

Con varios activos financieros

Esta clase de productos financieros se distingue de otros modelos en la inversión porque reúnen varios  activos financieros. No invertirás tu dinero, por ejemplo en la renta variable española, sino que la podrás acompañar con otras opciones localizadas en otras áreas del mundo. Es la oportunidad que te ofrecen los fondos de inversión de renta variable. Al igual que podrás traspasarlos a otros fondos en cualquier momento y sin que te cueste un solo euro. Con la condición de que la operación la realices dentro de la misma entidad bancarias. Y cuantas veces como tú mismo quieras ya que es una operación ilimitada y que no está gravada como comisiones ni otros gastos en su gestión.

Por otra parte, este producto destinado a la inversión está presente en la oferta de los bancos por medio de una muy amplia oferta en donde puedes elegir infinidad de fondos de estas características. Un pequeño truco para rentabilizar las operaciones consiste en decantarte por los fondos de inversión nacional. Son igualmente válidos para rentabilizar los ahorros y además presentan unas comisiones mucho más competitivas que en los restantes modelos de este producto financiero. Hasta el punto de que te puedes ahorrar casi la mitad de dinero con respecto a las comisiones que deberás afrontara a partir de estos momentos.

Fondos cotizados

Son los popularmente conocidos como ETFs y se trata de una mezcla muy especial entre los fondos de inversión y la compra y venta de acciones de acciones. Están aconsejados para periodos más cortos que en el caso de los fondos de inversión basados en la renta variable. No obstante, no se limitan únicamente a la bolsa sino que puedes invertir tu dinero en otros activos financieros, algunos de ellos muy innovadores. Como por ejemplo, materias primas, metales preciosos y energías, entre algunos de los más relevantes. En este sentido, es una inversión más flexible y que está adaptada a toda clase de pequeños y medianos inversores.

Su mecánica es más parecida a los fondos de inversión que a la inversión directa en la bolsa, aunque sin compartir una cartera como suele pasar con estos. Una de las grandes ventajas de optar por esta alternativa en la inversión es porque te encontrarás con unas comisiones muy asequibles y que te pueden hacer ahorrar mucho dinero en las operaciones. En especial, cuando destinas muchos dinero a este producto financiero y más allá de otras consideraciones técnicas. Sin que en ningún momento te tengas que limitar a una compañía o la inversión directa en bolsa  nato.

Más sofisticados: warrants

Otra alternativa más agresiva y hasta sofisticada a la bolsa está constituida por los denominados warrants. Se trata de un producto financiero derivado, en concreto son opciones negociables en forma de título valor que ofrecen a su propietario el derecho, pero no la obligación, a comprar (Call) o vender (Put) una cantidad determinada de activo (activo subyacente) a un precio fijo (precio de ejercicio o precio strike) durante un periodo de tiempo hasta una fecha predeterminada (fecha de vencimiento) a cambio del pago de un precio (prima).

Su gran problema es que es más complicado operar con este modelo de inversión y desde luego que exige un mejor conocimiento de los mercados financieros. No en vano, puedes perder mucho dinero en las operaciones si no se cumplen tus expectativas para rentabilizar los ahorros. Por este motivo hay que ser más cauto en la elección y saber qué es lo que realmente contratas porque el riesgo que tiene este producto es mucho más elevado que en otros productos financieros. En donde puedes ganar mucho dinero, pero por la misma razón perderlo.

Se adquieren derechos

Otros de los aspectos que debes saber para su contratación es que al comprar un warrant se adquiere el derecho, no la obligación, a comprar o vender el activo subyacente. Por otra parte, no debes olvidar que el precio que se paga por el warrant se denomina prima, y es lo que cuesta adquirir el derecho a comprar o vender el activo subyacente. Es decir, tú lo que estarás haciendo es abonar una prima. Existen dos clases de modelos que debes diferenciarlos claramente.

El warrant call que es cuando un inversor decide apostar al alza y el warrant pull que representa el caso completamente inverso. Es decir, cuando el inversor espera un descenso en el precio del activo subyacente. Esto significa que puedes apostar a la baja de los mercados financieros, un escenario que no se da en la mayoría de los productos financieros. Siendo, por tanto, otra de sus más importantes ventajas en el momento de operar con este producto financiero tan especial. Aunque esté destinado a un perfil de inversor muy concreto por el riesgo de sus operaciones.

Imposiciones ligadas a la bolsa

Es la forma más sencilla de operar en bolsa, entre otras razones porque no pones en riesgo a tu dinero. En todos los casos, tienes una rentabilidad fija y garantizada, pase lo que pase en los mercados de renta variable. Aunque sus márgenes de intermediación son realmente insatisfactorios en estos momentos, con un interés en torno al 0,50 %. Aunque si se cumplen ciertas condiciones en este producto se puede elevar hasta el 5 %.

En cualquier caso, tiene un vencimiento que puede ser de 24, 36 o incluso más meses. Sin la posibilidad de cancelarlo anticipadamente y que puedes ser suscrito desde importes muy módicos para buena parte de las economías domésticas. Con aportaciones desde 1.000 euros y sin ninguna clase de comisiones ni otros gastos en su gestión o mantenimiento. Siendo uno de los productos más defensivos que puedes encontrar en estos momentos debido a sus especiales características. Porque al fin y al cabo no perderás un solo euro, aunque la evolución de la bolsa no se más indicada para defender tu intereses.

Como habrás podido comprobar no solo tienes a la bolsa para rentabilizar tu capital, sino que por el contrario cuentas con otras herramientas que pueden ayudarte a conseguir tus objetivos de llegar a finales de año con mayor saldo en tu cuenta de ahorro. Que es al fin y al cabo de lo que se trata en los inversores con un perfil mucho más defensivo, como puede ser en tu caso.



Soy un apasionado de la información, y especialmente de la economía y trasladar mis informaciones a la gente para que puedan gestionar mejor su dinero. Eso sí, con objetividad e independencia, faltaría más.

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