¿Cuándo llegará el gran batacazo en bolsa?

Parece que es cuestión de tiempo, pero el cambio de tendencia llegará más tarde que temprano. Porque nada sube eternamente, y mucho menos en los mercados de renta variable. En donde  o puede olvidarse que la bolsa de Estados Unidos lleva año tras año rompiendo los nuevos máximos históricos. Hasta el punto de que ha triplicado su valor en los últimos diez años en un periodo que muy pocos inversores conocen y que les ha llevado a incrementar su capital en bolsa. Bajo unos porcentajes que se acercan al 100 %.

Pero ya se están dando las primeras voces sobre el hecho de que este escenario tan alcista le queda poco tiempo o al menos ya ha agotado buena parte de su tendencia alcista. Mientras que por el contrario, en las bolsas del viejo continente este proceso no ha sido tan vertical y ha estado matizado por otras circunstancias diferentes. Pero aun así, el saldo sigue siendo alcista desde que terminó la crisis económica en el año 2010. Con resultados desiguales en cada uno de los índices bursátiles de cada país. Pero que en todo caso ha sido una inversión rentable, en especial si es comparada con la renta fija.

Mientras que por otro lado, no puede olvidarse que llevamos una década con un mercado alcista en Estados Unidos que no deja de marcar nuevos máximos históricos y en Europa la tónica habitual está en los máximos anuales. Pero no menos cierto es que diferentes analistas en los mercados de renta variable aluden a que no nos debemos engañar: la caída llegará tarde o temprano. Y este puede ser un escenario realmente peligroso para algunos pequeños y medianos inversores. En función de las posiciones que tengan tomadas en estos momentos. Este es uno de los motivos por lo que hay que ser selectivos a partir de estos momentos.

¿Cuándo será el gran batacazo?

El hecho es que este escenario se va a producir y solo falta por saber el día y la fecha. Puede que estemos ante el inicio de este movimiento tan abrupto o quizás tengan que pasar algunos años que se desarrolle. En cualquier caso, los pequeños y medianos inversores deben estar prevenidos ante lo que pueda pasar a partir de estos momentos. Porque les va mucho en este juego ya que el dinero en las inversiones no puede estar tan seguro como algunos usuarios bursátiles creen en estos momentos. Por tanto, mucha precaución y diligencia en las operaciones ante un cambio de escenario en los mercados de renta variable.

Mientras que por otra parte, no puede olvidarse que una de las claves para no verse inmersos en esta clase de movimientos reside en una correcta diversificación en las inversiones. Es decir, optar por varios activos financieros en vez de guardar el dinero en un solo valor o producto financiero. Con el objetivo de preservar los ahorros frente a otra serie de estrategias mucho más agresivas. En unos momentos en que se exige mayor detenimiento en la selección de los activos financieros. Al menos desde estos momentos y ante lo que pueda pasar en los próximos meses. No en vano, se prevén cambios importantes en los mercados financieros de todo el mundo.

Preservar las ganancias

En situaciones de tendencia alcista lo más sensato es aguantar la inversión hasta conseguir mejores precios en su cotización o hasta que aparezcan señales que indiquen la finalización de ese, si bien se corre el riesgo de caer en situaciones extraordinarias que pueden hacer caer a un valor de forma notable con las consiguientes pérdidas en su cuenta de resultados. Por otra parte, es muy prudente elegir una fórmula que combine la ecuación seguridad-riesgo como estrategia para preservar las cantidades aportadas, sobre en aquellos períodos bajistas en donde es más fácil que las pequeñas plusvalías obtenidas se conviertan en pocas sesiones bursátiles en número rojos para el inversor, con la disyuntiva entonces de si vender con minusvalías o profundizar aún más en ellas.

Por otro lado, a la hora de cuantificar las posibles ganancias de cada operación bursátil no solamente hay que buscar la diferencia entre el precio de compra y el de venta, sino que hay que añadir también las tarifas de las comisiones que tiene cada operación de bolsa, así como las de custodia y, por supuesto la cantidad que está destinada a Hacienda, en un 18 %. Sumadas todas ellas –que representan entre un 0,50 % y 1,50 % del capital invertido- se conseguirá detectar la verdadera rentabilidad de la inversión, que en los casos en que las plusvalías sean mínimas puede que no llegue ni a amortizar el efecto de las comisiones e impuestos. Esta debe ser una operación que han de realizar todos los minoristas antes de decidirse a vender o esperar a que los beneficios sean mayores.

Evitar escenarios no deseados

Siempre que se producen minusvalías es un fracaso en la estrategia del inversor, pero hay casos que se pueden evitar, o cuando menos minimizar, pero para ello es necesario tomar una serie de precauciones que varían en función del perfil de cada uno de ellos. No en vano, lo que está en juego son miles y miles de euros en cada una de las operaciones. Por este motivo, uno de los grandes objetivos por parte de los pequeños y medianos inversores es sobre todo preservar sus ahorros por encima de otra serie de estrategias en la inversión mucho más especulativas o agresivas. Como modelo defensivo que puede generar muchos y muy buenos resultados a partir de estos momentos.

Pues bien, para evitar operaciones no deseables es aconsejable que el inversor realice previamente un autodiagnóstico sobre sus necesidades reales de inversión, y así detectar si su perfil es agresivo o defensivo, y muy importante, la necesidad de liquidez que tendrá para el futuro. En cualquiera de los casos, en ninguno de los casos se deben vender los títulos cuyos precios se encuentran en mínimos históricos, a pesar de que lo difícil es detectarlo, aunque el análisis técnico generalmente proporciona algunas “pistas” sobre los cambios de tendencia.

¿En dónde ejecutar las ventas?

Hay una serie de escenarios en los que hay que preparar las ventas ante una gran caída en los mercados de renta variable internacional. En donde se hace necesario tomar esta  decisión para evitar que las pérdidas puedan ir a más o se acentúen con el paso de los días. Como por ejemplo, en los siguientes escenarios que apuntamos a partir de estos momentos:

Vender cuando el potencial de bajadas es muy fuerte y, se pueden desaprovechar más tramos bajitas en la cotización. En especial, cuando se han roto soportes de cierta consideración y que pueden servir de pretexto para preparar la salida en los mercados de renta variable.

No es muy aconsejable llevar las cotizaciones a niveles extremos en donde se puede perder mucho dinero en cada una de las operaciones bursátiles. En este sentido, lo mejor es retirarse a tiempo ante lo que pueda pasar en las próximas sesiones bursátiles.

También es un movimiento que debe ser aceptado ante un cambio de tendencia muy evidente ya que este proceso puede durar mucho espacio de tiempo. Más del que puedes pensar desde un principio y desde este punto de vista lo mejor que puedes hacer en ese momento es ponerte en completa liquidez. Para que no te pillen con el pie cambiado en esta clase de operaciones.

Y por último, puedes vender los títulos en operaciones de recortes puntuales de los mismos. Debido a que puede ser la antesala de nuevas y extensas caídas a partir de ese instante.

Buscar liquidez

Parte de las soluciones a los problemas de liquidez pueden residir en la contratación de una cuenta-nómina con su banco o caja de ahorros, ya que por lo general contemplan la posibilidad de solicitar un anticipo del salario por importe de hasta una mensualidad neta, mediante disposición de saldo en descubierto en su cuenta. No obstante, este anticipo tiene un límite máximo de 5.000 euros aproximadamente, aunque en función del producto suscrito y de la remuneración salarial del usuario se puede negociar esta cantidad con su entidad financiera. En los casos en que la necesidad de liquidez sea más elevada, incluso extrema, estos mismos productos bancarios dan derecho a solicitar un préstamo personal con condiciones preferente, y que en ambos casos servirán para cubrir los problemas de financiación de estas personas sin tener que recurrir a la venta de sus productos de renta fija o variable.

Si bien la mayoría de usuarios bancarios tienen la completa seguridad de que sus pagos los podrán afrontar regularmente, cualquier contingencia puede acabar con sus buenas intenciones: una disminución del sueldo, trabajos peor remunerados y, sobre todo ingresar en las filas del paro pueden generar que sus titulares tengan alguna dificultad para afrontar los pagos de sus créditos y, es entonces cuando les asalta la gran duda: ¿qué pasará realmente si no pueden reponer a la entidad la cantidad adelantada, parcial o totalmente? No hay que engañarse, lo que desea realmente la entidad de crédito es recuperar su dinero, ni más ni menos, no adquirir otros activos financieros que debería vender en el mercado.


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