Consumo responsable

 

En economías emergentes, devaluadas, con inflación o en etapa de recesión, es habitual adoptar prácticas de consumo responsable. ¿Pues de qué se trata esto? De consumir lo verdaderamente necesario para uno o la familia y no comprar de más por un acto impulsivo.

Hoy, el marketing de las empresas apunta a que cada persona consuma lo más posible, incluso más de lo que sus ingresos soportan. Para una familia tipo –padre, madre, dos hijos- el gasto mayor recae en la alimentación, y cuando hablamos de alimentación hacemos referencia a la compra mensual en un supermercado.

Para consumir responsablemente, lo más conveniente es ir al centro comercial sólo una vez por semana para evitar la compra de productos innecesarios. Estar atentos a las ofertas que proponen todos los supermercados, diferenciadas por días y productos. Estar atento a los vencimientos y comprar en oferta mayor cantidad de un mismo producto. Algo fundamental es siempre considerar el precio según su peso neto o el kilo, y no el precio por unidad, pues así sabremos diferenciar los valores entre una marca y otra.

También es importante antes de salir de compras, confeccionar una lista de primera necesidad para luego, sí, pasar a lo secundario.

Son herramientas que llevándolas a la práctica reiteradamente, permiten adoptar una nueva forma de consumo que permitirá el ahorro de dinero.


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