¿Cómo son los depósitos a largo plazo?

Los depósitos a largo plazo por sus especiales características se constituyen más como un producto de ahorro que de inversión. Por dos particularidades muy bien definida, en donde una de ellas es la gran permanencia en sus plazo y por otro lado que deberás estar mucho tiempo sin liquidez y sin realizar rescates de ninguna clase. Son un producto de toda la vida, de los que contrataban nuestros padres o abuelos y que apenas han sufrido transformación a través de los años. Desde este punto de vista, no te ofrecen muchas sorpresas para su formalización.

Pero hay una cosa que los distingue de otros formatos en la inversión y es que el riesgo en sus operaciones es nulo. Este es uno de los motivos por los que los usuarios más conservadores se decantan por esta clase de modelos en el ahorro particular. Con una rentabilidad mínima, aunque algo superior a los formatos de plazos de permanencia más cortos o con diseños más innovadores. Están presentes en las ofertas de todas las entidades bancarias y no tendrás ningún  problema para formalizarlos a partir de estos momentos.

Los plazos de permanencia de estas imposiciones bancarias oscilan entre 3 y 6 años aproximadamente. En donde no podrás realizar rescates, ni parciales ni totales. A no ser, en algunos casos, que asumas una comisiones por su cancelación anticipada que suele elevarse hasta el 0,3 % sobre el importe depositado. Pero que en la mayoría de los casos será una operación que no te será rentable llevarla a cabo. Mientras que por otra parte, este es un producto que no conlleva comisiones y otros gastos en su gestión o mantenimiento y por tanto no te costará dinero. Otra cosa muy diferente es la rentabilidad que te ofrecerán estos productos destinados para el ahorro.

Mejora en la remuneración

Lo que conseguirás con su contratación es que eleves su remuneración, aunque tan solo en unas pocas décimas porcentuales respecto a los restantes formatos en las imposiciones a plazo. Hasta el punto de que tendrás que valorar si realmente te merece la pena suscribirlos con un periodo de permanencia tan expansivo como en estos casos. Esta decisión dependerá fundamentalmente del perfil que presentes como ahorrador y también del saldo que te quedará en tu cuenta de ahorro. Para afrontar las necesidades monetarias que tendrás a partir de estos momentos.

Otro de sus aspectos más relevantes es que se trata de un producto bancario muy sencillo de contratar y que no requiere de conocimientos financieros de especial importancia. No en vano, su mecánica es muy fácil de aprender y asimilar. Sin que tengan ninguna otra clase de vinculaciones con otros activos financieros. Desde este punto de vista las imposiciones a largo plazo no et supondrán problemas ni tendrás sorpresas durante su permanencia. No son modelos tóxicos y pueden ser contratados por todos los usuarios. Más allá de otra clase de consideraciones de carácter técnico.

¿Cuándo deben suscribirse?

Estas operaciones son más aconsejable cuando tienes un dinero con el que no sabes que hacer y en cualquier caso no vas a destinarlo a operaciones en los mercados de renta variable. Si puedes aguantar plazos tan elevados puede ser una ocasión para tener el dinero depositado durante muchos años. Pero no con una rentabilidad que llame la atención porque esto no es así. Si vas buscando retornos a los ahorros más altos será mejor que te dirijas a otros productos financieros, incluso sin salir de los mercados de renta fija. Al menor te ayudarán a que el margen de beneficios sea mayor a partir de estos momentos. Con rentabilidades por encima del 0,70 % en unos momentos en que el precio del dinero están en el 0 %. Es decir, sin ningún valor.

Los actuales momentos por los que está atravesando la política monetaria en la zona euro no son los más adecuados para dirigir los ahorros a los depósitos a largo plazo. Su rendimiento ha ido bajando año tras años desde que terminara la crisis económica en el año 2010. Con los resultados finales que todos sabemos cómo consecuencia de las estrategias llevadas a cabo por parte del Banco Central Europeo (BCE). Es decir, es un buen momento para la inversión, pero no así para el ahorro. Hasta el punto de que en los últimos meses se están dando rentabilidades negativas que también perjudican a los depósitos bancarios a largo plazo.

Con un interés mínimo

Hace unas décadas con esta clase de productos destinados al ahorro se podía conseguir un tipo de interés cercano al 4 %. Pero las cosas han cambiado en los últimos años y ahora ya no es posible obtener estos márgenes de intermediación tan expansivos. Si no que por el contrario, los beneficios anuales serán prácticamente insuficientes y en cualquier caso decepcionante para los intereses de los pequeños y medianos ahorradores. Además, no puedes vincularlos con estas estrategias que si aportan las imposiciones de menor duración. En donde se puede elevar este ratio en unas cuantas décimas porcentuales.

Mientras que por otra parte, los depósitos a largo plazo no compensan la subida de los precios que se experimenta en cada ejercicio. Sino más bien lo contrario, tal y como estamos comprobando en estos meses. Con un pago que normalmente se realiza a su vencimiento, aunque algunos modelos lo materializan año tras año para proporcionar mayor liquidez a la cuenta de ahorro de los titulares de este producto financiero. Siendo a grandes rasgos algunas de sus principales señales de identidad y que deberás valorarlas para constatar si realmente te compensa o no realizar esta operación con tu banco de siempre. En cualquier caso, será una decisión personal tuya.

Depósitos a largo plazo: características

Esta clase de productos de ahorro se pueden contratar a un plazo máximo que oscila entre los 3 y 6 años, en los que se pueden seleccionar depósitos con interés creciente, estructurados o referenciados a algún índice bursátil, con un capital mínimo de entre 2.000 y 5.000 euros, superior al de otros productos depositarios a plazos menos elevados. A costa deberás tener el dinero inmovilizado durante mucho más tiempo y sin apenas posibilidades para rescatarlo. Ante la necesidad de afrontar gastos no esperados, deudas ante terceros o sencillamente el pago de las principales facturas domésticas.

Por otra parte, no puedes olvidar que la fórmula más común para comercializar este tipo de productos financieros es aplicar intereses crecientes, en los que a medida que los plazos son mayores la rentabilidad se vuelve más atractiva, aunque en porcentajes no muy llamativos para los intereses reales del suscriptor, en torno al 1 %. Y que en las imposiciones promocionales puede elevarse unas cuantas décimas más. Pero en cualquiera de los casos, sin una rentabilidad muy espectacular.

Crear una bolsa de ahorro estable

Otros de los aspectos que hay que considerar en su contratación es que en los depósitos a largo plazo no se encuentran promociones u ofertas de bienvenida que tanta atención centra en los usuarios bancarios, o al menos en la misma intensidad que en otros formatos. Aunque por el contrario, en la mayoría de los casos se garantiza la totalidad del capital depositado, lo que supone un plus de seguridad a los ahorradores en estos tiempos tan convulsos. Puede ser una de las alternativas que tienes a mano si lo que deseas por encima de otras consideraciones es la preservación de tu capital o patrimonio familiar. Es así de sencillo y en este sentido no te complicarás la vida.

Por otra parte, las imposiciones a largo plazo puede ser una mala decisión si los mercados de renta variable suben o se encuentran en un escenario expansivo. Hasta el punto de que estarás perdiendo dinero en estas posiciones. Debido a que nunca sobrepasará el poder adquisitivo de los precios que se marcan en la inflación. Es decir, no será una operación rentable para la defensa de tus intereses personales. Si no que por el contrario, será una manera muy tradicional de crear una bolsa de ahorro estable, pero insuficiente, de cara al medio y largo plazo. Que es al fin y al cabo su objetivo principal.

Cuentas de depósito asegurado

Este tipo de productos financieros se distingue fundamentalmente porque se puede suscribir desde una cantidad mínima mensual bastante asequible para las economías domésticas, en torno a 50 euros aproximadamente y, por el cual se va constituyendo un capital a medio o largo plazo que permite a su titular acumular un ahorro para el futuro más los intereses que éste vaya generando. En cualquier caso, es una nueva alternativa que se abra a los perfiles de ahorradores más defensivos o conservadores para que puedan obtener un rendimiento mínimo a su dinero.

Es una mezcla, pues, entre una cuenta y un depósito en el sentido tradicional, de ahí su denominación, que tiene una duración mínima de al menos cinco años, aunque si por cualquier circunstancia el titular necesita disponer del capital invertido, podrá realizar rescates totales o parciales transcurridos seis meses desde su contratación. Además cuenta con la garantía de que siempre recuperará, como mínimo, el 100 % de lo aportado en la inversión realizada lo que le añade un plus de seguridad en su operativa.

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