Cómo se elaboran los Presupuestos Generales del Estado en España

  • Elaboración y aprobación de los Presupuestos Generales del Estado por el Gobierno y las Cortes Generales
  • Procedimientos normativos, plazos y estructura presupuestaria
  • Fiscalización, control y posibles modificaciones durante su vigencia
  • Impacto de la normativa europea y los fondos Next Generation en el proceso

Plaza de España

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) en España no son solo un documento financiero, sino una herramienta fundamental para el funcionamiento del país y la ejecución de sus políticas públicas. Entender cómo se preparan y aprueban es esencial para comprender la gestión de los recursos públicos y cómo las prioridades del Gobierno se transforman en acciones concretas. Desde los primeros pasos en el Ministerio de Hacienda hasta su aprobación final en las Cortes Generales, el proceso engloba normativa, control parlamentario, implicaciones políticas y una estructura técnico-administrativa muy definida.

En este artículo vas a encontrar una explicación completa y accesible de todo el entramado de la elaboración de los PGE en España. Analizaremos las fases, los actores involucrados, los criterios que se aplican, los mecanismos de control, y cómo los cambios normativos nacionales y europeos, así como la modernización de la economía, afectan a la planificación y ejecución presupuestaria. Todo ello con un lenguaje cercano, para que cualquiera pueda adentrarse en los entresijos del principal instrumento económico del Estado.

¿Qué son los Presupuestos Generales del Estado y por qué son tan importantes?

Los Presupuestos Generales del Estado son el instrumento que fija con carácter anual las previsiones de ingresos y gastos de toda la Administración General del Estado y de los organismos que la integran. Dejan fuera los presupuestos de comunidades autónomas y ayuntamientos, aunque sí incluyen los fondos necesarios para su financiación. Se trata de uno de los documentos clave para entender las prioridades de cualquier gobierno, ya que en él se plasma en cifras lo que se va a invertir en pensiones, sanidad, infraestructuras, sostenibilidad, ciencia, vivienda o cualquier otra política pública relevante.

Elaborar estos presupuestos no es una tarea sencilla. Hay que tener en cuenta las reglas de la Constitución, leyes como la Ley General Presupuestaria, y desde hace varios años, la normativa europea. Además, el proceso está condicionado por factores económicos, sociales y políticos, lo que hace que la elaboración de los PGE sea uno de los momentos clave de cada ejercicio parlamentario.

Normativa básica y principios legales imprescindibles

El artículo 134 de la Constitución Española es el pilar fundamental que regula los PGE, estableciendo que tienen carácter anual, deben abarcar todos los ingresos y gastos del sector público estatal y que su aprobación corresponde a las Cortes Generales tras ser presentados por el Gobierno. Junto a la Carta Magna, destacan la Ley 47/2003, General Presupuestaria, la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, y la normativa europea, especialmente en materia de estabilidad presupuestaria.

Aquí algunos principios clave:

  • Universalidad y anualidad: Recogen todos los gastos e ingresos del sector público estatal y su vigencia es anual.
  • Transparencia: Incluyen explícitamente beneficios fiscales, lo que permite controlar las subvenciones indirectas.
  • Equilibrio: Están sujetos a los principios de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera, con especial prioridad al pago de la deuda pública (reformado en 2011 en el art. 135 de la Constitución).
  • Publicidad: Deben ser publicados en el Boletín Oficial del Estado con rango de ley ordinaria.

La fase de preparación: ¿Quién elabora el presupuesto y cuáles son sus pasos?

La elaboración de los PGE comienza dentro del Gobierno, liderada por el Ministerio de Hacienda a través de la Secretaría de Estado de Presupuestos y Gastos, en colaboración con otros ministerios y organismos públicos.

El inicio formal tiene lugar con una Orden Ministerial, que establece las directrices, criterios generales y plazos para que los distintos organismos presenten sus propuestas. Cada órgano del sector público estatal envía sus previsiones de ingresos y gastos, ajustadas a los límites y prioridades marcados por el Gobierno.

El proceso suele seguir este esquema:

  • El Ministerio de Hacienda fija las directrices y comunica a los departamentos ministeriales los criterios a seguir.
  • Cada ministerio y organismo elabora su propuesta de presupuesto, ajustándose a los límites de gasto y a las prioridades nacionales y europeas.
  • Las propuestas se envían a la Dirección General de Presupuestos, que las revisa y ajusta para dar coherencia al conjunto.
  • Se celebran reuniones bilaterales (Comisiones de Análisis de Programas) entre Hacienda y cada ministerio para negociar y pulir las partidas.
  • El Ministerio de Hacienda consolida todas las propuestas en el anteproyecto de ley de presupuestos.
  • El anteproyecto es elevado al Consejo de Ministros, que lo aprueba como proyecto de ley y lo remite al Congreso de los Diputados.

El Gobierno debe presentar el proyecto de presupuestos al Congreso al menos tres meses antes de que acabe el año, para facilitar su debate y eventual aprobación antes del 31 de diciembre.

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Estructura de los Presupuestos Generales del Estado

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El presupuesto se organiza tanto en gastos como en ingresos, y su estructura técnica es minuciosa.

Gastos: criterios de clasificación

  • Por programas: Se agrupan las partidas por objetivos y políticas públicas, diferenciando programas finalistas (concretos y medibles) y programas instrumentales o de gestión.
  • Por centros gestores: El presupuesto asigna fondos según los organismos responsables (ministerios, agencias, organismos autónomos, Seguridad Social, etc.).
  • Por naturaleza económica: Se clasifican en capítulos, artículos y conceptos (personal, inversiones, transferencias, gastos financieros, etc.).
  • Inversiones territorializadas: Se detallan proyectos específicos por provincias y comunidades autónomas.

Ingresos: clasificación

  • Clasificación orgánica: Distingue entre Estado, Seguridad Social, y organismos autónomos.
  • Clasificación económica: Agrupa los recursos según su origen (impuestos, transferencias, operaciones financieras, etc.).

Además, existen estructuras específicas para entidades públicas empresariales, fundaciones, universidades y consorcios, que presentan presupuestos de explotación y capital. La Seguridad Social, por su parte, mantiene una correspondencia específica con el presupuesto general para facilitar la integración de la información.

Una particularidad relevante es la integración de partidas destinadas al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (fondos Next Generation), muy presentes desde 2021.

Papel de las Cortes Generales y el procedimiento parlamentario

Aunque el Gobierno elabora los PGE, su aprobación corresponde a las Cortes Generales (Congreso y Senado), mediante un procedimiento legislativo específico. El Congreso recibe el proyecto de ley y puede admitirlo, debatirlo, enmendarlo o devolverlo al Gobierno.

La tramitación parlamentaria presenta particularidades:

  • Límites a las enmiendas: No se pueden presentar enmiendas que supongan aumento de gasto o reducción de ingresos sin el visto bueno del Gobierno.
  • Debate por secciones: El presupuesto se debate y aprueba sección por sección.
  • Rondas de comparecencias: Los responsables ministeriales exponen y justifican sus partidas.
  • Aprobación por el Pleno: El plenario del Congreso da el visto bueno final, y después el Senado revisa la ley con margen limitado para modificarla.

Si no se aprueba la Ley de Presupuestos antes del 1 de enero, los anteriores quedan prorrogados automáticamente, con algunas excepciones. Esto ha sucedido en varias ocasiones en la democracia española, influido por crisis políticas, falta de mayorías parlamentarias o cambios de gobierno.

Modificabilidad e intangibilidad de los Presupuestos

Uno de los rasgos cruciales de los PGE es que, una vez aprobados, solo pueden ser modificados bajo determinadas condiciones y mediante procedimientos regulados.

  • Modificabilidad: El Gobierno puede proponer cambios que supongan aumento del gasto o reducción de ingresos durante el ejercicio presupuestario. Estas modificaciones se tramitan como proyectos de ley, y deben ser autorizadas por las Cortes Generales.
  • Intangibilidad: Las Cortes pueden proponer enmiendas o proposiciones de ley que alteren los créditos o los ingresos presupuestarios, pero requieren la conformidad expresa del Gobierno. Si el Ejecutivo no da respuesta, se entiende que no hay disconformidad, pero puede vetar el trámite en cualquier momento.

Estos mecanismos garantizan un equilibrio entre el control parlamentario y la autoridad del Gobierno en la gestión presupuestaria.

Ejecución y control de los Presupuestos: ¿quién vigila el gasto público?

Una vez aprobados los PGE, la ejecución corresponde al Gobierno y a los órganos gestores de cada partida. Para los ingresos, la ley solo puede preverlos, sin garantizar su cumplimiento; para los gastos, la ley sí autoriza y limita las cuantías y destinos de cada partida.

Durante la ejecución existen dos grandes sistemas de control:

  • Control interno: Lo realiza la propia Administración a través de la Intervención General del Estado, detectando y corrigiendo posibles errores en tiempo real.
  • Control externo: Lo ejercen las Cortes Generales, directamente o por medio del Tribunal de Cuentas, que fiscaliza la gestión económico-financiera del Estado y emite informes anuales.

Existen instrumentos específicos para reforzar este control:

  • Informes mensuales de ejecución: Imprescindibles para el seguimiento parlamentario.
  • Oficina de Control Presupuestario del Congreso: Permite a los diputados acceder a toda la información contable y presupuestaria del Ministerio de Hacienda.
  • Comisiones parlamentarias especiales: Supervisan partidas sensibles, como los fondos reservados.

Organismos independientes, como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), juegan un papel destacado en la evaluación y recomendaciones sobre sostenibilidad, eficacia y alineamiento con las reglas europeas.

La influencia de la normativa europea y la modernización económica

En los últimos años, la elaboración de los PGE ha estado marcada por la integración de las reglas fiscales comunitarias y los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Desde 2025, los presupuestos españoles deben respetar el nuevo marco de control de gasto neto y adaptarse a las Directivas y Reglamentos de la UE, asegurando una reducción realista y sostenida de la deuda pública sin frenar inversiones en transición ecológica y digital.

El despliegue de los fondos Next Generation ha supuesto incorporar nuevas líneas de inversión, así como informes específicos de impacto ecológico (dimensión «verde» y «marrón»), igualdad de género, infancia y juventud, siguiendo criterios europeos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

Documentación y plazos: ¿cómo se organiza el trabajo previo?

La documentación necesaria para elaborar los PGE es ingente y altamente regulada. Los centros gestores deben remitir sus propuestas, junto con sus memorias y previsiones a medio plazo, en fechas muy concretas, normalmente antes del mes de julio del año previo al ejercicio presupuestario.

Además, se requiere información específica sobre:

  • Inversiones financiadas por fondos europeos.
  • Programas de actuación plurianual.
  • Impacto de género, infancia, familia y juventud en las partidas presupuestarias.
  • Informes de alineamiento con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la transición ecológica.

El Ministerio de Hacienda coordina todo el proceso, realiza el tratamiento y soporte informático de la información, y se apoya en la Intervención General del Estado para garantizar la calidad y fiabilidad de los datos.

¿Qué ocurre cuando no se aprueban los Presupuestos Generales del Estado?

Cuando no se logran aprobar los PGE en plazo, se prorrogan los del año anterior de forma automática, salvo para partidas excepcionales (por ejemplo, créditos para actividades finalizadas).

La prórroga presupuestaria, aunque prevista en la ley, se considera una situación anómala y puede conducir a bloqueos políticos, falta de margen para nuevas políticas e incluso a la convocatoria de elecciones anticipadas. Esta situación se ha repetido varias veces durante la democracia, y suele deberse a la ausencia de mayorías parlamentarias o situaciones de inestabilidad política.

Presupuestos autonómicos y locales: ¿cómo encajan en el sistema?

Cada comunidad autónoma y municipio elabora y aprueba su propio presupuesto, independiente del estatal, pero sujeto a límites y normas comunes (como el déficit público o la estabilidad presupuestaria). Por ejemplo, los municipios tienen autonomía financiera, pero no pueden crear tributos propios fuera de lo permitido por la legislación nacional, y están obligados a presentar presupuestos equilibrados.

A nivel europeo, España participa activamente en la aprobación del presupuesto comunitario y los marcos financieros plurianuales, lo que influencia también en la elaboración de los presupuestos nacionales.

Datos y evolución histórica de los Presupuestos Generales del Estado

La historia reciente muestra cómo las cifras y la proporción del presupuesto respecto al PIB han evolucionado en función de la coyuntura económica y los cambios políticos. Desde 2004 hasta la actualidad, la magnitud de los PGE ha oscilado desde el 31,5% hasta el 45,6% del PIB en los años de mayor impacto de la crisis y los fondos europeos.

Las tablas oficiales reflejan años en los que se han prorrogado presupuestos por razones electorales o falta de apoyos, así como el peso creciente de los fondos europeos y las nuevas prioridades en transición ecológica y digitalización.

La elaboración de los Presupuestos Generales del Estado en España es un proceso complejo, que combina normativa rigurosa, requisitos técnicos, prioridades políticas y control democrático. Su aprobación establece la hoja de ruta del país para el año, influye en el desarrollo económico y afecta a todos los niveles de la administración y la ciudadanía, siendo un documento clave y altamente debatido en la escena institucional española.

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